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Jul
10

Todo x 10 dólares: acerca de la commoditización de las tecnologías

Los nuevos mercados están por las nubes

Que las tecnologías tienden a commoditizarse más rápido que los contenidos es un principio conocido y de aplicación casi universal. Que la commoditización deriva en precios más asequibles para una amplia franja de la población es una consecuencia natural. Que cuando los precios entran en una fase de pronunciado descenso, su estabilización asintótica solo se alcanza por el costo de ciertos componentes como el procesador o el disco rígido, es una evidencia de que existen jugadores ineluctables cuyos productos definen la evolución del mercado.

Los diseñadores de insumos que son centrales en las prestaciones que ofrece la máquina, no actúan como fijadores de precios. Es imposible que alguien pueda, salvo en ciertos nichos muy particulares, convertirse en fijador de precios y menos de un precio único, aun después de la ola de compras y fusiones que hemos vivido en las últimas dos décadas. Más en el ámbito de los portátiles, dónde existen jugadores muy potenciados por sus éxitos en la telefonía móvil. Entre los muchos capaces de competir en las comunicaciones móviles destacan Qualcomm con SnapDragon, Marvell con la serie Armada, NVIDIA con Tegra, Texas Instruments con OMAP y ARM con su serie Clásica y Cortex.

Algunos jugadores más que otros, ya sea por el share que ocupan en el mercado o por situarse abajo en la pirámide de precios, tienen la capacidad de actuar como “estabilizadores de precios mínimos”. La competencia por el sector (ultra)móvil ha estimulado el mercado. Los procesadores Atom de INTEL comprado en miles de unidades ronda los 40 dólares. Y ya existen numerosos procesadores que no superan los 20 dólares.

A diferencia de los discos rígidos que pueden ser suplantados con cierta efectividad (peso/unidad de volumen almacenado) por otro tipo de dispositivos de almacenamiento como las memorias flash, que son indispensables si se trata de optimizar el peso pensando en la movilidad, los procesadores, es decir, el componente más valioso del equipo, no puede ser evitado! Los dispositivos pueden ceder la función de “almacenamiento” a un servidor en la “nube”, pero siempre deberá contar con un procesador. La función “procesamiento” no puede cederse completamente. Por el contrario, más la plataforma es convergente, más polivalencia, más capacidad de simultaneidad (múltiples niveles de procesadores) en la explotación de contenidos se requiere, más los contenidos son de naturaleza audiovisual, más el usuario está hiperconectado, más el procesador es indispensable.

Ambos tipos de insumos, discos rígidos y procesador, actúan como determinantes de los precios mínimos. Si todas las tecnologías se commoditizan, esas dos sufren menos el proceso y, al mismo tiempo y como consecuencia natural, sostienen los precios mínimos de la tecnología final, el dispositivo, que de esa forma evita aproximarse al valor teórico cero. En otros términos, si no fuese por el costo del procesador y de los dispositivos de almacenamiento, los precios alcanzarían nuevos mínimos inimaginables hoy por hoy.

El mercado de las TICs sigue gobernado por grandes líderes globales,  aunque con variantes significativas respecto de lo que fue. Por ejemplo, la alianza WINTEL, INTEL+Microsoft, la principal desarrolladora del mercado global de las PCs, sin dejar de existir, ya no funciona de la misma manera que antes.  

“The shift to mobile computing and data centres (also known as “cloud computing”) has speeded up the “verticalisation” of the IT industry. Imagine that the industry is a stack of pancakes, each representing a “layer” of technology: chips, hardware, operating systems, applications. Microsoft, Intel and other IT giants have long focused on one or two layers of the stack. But now firms are becoming more vertically integrated. For these new forms of computing to work well, the different layers must be closely intertwined. […] As the Wintel pair splits, computing will start to look different. Instead of being dominated by two monopolists, the market will be fought over by eight or nine more or less vertically integrated giants. Oracle, Cisco and IBM will vie for corporate customers; Apple and Google will scramble for individuals (see table). IT, like the world, is becoming multipolar.”

