17
Dic
07

Reconceptualizando la Sociedad de la Información IV: La cibereconomía del ocio

El concepto de cibereconomía refleja la idea de un sistema económico en el que el uso masivo de las TICs juega un papel preponderante en la producción de bienes y servicios. Esta definición se relaciona con el pensamiento heredado de Schumpeter , actualizado por economistas modernos, en el que el sistema económico capitalista es analizado siguiendo cinco olas. La última de ellas, iniciada a partir de los años 80, está relacionada con la centralidad que tienen los flujos de información y la implantación masiva de las TICs en los procesos de producción. En términos conceptuales, esta teoría sigue siendo efectiva salvo, pero su instrumentación, está menos caracterizada por el empleo masivo de ordenadores aunque sin ellos no habría SI. En definitiva, es mucho más ajustado a la realidad actual resaltar los efectos de los flujos de información que de la implantación de las TICs. En ese caso, Internet caracteriza mucho mejor el presente mientras que la conjunción de Internet y tecnologías inalámbricas representa un futuro probablemente más próximo que lejano de la SI.
En la SI, la calidad de vida así como las perspectivas de cambio social y desarrollo económico dependen de la capacidad de acceder a la información y de explotarla. La multiplicación de los flujos de información que esto supone sugiere una economía del cambio organizada en tres elementos básicos:
1. Los contenidos
Todas las organizaciones, tanto en el sector público como privado, que generan información. En otros términos, que crean propiedad intelectual que, mediante el uso de herramientas de proceso y manipulación, otros manejarán. Por tanto, pertenecen a este segmento todos los autores (escritor, compositor, fotógrafo, ilustrador), los que producen información primaria, así como los editores y realizadores cuya finalidad es hacer accesible la información a otros, y los que producen información secundaria, como los compiladores de bases de datos o los productores de servicios de información.
2. La distribución de la información
Las organizaciones que crean y gestionan redes de comunicación que permiten el acceso a la información por parte de otros. De manera amplia pueden incluirse las plataformas de comunicación audiovisual o multimedia, las cadenas de televisión y los operadores de telecomunicaciones, así como las librerías, las bibliotecas y otros servicios de telecomunicaciones de valor agregado como los ISP.
3. El procesamiento de la información
La industria informática (hardware y software) cuyos productos permiten el procesamiento de la información.
En términos de convergencia de medios, el proceso de transformación se desarrolla en la interacción de tres lógicas: (1) la lógica del consumo de contenidos audiovisuales que asocia el contenido audiovisual con el ocio y el entretenimiento; (2) la lógica del flujo de datos y de las redes de telecomunicaciones; (3) la lógica de la digitalización, compresión y distribución de contenidos. 
Las lógicas de la convergencia
Si algo ha modificado la lógica del conjunto es Internet. Internet ha vulnerado una parte significativa de los paradigmas que permitían entender los procesos de comunicación de los medios masivos tradicionales y del intercambio comunicativo interpersonal, imponiendo sus propios paradigmas. Estos tienen un impacto tanto en los procesos de producción como en los de distribución de varias maneras diferentes. La digitalización de las redes de telecomunicaciones ha sido un elemento necesario pero no suficiente para introducirnos en esta última etapa de la SI. Internet ha obtenido una centralidad como el elemento paradigmático de la SI.
El cambio más importante producido en la última década provino primero, del uso de Internet como un metamedio de comunicación lo que introdujo a los MCM en una espiral de decrecimiento al mismo tiempo que sus tecnologías IP lo posicionaban como un medio de interconexión y de comunicación interpersonal global relevante (c.e., VOIP, mensajería instantánea), y más tarde, de la reconversión de la computadora de lo funcional a lo ocioso. El posicionamiento de la computadora en el tiempo de la fruición es el resultado de su conectividad a través de Internet.
