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Dic
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Reconceptualizando la Sociedad de la Información III: Internet al alcance de la TM

Cerca del 95% del universo digital es no estructurado, es decir, que la información no está etiquetada para que pueda con facilidad localizarse y estar accesible de manera remota las 24hs/7días en la red. La amplia mayoría de las imágenes digitales capturadas por dispositivos móviles, la comunicación de voz y los contenidos musicales que se comparten por millones en la red no están identificados de modo que cualquier otro usuario de Internet sepa dónde está y qué contiene realmente cada archivo. En las organizaciones, la información digital no estructurada es de menor volumen relativo, pero supera el 80% del total de la información que producen.
En la explosión del universo digital, la responsabilidad mayor la llevan las imágenes. Uno de cada cuatro bits producidos proviene de un dispositivo de captura de imágenes. Y la tendencia muestra un crecimiento en términos relativos de las que provienen de los teléfonos móviles muy superior a los demás dispositivos. Es previsible que en algunos meses, el volumen de bits producidos por los teléfonos móviles alcance y supere el volumen capturado por las cámaras digitales, cercano a los 250.000 millones de imágenes anuales. Como la resolución de las imágenes no dejará de aumentar, el volumen (cantidad de MegaBytes) promedio por imagen será cada vez mayor. Por otra parte, más de dos tercios de las cámaras digitales y más de la mitad de las cámaras de los teléfonos móviles ofrecen capacidades para registrar videos cortos. El uso (3 a 5 veces por mes) de las facilidades para producir videos cortos de entre 30 segundos (cámara de los celulares) y un minuto y medio (cámaras digitales) tiene un potencial de crecimiento muy amplio. Por eso, es probable que en los próximos años el universo digital esté compuesto principalmente por imágenes dinámicas y, especialmente, por videos de corta duración.
Una parte significativa de las imágenes que producen los más de mil millones de dispositivos digitales se comparte a través de redes privadas y, sobre todo, de Internet. Nunca como ahora la SI pudo identificarse mejor con la metared, con la idea de una Sociedad Red. Nunca como ahora su desarrollo dependió de la forma en que Internet coopera “neutralmente” con la producción compartida y con la comunicación en las redes sociales. Al mismo tiempo, a medida que la fragilidad de los soportes físicos de Internet se hacen más evidentes, la imagen de la SI y de la globalización se resiente. Cualquier discurso agorero de hace algunos años respecto del colapso de Internet por el crecimiento del número de usuarios y de la información en circulación parece hoy más creíble que antes. En febrero de 2008, los cables de fibras ópticas submarinas que conectaban Egipto, Medio Oriente y una parte de Asia con Europa y a través de Europa con el resto del mundo, fueron seccionadas accidentalmente. Durante semanas el tráfico de información tuvo que ser derivado hacia conectores alternativos, redes de backup contratadas en la emergencia con un costo de urgencia. En ese momento, existían ya al menos cuatro planes para instalar líneas de fibras ópticas suplementarias en la región. Pero todos proyectaban usar el mismo paso, la misma ruta, lo que representa una redundancia geográfica que no puede si no acrecentar el riesgo y fragilizar la metared.
Internet acompasa y connota la evolución de la Sociedad de la Información más que ninguna otra tecnología. Ésta, a su vez, acompaña a y se retroalimenta de los procesos de globalización. Es imposible entender la evolución de los tres elementos de cambio si no se vinculan sus logros y fracasos. Cuando Internet muestra sus debilidades, la SI cruje y la globalización, como discurso, utopía y proyecto compartido, recibe un golpe en sus fundamentos tecnológicos. Retornamos, aunque más no sea por algunos días o meses, a la idea de que la tecnología marcha detrás de las ideas y no delante de ellas. A diferencia de la telefonía móvil, Internet nació para ser global. La TM es apenas regional y mayoritariamente es solo local. La TM no será un vector principal de la globalización en los próximos años. Las redes de TM no son globales. Por sí solas, solo son capaces de prestar un servicio global mediante un encastre en las redes internacionales de telecomunicaciones destinadas a los servicios de telefonía fija. En algún momento de la transmisión, la comunicación con un destinatario más allá de lo local requiere enlazarse con una red de telecomunicaciones global. Para ello, la más barata, la de mayor cobertura y la de una total interconexión es la de la telefonía fija.
