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Nov
09

La supervisión médica a través del móvil: “la penicilina del siglo XXI”

Las expectativas que genera la mSalud

De acuerdo con un estudio publicado por la Asociación CTIA Wireless, 78% de los estadounidenses están interesados en recibir servicios de salud, como la supervisión y los exámenes médicos a distancia, a través de su dispositivo móvil (mHealth), 19% están dispuestos a actualizar el tipo de servicio contratado con su proveedor para poder acceder y 11% están dispuestos a cambiar de prestador si otro puede darle acceso a ese tipo de servicios. Más aun. Si el sistema estuviese disponible ahora, 23% lo usaría en lugar de consultar a su médico y uno de cada cuatro lo usaría para complementar las visitas médicas.

La mSalud despertó en los encuestados la expectativa por numerosos beneficios, por ejemplo:

  • Permitir una mayor atención en el hogar (68%).
  • Hacer sentir al paciente que su salud es supervisada permanentemente (57%).
  • Ofrecer seguridad a los pacientes y a sus familiares y amigos (57%).
  • Hacer más accesible la atención para más personas (51%).
  • Brindar más libertad de elección a los pacientes (51%).

Identificaron, además, a las personas con enfermedades crónicas (48%) y a los ancianos y pacientes con demanda de asistencia médica frecuente (41%), como las poblaciones que más podrían beneficiarse con la divulgación del sistema.

La encuesta también interrogó a los prestadores de los servicios médicos. Cerca del 80% de los médicos y del 90% de los especialistas consultados dijeron que valía la pena continuar invirtiendo en mHealth.

Los resultados tan alentadores de esta investigación, realizada en EE.UU. por CTIA con Harris Interactive durante septiembre de 2009 con un universo de 5563 usuarios adultos, 115 médicos generalistas y 129 especialistas, llevaron a Joseph Poro, VP de Harris, a afirmar que “la mSalud podría ser la penicilina del siglo 21”.

Las expectativas que la mSalud puede cumplir

La mSalud tiene mucho a su favor. Para comenzar, un gran potencial de reducción de costos que aumentará con la avalancha de usuarios que provoca el incremento de la esperanza de vida promedio, y una potencial mejora de la calidad de los servicios junto a una conveniente asistencia técnico-sanitaria remota para todos los agentes sociales que actúan alrededor del paciente. Según un informe de Pew Internet & American Life Project de abril de 2009, en EE.UU., para los usuarios de banda ancha la actividad que más le interesa (es “muy importante” para el 34%) de las que realiza en la red es estar comunicado por temas de salud. Si el móvil logra transformarse (no hay ningún factor tecnológico que los impida) en un centro de recolección online de variables vinculadas con la salud del usuario, estará respondiendo a una de las mayores preocupaciones sociales de la actualidad, al menos, en los países más desarrollados. 

Las perspectivas son muy alentadoras debido a la alta tasa de penetración de los móviles en todos los segmentos sociales y el creciente acceso a Internet móvil que permite disponer de un acceso casi universal. Una gran mayoría de las personas que ni hoy ni en el futuro próximo tendrán acceso a Internet a través de una línea fija en su hogar, pueden tener acceso a la metared, una puerta de acceso a la Sociedad del Conocimiento y a servicios de alto valor agregado como los servicios de mSalud, gracias a Internet móvil, en alguna de sus múltiples variantes, sobre todo, a través del celular.

Las principales ventajas de este tipo de servicios son:

1) Los usuarios de dispositivos móviles pueden acceder a los servicios independientemente de su posición geográfica, lo que representa una verdadera oportunidad de igualdad, en especial, para las poblaciones rurales o periféricas.

2) Una mejora en el sistema de supervisión y control de la salud, lo que puede significar un aumento de la calidad de vida de los pacientes, sobre todo, de los pacientes crónicos y de las personas mayores que viven solas, y un factor de mayor seguridad para todos los agentes sociales del sistema, en especial, para los pacientes y los familiares.

3) Una mayor sustentabilidad del sistema de asistencia médico-social que enfrentará crecientes tensiones debido al incremento exponencial de los segmentos etáreos de mayor edad.

4) Una mayor flexibilidad para los médicos a la hora de decidir cómo tratar a sus pacientes, cómo hacer su seguimiento y cómo derivarlos remotamente dentro del mismo sistema sanitario.

Estos sistemas son capaces de proveer información simultánea a múltiples nodos de la red. Al mismo tiempo que envían de forma permanente información del paciente a los nodos responsables del servicio de control (médico, paramédicos) de su salud y del cuidado (técnico-asistentes sociales) de su bienestar, pueden enviar información apropiada a terceros interesados, principalmente la familia y amigos más cercanos.

El acceso on line y simultáneo a la información autorizada del paciente a los familiares es un factor de seguridad para el usuario porque sabe que la evolución de su salud es informada inmediatamente y que sus allegados serán advertidos de cualquier cambio de estado. Además, sabe que la forma en que el sistema cuida de él está siendo auscultada permanentemente por otros, personas cercanas que recibirán cierta información de los resultados tan rápidamente como los agentes médicos y asistenciales.

Para los familiares, a quienes puede resultarles difícil tener un contacto físico cotidiano por razones de ocupación o distancia, la telemedicina siempre representó un factor de potencial tranquilidad, pero raramente pudo concretar estos anhelos debido, principalmente, al costo de los sistemas y a otros diversos factores como la falta de competencias digitales de los participantes (usuarios, médicos, otros) y las barreras culturales que su implementación supone. Por ejemplo, los servicios de supervisión visual y los sensores de desplazamiento que señalan el alejamiento del paciente o del anciano, siempre estuvieron en la mira o en la imaginación de muchos familiares preocupados por un seguimiento y un cuidado que no podían asegurar personalmente.

Actualmente, la alternativa más factible está dada por los dispositivos móviles que pueden brindar una gran cantidad de información del estado del usuario, incluso el seguimiento visual y de desplazamientos (GPS), puede facilitar alertas preventivas de todo tipo y servir de interfaz y nodo de acceso a un sin número de otros dispositivos (sensores, administradores de medicación, etc.) de modo que el cuidado general de la persona se encuentre bajo supervisión cruzada de los diversos agentes sociales que intervienen en el sistema de mSalud. Ningún otro dispositivo puede superar al móvil en sus capacidades para insertarse definitivamente en la vida de muchos ciudadanos que se relacionan intensamente con el sistema sanitario, sobre todo, de aquellos que padecen enfermedades crónicas y, en general, de todos aquellos que esperan un tratamiento más justo por parte del sistema. Al mismo tiempo, significa una oportunidad de mejora en la capacidad de la comunidad médica para detectar situaciones que deben ser atendidas de manera rápida por personal altamente especializado o identificar situaciones colectivas que pueden distribuir información para despertar un alerta sanitaria, puede limitar los errores médicos, los costos del diagnóstico presencial y ampliar la asistencia técnico-sanitaria.

Para aquellos que se interesan en estos temas sugiero ver en la biblioteca la carpeta de mLife. Tal vez, como dice Poros, no falta demasiado tiempo para que el médico nos diga “mire a su teléfono móvil, abra la boca y diga “Ahh”.



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