Retomando la perspectiva de la SI, nos vemos obligados a estrechar más que nunca y aggiornar los vínculos entre la perspectiva económica y el paradigma ocupacional de la SI, sustentado desde el inicio en la idea de que el empleo se redistribuye y los trabajos vinculados a los sectores primarios y secundarios se sustituyen por ocupaciones que caracterizan el nuevo mercado laboral de este nuevo tipo de sociedad. Porat fue el primero en identificar en las estadísticas de empleo de EE.UU. un crecimiento de la fuerza laboral relacionada con la producción y distribución de información, al que consideró como una prueba de la transición hacia una SI. Pero las categorías que existían para clasificar los trabajadores ocultaban el verdadero proceso que se estaba llevando a cabo por lo que construyó su propio dispositivo de categorización que permitía localizar las ocupaciones involucradas en la producción y circulación de la información: 1) productores: aquellos trabajadores cuyo resultado como actividad primaria es producir y vender conocimiento, incluyendo científicos, inventores, bibliotecarios, periodistas, profesores y autores; 2) distribuidores: los trabajadores que agrupan y diseminan información; 3) búsquedas de mercado y coordinación de especialistas: investigan y planean el proceso del mercado de la información, aquí se incluyen gerentes, oficinistas, corredores de información, entre otros; 4) procesadores; 5) operadores de la información: aquellos que operan máquinas y tecnologías de información que apoyan a las actividades anteriores, entre las que se incluyen operadores de computadoras, instaladores telefónicos, y reparadores de televisión. También intentó distinguir taxonómicamente el trabajo no informacional del informacional, basándose en el grado con el que cada persona se involucra en la producción de información. Estas categorías fueron útiles para caracterizar la SI según la perspectiva productivista, pero la división restrictiva entre informacional y no informacional resulta poco apropiada para desarrollar las ideas de una sociedad donde el ocio y el entretenimiento ocupan un espacio temporal cada vez más importante en la vida cotidiana de las personas y en la economía. Uno de los principales problemas actuales reside en que los usuarios, alejados de un rol de receptores pasivos, coparticipan en la producción de contenidos. Emisores y receptores, consumidores y productores de contenidos, alternan entre un rol y otro con toda naturalidad.
Desde el origen, el hombre ha distribuido su tiempo de vida despierto, entre la producción de sus medios de subsistencia y otras actividades sociales, culturales, lúdicas y relacionales. Considerado por muchos como una actividad conducente a satisfacer una pluralidad de necesidades humanas, el trabajo es, ante todo, un fenómeno social consustancial a la condición humana, lo que significa que por el trabajo y con el trabajo las personas transforman su hábitat, su entorno -dimensión transitiva del trabajo- al mismo tiempo que se modifican ellas mismas -dimensión inmanente-. Lo que desde la Revolución Industrial se conoce como trabajo, y como el eje principal estructurante de la vida cotidiana, familiar y social en general, ha entrado en crisis desde hace décadas. El trabajo, que había organizado la vida cotidiana de los ciudadanos y de las familias y había generado la idea de planificación del futuro y les había llevado a identificarse como ciudadanos de un determinado país , disminuye su predominancia al menos a nivel del balance global de las sociedades modernas. Son cada vez más los jóvenes que prolongan sus estudios y más numerosos los que benefician de un retiro anticipado o una pensión.
El trabajo no siempre ha constituido el único medio de expansión personal y el único fundamento de la relación social. La idea hegeliana consistía en considerar que el desarrollo del potencial de cada hombre y de la historia universal puede operarse gracias al trabajo humano pero también gracias a la invención de instituciones políticas, al arte, a la ciencia, a la filosofía, a la cultura. La filosofía marxista, inspirada en que el trabajo es la esencia del hombre, es la responsable de haber derramado las ideas de que la única actividad humana que valoriza realmente el mundo es el trabajo. Desde principios del siglo XIX, surgió en Europa la idea del trabajo como “libertad creadora”, que permite al hombre transformar sus condiciones de vida, el mundo y a sí mismo. Con la caída del muro, el mundo moderno, mediático y ocioso, ha sabido incluirse en la vida de millones de personas. La economía liberal y democrática ya había descubierto que la relativización del lugar concedido al trabajo y al pleno empleo como estrategia colectiva, no se oponen, todo lo contrario.