Con esa globalidad de las redes cableadas, los usuarios de las redes de TM entran en la metared y desde allí pueden acceder a cualquier objeto de la red. Es impensable el crecimiento, al menos a mediano plazo, de las redes de TM si no es a través de Internet que, paradójicamente, está soportado en gran parte por las redes de telecomunicaciones creadas para la telefonía fija. Mientras que la recepción es móvil, la distribución de contenidos exige el uso parcial de redes fijas tradicionales. No existe a corto plazo la idea de una metared de servidores que se comunican de manera hertziana, al menos no únicamente ni en el próximo futuro. Este uso integrado de las redes ya se practica sin problemas por cuanto las llamadas de móviles a líneas fijas y viceversa es totalmente transparente. Las redes de TM y de Internet se interconectarán cada vez más porque la red de TM lo necesita para hacer crecer sus negocios. Podrá seguir ofreciendo de manera independiente ciertos servicios de interés para sus usuarios pero, por el tipo de operación local o regional de los mismos, no puede reemplazar el valor de la información y de los servicios globales que provee Internet. El usuario de TM de 3G y 4G utilizará más Internet que las redes y los servicios provistos por sus operadores locales.
Por lo tanto, dado i) que las imágenes digitales son las que más crecen en la producción de contenidos de la SI, que éstas se producen esencialmente mediante dispositivos móviles y, en especial, con las cámaras de los teléfonos móviles, ii) que siendo las redes de TM locales optimizan a través de Internet los procesos para compartir los recursos, acceder a la información y a los servicios de valor agregado, y compartir los contenidos de los usuarios finales, iii) que la TM incrementa las posibilidades de conectividad a Internet durante cualquier intersticio de la vida cotidiana del usuario de modo que éste se encuentra las 24/7 vinculado a la metared, puede admitirse que el momento de una interconexión permanente, total y asequible para la amplia mayoría de los usuarios de la TM a Internet está próxima y que este proceso convergente de servicios producirá una espiral de competitividad y de productividad personal y colectiva similar a la que introdujo Internet. Pero para que esto sea así, la economía de la m-SI, la SI móvil e inalámbrica, pueda superar las paradójicas dificultades que le ofrece la conectividad cableada.
Sin Internet, la próxima fase de crecimiento de la TM no puede tener lugar. Los operadores de telecomunicaciones y los proveedores de contenidos ya han reconocido los beneficios de integrar el acceso a la web a los servicios de TM, los que, para la amplia mayoría de los usuarios de líneas de TM, son por el momento nada más que básicos. El primer paso fue dado con las aplicaciones Wireless Application Protocol, conocidas por su sigla en inglés WAP. Con la llegada de la 3generación desde 2004, la TM incursiona en la dirección de un acceso más franco y de mayor velocidad hacia la TM full Internet. Ya con la segunda generación (2G y 2,5G) de la tecnología GSM, hubo un segmento muy pequeño de usuarios que comenzaron a acceder a Internet. Pero ahora, el encuentro además de ser ineluctable podría ser el broche del tedioso esfuerzo por convertir Internet en un metamedio y en un medio de interconexión personal, accesible los 24horas/7días a la semana, los 365 días del año, independientemente de la localización del usuario. La revolución de Internet ha sido desde el origen imparable. Perjudicado desde el inicio por previsiones tan fabulosas como contradictorias e injustificadas acerca de los plazos en los que los usuarios lo adoptarían, tiene frente a sí la mayor oportunidad de su breve historia.
Imparable, la revolución de Internet se insertará definitivamente en la vida de los usuarios a través de la TM, enriqueciendo una gran variedad de los aspectos de su existencia diaria. En un futuro más próximo que mediato, la TM será la plataforma más usada de acceso a las tecnologías IP, excluyendo el acceso a Internet desde el puesto de trabajo que ya es para muchos usuarios la forma más asidua y duradera de acceso a Internet. Teniendo en cuenta que la transformación que debe producirse en los contenidos y en las tecnologías necesarias para que esta sinergia entre ambos pueda realizarse no es de lejos de la misma magnitud que las inversiones que demandó implantar Internet en sus primeros 10 años ni las inversiones en el pago de licencias multimillonarias a los gobiernos para explotar redes UMTS, es de esperar que, además de una evidente revolución en las comunicaciones, resulte una operación rentable para todos los jugadores de las industrias convergentes.


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