De los dos principales jugadores nacidos en la era de la computación personal, Intel y Microsoft, el primero parece haber acentuado su capacidad de influir. Es verdad que al segundo se le oponen gobiernos, jueces y una clara tendencia hacia el software libre, al mismo tiempo que sufre los efectos de la piratería. El primero, mientras tanto, se beneficia de su perfil mucho más bajo. El usuario no percibe “Intel Inside” de la misma forma que percibe “Windows” de Microsoft, una imagen penetrante que emerge, al menos, cada vez que enciende la máquina. Las personas no reconocen o parecen olvidar la presencia del procesador cada vez que operan con la máquina. Tal vez se deba a un fenómeno de comunicación, o simplemente a que el procesador se ha transformado en la prolongación “natural” del poder humano de inteligencia. Como no está pensando en “su propio procesador”, como no es necesario pensar en lo obvio, en aquello que le permite pensar, tampoco es interesante pensar en aquello que lo subsidia: el procesador de la máquina.

El procesador siempre está allí, en todo lo que el usuario hace con la máquina. Sin embargo, la relativa (in)visibilidad que ha conseguido le favorece y mucho cuando de lo que se trata es de experimentar la relación con humanos que tienden a convivir en una cultura 2.0, una era en la que las personas aprecian más la colaboración y el compartir. Por otra, y no es poca cosa, el hardware corre con la ventaja de ser tangible y lo tangible es mucho menos susceptible de ser copiado o pirateado que las tecnologías blandas. Ningún potencial ingreso ($) se pierde en el entramado ilegal sino es por el espionaje industrial (ver los últimos conflictos entre INTEL y AMD). Y cuando éste existe, los resultados recaen, sobre todo, en el mismo sector y no en sectores foráneos que monetarizan la ceatividad y la innovación de los líderes. En definitiva, quien espía y copia pertenece al mismo sector que, siendo ya competitivo, alguien podría decir que se “perfecciona” mediante este tipo de trasvasamiento. 

Microsoft no pudo desarrollar tan rápidamente un concepto tecnológico propio (o lo hizo demasiado lentamente para los tiempos que corren) que acompañara la evolución de la red y de los usuarios en la red. Google sí. Google es un nativo de la nube, Microsoft es un inmigrante. Aunque las apariencias simepre engañan un poco, Google se muestra más “cooperativo”, Microsoft más “stand-alone”. Google más abierto, Microsoft más cerrado. Microsoft sabe tanto como Google de trabajar en la red y ambos saben que los nuevos mercados están en la nube.

Siguiendo la iniciativa de Oracle que hace dos décadas ya quería llevar las computadoras personales a un sistema global de networking extrayéndoles de su vientre el disco rígido y compartiendo servidores en alguna red exterior, Google está demostrando que la “nube” (cloud computing) puede ser el factor que modifique sensiblemente la tendencia y cambie las reglas del negocio que supo construir Microsoft a lo largo de tres décadas, incluso en beneficio, parcialmente claro, del propio Microsoft cuando va a la nube.

La “nube” podría ser para el software lo que los átomos son para el hardware. Es la condición que si se cumple, puede aminorar los efectos de la piratería al mismo tiempo que provee a los usuarios, al menos en una primera instancia, una sensación de mayores beneficios, y gratis o casi! En ello, trabajan los conocidos y los menos conocidos, como Cobweb, Rackspace y 1×1. Algunos de ellos ya tienen cerca de 2 millones de usuarios corporativos de servicios cloud. Ya existe un hipermercado de servicios en la nube. Además, la “nube” es emblema de compartir y eso está claramente alineado con la cultura 2.0, con el fenómeno we media, con las nuevas formas de producir (wiki-wiki) y las nuevas formas de acceder y compartir el conocimiento (e-learning).


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