La inserción masiva de las TICs en todas las actividades de la vida cotidiana y la fluidez de los intercambios comunicacionales afectan profundamente las relaciones sociales. La dinámica de la economía inmaterial transforma profundamente todos los aspectos del trabajo: su naturaleza, su organización, sus relaciones con las demás actividades. En una “sociedad fluida”, la esencia del trabajo no es la producción de objetos físicos sino la manipulación de datos, de imágenes y de símbolos. Estas sociedades se caracterizan por los siguientes atributos:
1. El mundo laboral ya no sigue la cadencia regular de ocho horas por día y cinco días por semana. Se introducen nuevos ritmos, según las profesiones y los oficios. La unidad de tiempo, de espacio y de acción característicos del trabajo en la economía industrial son modificados por la irregularidad de una producción vertiginosa, cuyos componentes se entregan pocos minutos antes del montaje de los productos finales. Por una parte, la parcelación temporal y espacial es mucho más pronunciada que en la economía industrial y, por otra, la infotecnología refuerza los vínculos entre las distintas etapas del trabajo y da fluidez al conjunto. El trabajo se vuelve a la vez más disociado y más integrado.
2. El trabajo abandona los lugares tradicionales. Irrumpe el teletrabajo que se convierte en la modalidad cotidiana de millones de trabajadores lo que introduce una dispersión temporal y espacial acompañada de una explosión funcional.
3. Proliferan constantemente los nuevos oficios y modos de trabajo al mismo tiempo que los oficios se vuelven obsoletos con mayor rapidez.
4. En la manipulación de la información, del saber o de la emoción ya no existe una relación directa entre el nivel del esfuerzo realizado y el resultado final. En el trabajo inmaterial, un trabajador puede ser cien veces más productivo que un trabajador medio, a diferencia del trabajo industrial en el que la diferencia entre un obrero con un buen rendimiento y uno mediocre era de uno a cinco como máximo.
5. El carácter no lineal del trabajo influye en la noción de jerarquía que, en la Era Industrial era formal, rígida e impuesta en función de criterios inamovibles. En la sociedad fluida, la competencia técnica, científica o artística, y las capacidades para establecer y mantener el vínculo con el cliente son preponderantes. La autoridad es ejercida por aquellos que crean y controlan el nuevo patrimonio de activos intangibles (la información, la imagen, los conocimientos tecnológicos, el capital humano).
6. Las nociones de lealtad y de lazos entre la empresa y sus empleados se transforman. La fidelidad no es un valor gratificante . Dos personas que ejercen un oficio análogo pueden tener una remuneración y una posición diferentes. Las primas vinculadas a los resultados reemplazan los aumentos automáticos y uniformes.
7. La dinámica de las empresas provoca una multiplicación de empleos atípicos: tiempo parcial, trabajo temporal, horarios flexibles, contratos de corta duración. La multiplicación de los empleos atípicos no es la muestra de un subempleo latente o de una desocupación disfrazada, sino la consecuencia de la convergencia de varias tendencias estables: el auge de los empleos atípicos forma parte de las estrategias de adaptación a una economía global que funciona 7/7, 24/24, y acomoda su ritmo a la presión de la competencia, lo que obliga las empresas a perseguir una utilización más eficaz y más flexible de la fuerza de trabajo; el desarrollo de los empleos no tradicionales obedece a la evolución de la demanda regida por consumidores que desean poder comprar instantáneamente los productos y servicios más variados en cualquier momento y en cualquier lugar. La desmaterialización de la economía virtual refuerza esa tendencia.
