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pantallas: síntomas de una creciente desmaterialización

La commoditización de las tecnologías siempre encuentra durante un tiempo un núcleo duro difícil de roer. Muchas veces se trata de un componente cuyas patentes no lo permiten. En otros casos, la resistencia proviene de una posición dominante en el mercado. Pero todo eso es temporario. Tarde o temprano el tapón salta y la commoditización sigue su ritmo. La demora, en el caso de los dispositivos móviles y más particularmente de las tabletas, podría provenir en el momento actual de los costos de la pantalla.

Es difícil saber cuándo y cómo se resolverán las barreras vinculadas con las tecnologías de la visualización. Sin embargo, hay hechos que dejan en evidencia movimientos de gran envergadura que podrían trastocar la cadena de valor estimulando mas integración y más consolidación entre sus principales componentes. Y eso tenderá a debilitar las barreras a la commoditización. Por ejemplo, E-ink, propietaria de la marca que identifica una de las tecnologías más usadas del mercado de los ereaders y proveedora de componentes para el Kindle y el SonyReader y para Plastic Logic, entre otros, fue adquirida en 215 millones dólares por Prime View International (PVI), una de las principales ensambladoras del mercado. En este caso, el factor de commoditización es el color. El mercado de las pantallas color ya no estará solo en manos de los proveedores de LCD. Es probable que veamos modificaciones importantes en los próximos meses respecto de la oferta de ereaders color. A su vez, obviamente, se producirá algún efecto de percolación con mejoras en los precios de las pantallas grises.

Por otra parte, nuevas tecnologías que amenazan desde hace tiempo con introducir un verdadero cambio de paradigma están llegando al mercado. Las pantallas Organic Light-Emitting Diodes (OLED) [Diodos orgánicos de emisión de luz] [1] y sus derivados, como las pantallas de Active Matrix Organic Light-Emitting Diodes (AMOLED), pertenecen verdaderamente a otro género. Prometen una visualización de mayor calidad a un costo menor que las pantallas LCD. Pueden ser categorizadas como “tecnologías verdes” porque sus derivados y residuos son menos contaminantes, ofrecen un ángulo de visión mucho más amplio, una mayor durabilidad, más eficiencia en el consumo de energía, un brillo mejorado y, todo eso a costo reducido.

Por sobre todas esas ventajas, la capacidad para desplegarse sobre soportes flexibles podría resultar el factor desequilibrante para el mercado si logra demostrar la eficiencia en integrarse en modelos industrializables a gran escala.

La ya vieja promesa de leer en pantallas flexibles que se pliegan o se guardan en muy reducidos espacios podría estar más cerca de cumplirse. Pero no es la tecnología la que determinará cuándo. Serán las capacidades de manipulación de la tecnología por parte de los usuarios y los servicios y las aplicaciones desarrolladas para y soportadas por esas  tecnologías la que lo indicará. Serán esos elementos los que, influyéndose sinérgicamente, determinarán el momento del cambio.  

Es probable, no solo posible, que las próximas generaciones de tabletas de tamaño más reducido, utilicen algún tipo de tecnología OLED. Pero si lo hacen, comenzarán haciéndolo masivamente en soporte duro similar al actual. Cuando se observan los cambios que ya se están produciendo en el terreno de los móviles, la combinación de OLED y 3D alumbrará productos que asombrarán a más de uno en el corto plazo.

Tal vez, algunas de las competidoras de Apple introduzcan más rápidamente de lo pensado esta tecnología en el mundo de las tabletas. Para confiar en que habrá nuevos desarrollos en esta y otras materias susceptibles de commoditización, entre otros motivos, destaca la visión financiera del negocio. Es interesante para ello mirar los resultados publicados por las propias empresas y los análisis de los fondos de inversión y de los bancos. Por ejemplo, Apple tiene acumulados miles de millones listos para invertir en la cocreación de nuevos productos. Invirtió recientemente 500 millones en acuerdos de largo plazo con LG para las pantallas LCD y con Toshiba para las memorias flash. Amazon, por su parte, acumula grandiosos beneficios (35% de crecimiento anual) que podrían servirle para desplegar rápidamente una estrategia color.

Beneficios y cash, nuevas tecnologías y fuerte crecimiento de la demanda,  solo pueden conducir en el corto plazo a una mayor commoditización de las tecnologías de visualización que conocemos actualmente, y a la aplicación de tecnologías que sintomatizan la creciente desmaterialización del soporte.


[1] Puede consultarse también http://www.oled-display.net/.


3 Responses to “pantallas: síntomas de una creciente desmaterialización”


  1. 27 marzo, 2013 a las 3:13 pm

    An interesting discussion is definitely worth comment. I do believe that you
    need to publish more on this issue, it might not be a taboo matter but typically people
    do not speak about such subjects. To the next! Cheers!!


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