8. La amplia gama de modalidades de trabajo expone la razón de los factores demográficos estables, como la mayor participación de las mujeres y la prolongación de la esperanza de vida.
9. El movimiento entre las modalidades de trabajo tradicionales y las nuevas es cada vez más frecuente. Por ejemplo, una misma persona, según los diferentes períodos de su vida, puede pasar de la jornada completa a la parcial, de la oficina al teletrabajo, de la seguridad de un empleo asalariado a la empresa propia.
10. Ámbitos tradicionalmente diferentes de trabajo, como la educación y el esparcimiento, constituyen ahora espacios entrelazados y coexisten con flexibilidad.
La economía fluida de Goldfinger es una economía de la abundancia y de un gran potencial de crecimiento, dado que no la limitan los inconvenientes de la escasez física. Ya en 1983, Simon Nora se interrogaba sobre la posibilidad de que, debido al aumento de la competitividad, ésta alcanzara un nivel suficiente en los sectores mercantiles para que actividades de convivencia o lúdicas ocuparan una parte importante del tiempo disponible de las personas. Consideraba que esto no ocasionaría una disminución del valor moral o espiritual de las personas y señalaba que la mutación sería, en todos los casos, larga y lenta. El resultado será una nueva forma de crecimiento menos cuantitativa que cualitativa, revolucionando las estructuras de los empleos y el orden de los valores.
Otro enfoque consiste en iluminar el cambio ocupacional vinculado, por un lado, a la expropiación de diversos aspectos de la vida para convertirlos en relaciones comerciales y, por el otro, a la transformación de las actividades que antes se realizaban en el seno de la familia y entre familiares y que fueron, a lo largo de la historia, pasando a manos ajenas, por ejemplo, el cuidado y asistencia de personas. A medida que el tiempo de placer, de descanso y de ocio se fue convirtiendo en un tiempo de consumo, las diferencias entre el tiempo para producir y el resto del tiempo de vida fueron menguando. En la Sociedad de la Información, las fuerzas de la economía-red incorporan a la órbita comercial el tiempo restante de cada individuo transformándolo en cautivo de una “comercialidad” omnipresente.
Las redes globales conforman un tejido que permite poner en relación simultánea un número de interlocutores/usuarios/receptores-emisores, de manera que todos participan por un período determinado de un espacio virtual compartido que sólo existe en sus intelectos. El concepto de “sociedad de redes” de Castells sostiene que las redes de información que se interconectan a nivel global, producen efectos dramáticos en la organización del tiempo y espacio. La conectividad se transforma en un atributo de todas las organizaciones que desean estar incluidas en el proceso de globalización que tiende a acelerarse.
Frank Webster identifica cuatro tendencias relacionadas con la transición hacia una Sociedad de la Información:
1. La información está ocupando el lugar central como recurso estratégico clave en la economía mundial. De ello se desprende que la organización y recuperación de información es de valor excepcional y se aplicará en un gran número de actividades.
2. La computación y las tecnologías de la información suministran la infraestructura que permite que la información se procese y distribuya, facilita las operaciones instantáneas de comercio y monitorea los asuntos económicos y sociales a escala global.
3. Ha existido un crecimiento excepcionalmente rápido del sector comercial de la información en la economía de servicios, como medios de comunicación (satélite, cable, video) y bases de datos en línea, que suministran información instantánea de precios de bienes, listas, fluctuaciones de monedas, así como resúmenes de revistas técnicas y científicas, entre otras.
4. La creciente informatización de la economía facilita la integración de las economías nacionales y regionales, efecto inmediato y concreto del proceso de intercambio de la información. La economía se ha convertido en algo verdaderamente global sin restricciones de espacio y los límites erigidos por la ubicación geográfica se han derribado.
Estas tendencias enfatizan la centralidad de las redes de información que vinculan localidades, ciudades, países, regiones y continentes, haciendo posible la globalización de la información. La explosión de la información insufla gran velocidad a los flujos de información y, mediante éstos, a toda la organización y al sistema económico y social. Según Castells, las características del espacio-tiempo social, cultural y económico se han transformado con el advenimiento de la sociedad en red. El tiempo se ha reducido debido a la sinergia entre telecomunicaciones y ordenadores y, simultáneamente, el espacio se ha restringido. Giddens considera este fenómeno como una compresión espacio-temporal que concierne tanto a las grandes corporaciones, como a los gobiernos y a los individuos. El dinamismo de la modernidad deriva de la separación del tiempo y el espacio y de su recombinación. Se reconfiguran los espacios-tiempo de la vida social. Este fenómeno puede darse en la medida en que existen nuevos factores, básicamente tecnológicos, involucrados en la tarea de revincular el tiempo y el espacio.
El diseño tecnológico, las decisiones políticas y las inversiones públicas y privadas que demandaba la implantación de las redes de comunicaciones se han llevado a cabo de manera acelerada y sinérgicamente con el desarrollo del comercio internacional de los últimos 20 años. Estas redes han crecido y alcanzan un estado de desarrollo proporcional al estado de desarrollo de los intercambios comerciales internacionales. Pero la implantación de una infraestructura adecuada no es lo único que puede justificar el aumento en las comunicaciones. La razón más importante es la capacidad de interconexión de las redes, muy en particular, a través de las tecnologías IP que comparte. Internet es accesible a través de las redes de telefonía fija, de videocable y de telefonía celular. Al seguir la “ley de la plenitud”, la metared es su propio motor de crecimiento. Sugerida por Kevin Nelly, director de la revista Wired, en su libro Nuevas reglas para una nueva economía, esta ley identifica el impacto que tiene cada nueva conexión a la red. En la nueva economía, el valor de cada máquina individual aumenta cada vez que se conecta otra máquina a la red, dado que se incrementa el efecto sinérgico del mayor flujo de información. La red no solo es global sino también globalizadora. Esto desafía un axioma esencial de la sociedad industrial, el de la escasez, proveniente del concepto de oferta y demanda tan divulgado y aceptado por generaciones. En la Era Industrial la rareza del bien fijaba su valor, mientras que en la sociedad posindustrial de redes el valor de cada nodo aumenta cuando el número de ejemplares conectados se incrementa.
Los procesos de información producidos en red conectan individuos entre sí y los individuos con la organización social colectiva que es la red en un todo. Son procesos individuales y al mismo tiempo colectivos. Los procesos de información alrededor de un libro son cerrados y sólo promueven individualismo. Como sus lectores no están relacionados entre sí de un modo concreto, aun cuando los procesos cognitivos compartan matrices culturales y cierta forma de apropiación, más allá de la fruición personal, no se produce ningún valor agregado posterior que a su vez incremente el valor inicial del libro. Los procesos de información producidos entorno del libro pueden llegar “hasta a aislar a la gente los unos de los otros al hacer de la comunicación algo silencioso”. La organización en red es una alternativa a lo individual y a lo colectivo, lo que la convierte en uno de los recursos más poderosos de la humanidad y en una condición para acelerar el crecimiento de la producción intelectual. Como decía de Kerckhove, la conectividad es un estado humano.


1 Response to “Reconceptualizando la Sociedad de la Información IV: La cibereconomía del ocio”


  1. 18 junio, 2013 a las 12:18 am

    This design is steller! You most certainly know how to keep a reader amused.
    Between your wit and your videos, I was almost moved to start my own blog (well, almost.

    ..HaHa!) Wonderful job. I really enjoyed what you had to say, and more than
    that, how you presented it. Too cool!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Biblioteca

Ver el perfil de Roberto Igarza en LinkedIn
diciembre 2007
L M X J V S D
« Nov   Feb »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Acceso rápido a los contenidos


A %d blogueros les gusta esto: