Archive for the 'Medios' Category

18
Mar
12

“Los cuatro mandamientos del periodismo libre”

 El contexto

Hace pocos días, de entre infinidad de expedientes de la autoridad de la censura que regía durante la Segunda Guerra Mundial, fue exhumada una nota periodística datada de 1939 que permaneció inédita por la fuerza de la prohibición. Aunque en el artículo no constaba su firma, la autenticación de la autoría indicó que se trataba de una obra de Albert Camus. El artículo, publicado recientemente por Le Monde [1], fue escrito tres meses después del inicio de la Segunda Guerra Mundial y debió haber sido publicado el 25 de noviembre de 1939 en Le Soir Républicain, un diario de una sola hoja impresa de las dos caras, fundado por Camus el 15 de septiembre de ese mismo año, menos de tres semanas después del comienzo del régimen de censura. Le Soir Républicain tuvo un cofundador, su amigo Pascal Pia, con quien antes había compartido la redacción de Alger républicain dónde Camus había logrado cierta trascendencia pública por sus investigaciones poniendo en evidencia los males del regímen colonial. Para entonces, con 26 años cumplidos, ya había escrito L’Envers et l’Endroit (1937) y, poco antes, Noces (1939), y hacía tres años que había sido expulsado del Partido Comunista donde había militado sólo veinticuatro meses dedicados a la lucha por la igualdad entre europeos y magrebíes. Hombre de la Cultura, con cierto reconocimiento en su tierra natal, Argelia, ya había sufrido la censura colonial que prohibió la puesta en escena de su primera obra de teatro.

El 25 de octubre, un mes antes de la censura al artículo al que hago referencia, el siguiente pasaje de otro de sus artículos había sido enmudecido:“La gente cree que en ciertos momentos los acontecimientos políticos tienen un carácter fatal, y siguen un curso irresistible. Esta concepción del determinismo social es excesivo. Desconoce este punto esencial: los acontecimientos sociales son humanos, y como consecuencia de ello, no escapan al control humano.” A pesar de la censura reinante, los dos periodistas, Pia y Camus, siguieron con malicia enfrentando la censura, hasta que el 10 de enero de 1940, después de 117 números impresos, el periódico debió cerrar por orden del gobernador colonial. Mientras tanto, emplearon múltiples formas periodísticas y siempre hicieron evidente para el público el trabajo de la censura dejando los espacios en blanco en lugar de los textos censurados. Al finalizar la guerra, el mundo de las letras reconocería el valor de las obras de Camus, devenidas pronto en clásicos de la literatura, la filosofía y el teatro, como El Extranjero (1942), El Mito de Sísifo (1942), Cartas a un amigo alemán (1944) y Calígula(estrenada en 1945).

Acerca de la noble profesión

Genio de las letras francesas de envergadura internacional, Albert Camus vivió la Segunda Guerra Mundial volcando su compromiso político al periodismo y al ensayo. Alejado de las armas por la tuberculosis contraida en la adolescencia, a la literatura que siempre practicó le agregó un periodismo comprometido, una vocación que seguirá acompañando su producción novelística, ensayística y filosófica hasta mucho tiempo después de finalizada la Guerra.

El periodismo fue una obsesiva preocupación de Camus, al que contribuyó con su pluma, y con su clarividente visión acerca de sus tentaciones y riesgos. La “noble profesión”, según Camus, requiere una definición rigurosa de sus límites deontológicos. Acerca de éstos se expresó en reiteradas oportunidades. En el artículo censurado en 1939, del cual ofrezco una traducción personal más abajo, se refería ampliamente a esos límites. Pero no fue ni el primero ni el último.En Combat, a dónde llega en 1944, insistirá con su declaración del periodismo libre: “Informar bien en lugar de informar rápido, precisar el sentido de cada noticia mediante un comentario apropiado, instaurar un periodismo crítico y, en todas las cosas, no admitir que la política venza sobre la moral ni que ésta caiga en el moralismo.” En 1951, mucho antes de recibir el Nobel de Literatura de 1957, en una entrevista a la revista Caliban declaraba incisivamente sobre la práctica periodística: “Una Sociedad que soporta ser distraída por una prensa deshonrada y por un millar de bromistas cínicos, decorados del nombre de artistas, corre hacia la esclavitud a pesar de las protestas de aquellos que contribuyen a su degradación.”[2] Como afirma Macha Séry, quien descubrío los textos censurados, el periodismo fue para Camus “una comunidad humana donde desarrollarse plenamente, una escuela de vida y de moral.”[3

Muchos de sus textos censurados durante la Guerra nunca habían sido descubiertos por los historiadores y biógrafos del notable autor. Uno de ellos, el que traduje y expongo aquí debajo, es particularmente interesante porque trata específicamente de la condición humana del periodista, de la forma de hacer periodismo, de los limitaciones y responsabilidades de los medios, de la censura y de la autocensura. Habla también de los instrumentos que pueden contribuir a la construcción de un dispositivo deontológico del periodista: la lucidez, el rechazo, la ironía, la obstinación.

El documento, descubierto recientemente en los Archivos Nacionales de Ultramar en Aix-en-Provence dentro de los expedientes de la autoridad de la censura datados de ese período, fue publicado completo en francés, pero no encontré ninguna versión completa en español. Bajo la fuerza extractiva del periodismo actual, he visto cómo diversas notas periodísticas hablaron del texto en cuestión, citando partes de aquí o allí. Algunas traducciones que he detectado en español son incompletas, contienen grandes huecos que dejan resaltar parcialidades.

Me tomé el trabajo de hacer una traducción del artículo completo para que lo disfrutes. No tiene desperdicio. Pido disculpas a quienes, como profesionales de la traducción, pudiese resultarle equívoco tal o cual término o expresión. Mi bilinguismo tiene límites. Aun corriendo ese riesgo, preferí aportar una traducción sin recortes, resaltados o reiteraciones. Mi única intención, totalmente desterritorializada, es reconocer al texto su completitud, a su autor su coraje y el valor de su provocación intelectual, y a los lectores una visión alejada de las múltiples intenciones manipuladoras que he identificado desde que el artículo vio la luz.

En definitiva, el texto prueba que, testigo de un largo período de transiciones entre oscuridades, audaz humanista de posiciones contradictorias respecto del colonialismo, comunista contrario a las posturas de Stalin y manifiestamente antifranquista (la familia materna era de origen español), defensor de la rebeldía que da sentido al mundo como una manera de vivir «lo absurdo de la condición humana», el Camus difícil de clasificar políticamente fue, sobre todo, un intransigente periodista que se resistió al espíritu de los tiempos que le tocó vivir. Al ciudadano libre de un mundo cada día mas complejo en el que el rol de los medios y de los periodistas están en plena revisión, tal vez este artículo no le aporte nada nuevo, o quizás sí.

El artículo

Autor: Albert Camus. Escrito el 25 de noviembre de 1939.

Es difícil evocar hoy la libertad de prensa sin ser tachado de extravagante, acusado de ser Mata-Hari, de verse tratado como el sobrino de Stalin. Sin embargo, esta libertad es solo una cara entre otras de la libertad en sentido estricto y se comprenderá nuestra obstinación en defenderla si se admite que no hay otra forma de ganar realmente la guerra.

Es verdad, toda libertad tiene sus límites. Aunque tendrán que ser libremente reconocidas. Acerca de los obstáculos que son aportados hoy a la libertad de pensamiento, hemos dicho por otra parte todo lo que pudimos decir y diremos todavía, y hasta la saciedad, todo lo que será posible decir. En particular, no nos sorprenderá jamás lo suficiente, una vez impuesto el principio de la censura, que la reproducción de los textos publicados en Francia y apuntados por los censores metropolitanos sea prohibida al Soir Républicain, por ejemplo. El hecho de que a propósito un periódico dependa del humor o de la capacidad de un hombre demuestra mejor que cualquier otra cosa el grado de inconciencia al que hemos llegado.

Uno de los buenos preceptos de una filosofía digna de ese nombre es el de jamás caer en lamentaciones inútiles ante un estado de cosas que no puede ser evitado. La cuestión en Francia ya no es hoy saber cómo preservar la libertad de prensa. Es la de buscar cómo, ante la supresión de esas libertades, un periodista puede seguir siendo libre. El problema no concierne a la colectividad. Concierne al individuo.

Y justamente lo que nos agradaría definir aquí, son las condiciones y los medios a través de los cuales, en el seno mismo de la guerra y de sus servidumbres, la libertad puede ser, no solo preservada, sino también manifestada. Estos medios son cuatro: la lucidez, el rechazo, la ironía, la obstinación.

La lucidez supone la resistencia a las invitaciones al odio y al culto de la fatalidad. En el mundo de nuestra experiencia, todo puede ser evitado. La guerra misma, que es un fenómeno humano, puede ser en todo momento evitado o detenido por medios humanos. Es suficiente con conocer la historia de los últimos años de la política europea para estar seguros que la guerra, cualquiera sea, tiene causas evidentes.

Esta visión clara de las cosas excluye el odio ciego y la desesperanza que deja hacer. Un periodista libre, en 1939, no se desespera y lucha por lo que cree verdadero como si su acción pudiera influir en el curso de los acontecimientos. No publica nada que pueda excitar el odio o provocar la desesperanza. Todo eso está en su poder.

Frente a la marea creciente de imbecilidad, es necesario igualmente oponer algunos rechazos. Todas los condicionamientos del mundo no harán que un espíritu limpio acepte ser deshonesto. Ahora bien, y aun conociendo poco del mecanismo de las informaciones, es fácil asgurarse la autenticidad de una noticia. Es a ello que el periodista libre debe dedicar toda su atención. Si no puede decir todo lo que piensa, puede no decir lo que no piensa o lo que cree falso. Es así que un diario libre se mide tanto por lo que dice como por lo que no dice. Esta libertad completamente negativa es, de lejos, la mas importante de todas, si se la sabe mantener. Dado que prepara el advenimiento de la verdadera libertad. En consecuencia, un diario independiente ofrece el origen de sus informaciones, ayuda al público a evaluarlas, repudia el abarrotamiento de los cerebros, suprime las invectivas [Discurso o escrito agresivo contra personas o cosas. Fuente: Diccionario la lengua española. Espasa Calpe. 2005], mitiga mediante comentarios la uniformización de las informaciones, en breve, sirve a la verdad en la medida humana de sus fuerzas. Esta medida, tan relativa como puede serlo, le permite al menos rechazar lo que ninguna fuerza en el mundo podría hacérselo aceptar: servir a la mentira.

Llegamos así a la ironía. Podemos decir en principio que un espírtitu que tiene el gusto y los medios de imponer la coacción es impermeable a la ironía. No vemos a Hitler, por tomar un ejemplo entre otros, utilizar la ironía socrática. Lo que implica entonces que la ironía se vuelve un arma sin precedentes contra los demasiado poderosos. Completa la negativa en el sentido que permite, no solo rechazar lo que es falso, sino decir frecuentemente lo que es la verdad. Un verdadero periodista libre, en 1939, no hace demasiada ilusión sobre la inteligencia de aquellos que lo oprimen. Es pesimista respecto del hombre. Una verdad enunciada con un tono dogmático es censurada nueve veces sobre diez. La misma verdad dicha agradablemente no lo es mas que cinco veces sobre diez. Esta disposición describe de manera bastante exacta las posibilidades de la inteligencia humana. Ésta explica además que los diarios franceses como Le Merle o Le Canard Enchaîné puedan publicar regularmente los artículos de tanto coraje que conocemos. Un periodista, en 1939, es por lo tanto forzosamente irónico, aunque a menudo sea a riesgo de su propio cuerpo. Pero la verdad y la libertad son amantes poco exigentes dado que tienen pocos amantes.

Esta actitud del espíritu brevemente definida, es evidente que no podría sostenerse eficazmente sin un mínimo de obstinación. Hay suficientes obstáculos a la libertad de expresión. No son los mas severos los que pueden desalentar un espíriutu. Las amenazas, las suspensiones, las persecuciones producen generalmente en Francia el efecto contrario a lo que se proponen. Debe convenirse que hay obstáculos desalentadores: la constancia en la tontería, la apatía organizada, la ininteligencia agresiva, y detengámonos aquí. Allí está el gran obstáculo a vencer. La obstinación es una virtud cardinal. Por una paradoja curiosa pero evidente, se pone al servicio de la objetividad y de la tolerancia.

Éstas son un conjunto de reglas para preservar la libertad hasta el seno de la servidumbre. ¿Y después?, diríamos. ¿Después? No nos apuremos tanto. Si cada francés quisiera mantener en su esfera todo lo que cree verdadero y justo, si quisiera ayudar desde su condición débil a mantener la libertad, resistir el abandono y dar a conocer su voluntad, entonces y solo entonces esta guerra estará ganada, en el sentido profundo del término.

Sí, es frecuentemente a riesgo de su cuerpo que el espíritu libre de este siglo hace sentir su ironía. ¿Qué puede encontrarse de agradable en este mundo incendiado? Pero la virtud del hombre consiste en mantenerse enfrente de lo que lo niega. Nadie quiere recomenzar dentro de veinticinco años la doble experiencia 1914 y 1939. Entonces hay que ensayar un método todo novedoso que es la justicia y la generosidad. Pero éstas solo se expresan en los corazones libres y en los espíritus todavía clarividentes. Formar estos corazones y estos espíritus, despertarlos antes, es la verdadera tarea a la vez modesta y ambiciosa que le toca al hombre independiente. Hay que hacerlo sin pensar mas allá. La historia tendrá o no en cuenta esos esfuerzos. Pero habrán sido hechos.

——————————————————————————–

[1] Publicado en Le Monde el 18 de marzo de 2012 bajo el título “Le manifeste censuré de Camus”.Consultado en http://www.lemonde.fr/afrique/article/2012/03/18/le-manifeste-censure-de-camus_1669778_3212.html el 18 de marzo de 2012.

[2] Gay-Crosier, Raymond (comp.)Oeuvres complètes: 1949-1956.Bibliothèque de la Pléiade. Volumen 3. Gallimard. Paris, 2008.

[3] Séry, Macha. Les devoirs du journaliste selon Albert Camus.Le Monde. Sección Culture et Idées. Publicado el 18 de marzo de 2012. Consultado en http://www.lemonde.fr/afrique/article/2012/03/18/les-devoirs-du-journaliste-selon-albert-camus_1669779_3212.html el 18 de marzo de 2012.

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04
Jul
11

El potencial de las redes sociales en Latinoamérica

Las prácticas sociales en las redes son un fenómeno que comprende un creciente porcentaje de la población mundial. A principios de 2011, más del 10% de la población mundial contaba con un perfil en alguna red social. Pocos meses después de comenzar el año, Facebook superó los 700 millones de usuarios.[1] Mientras que durante 2010 FB creció a un ritmo de 7,9 nuevos registros por segundo,[2] durante el primer trimestre de 2011, incorporó 26 millones nuevos usuarios por mes, es decir, unos 10 registros nuevos por segundo.[3] No todos los países y continentes crecen en cantidad de usuarios de la misma manera. Aunque en Latinoamérica sigue teniendo un fuerte crecimiento, especialmente debido a Brasil, donde hasta ahora reinaba Orkut (Google), y de Argentina que crece a una tasa superior al 7% mensual, África y Asia proveen gran parte de los nuevos usuarios.

Suele decirse que las redes sociales son un fenómeno social estrechamente vinculado con la urbanidad y mas precisamente con las megalópolis. Más allá de las diferencias entre países y regiones, puede resultar de interés analizar la tasa de penetración en las grandes aglomeraciones a nivel internacional y comparar la situación de los países de Latinoamérica. Según un estudio realizado a principios de 2011, sobre los usuarios de los grandes conglomerados urbanos a partir de la localización que declaran al registrarse en FB, entre las veinte megalópolis con más cuentas registradas se encuentran seis latinoamericanas: México está 3º, Buenos Aires 6º, Bogotá 9º, Caracas 11º, Santiago 12º y San Pablo 15º. Por encima de Buenos Aires sólo se encuentran Yakarta, Estambul, México, Londres y Bangkok. Buenos Aires tendría más usuarios de FB que Roma (4,30 millones), Nueva York (4,29), San Pablo (4), París (4), Manchester (2,6) y Barcelona (2,18).

  Aglomeración urbana País Cuentas Penetración
Yakarta Indonesia 17.484.300 80,20%
Estambul Turquía 9.602.000 85,58%
México México 9.339.320 50,67%
London Reino Unido 7.645.680 91,90%
Bangkok Tailandia 7.419.340 89,50%
Buenos Aires Argentina 6.568.940 53,02%
Ankara Turquía 6.549.680 171,91%
Kuala Lumpur Malasia 6.514.780 119,10%
Bogotá Colombia 6.400.520 86,03%
10º Madrid España 5.951.500 116,01%
11º Caracas Venezuela 5.353.220 200,50%
12º Santiago Chile 5.229.400 92,88%
13º Roma Italia 4.306.600 157,18%
14º Nueva York EE.UU. 4.290.760 21,26%
15º San Pablo Brasil 4.068.940 21,26%
16º Paris Francia 4.019.360 38,54%
17º Los Angeles EE.UU. 3.956.560 26,85%
18º Mumbai India 3.672.500 18,80%
19º Chicago EE.UU. 3.056.280 33,85%
20ª Manchester Reino Unido 2.646.420 117,62%
83º Córdoba* Argentina 396.000 29,77%
86º Rosario* Argentina 333.000 27,75%
 *Según el Censo Nacional 2010, Rosario tiene 1.198.528 habitantes y Córdoba 1.330.000 habitantes. Cantidad de usuarios y penetración por ciudad. Top 20 mundial. Marzo de 2011. Elaboración propia sobre datos de Socialbakers.[4]

Los resultados muestran universos que pueden sorprender. En algunos casos, las cifras pueden superar la cantidad de habitantes (p.e., Madrid, Buenos Aires) y representar elevadísimas tasas de penetración (superiores al 100%), lo que podría deberse, según los casos, a uno de los siguientes factores: i) muchos usuarios residentes en los suburbios de las grandes ciudades, especialmente, de los países emergentes, suelen informar como localización el nombre de la gran ciudad próxima a la cual habitan, es decir, que se consideraron aglomeraciones y no ciudades (por ejemplo, en el caso de Buenos Aires, a los 2,9 millones de habitantes de la ciudad deben adicionarse los 9,9 millones de los 24 municipios del Gran Buenos Aires); ii) existe una cantidad creciente de usuarios que tienen más de una cuenta con perfiles diferentes para atender sus necesidades profesionales y privadas de manera diferencial; iii) se trata de cuentas y no de usuarios-personas, es decir, se contabilizan los registros de organizaciones de todo tipo, fuertemente representadas en las grandes ciudades donde suelen tener sus sedes institucionales. Puede llamar también la atención, la ausencia de China, Japón o Corea del Sur. En el primer caso, se debe a que está bloqueado el acceso a FB en ese país. En Japón y Corea, las redes sociales que dominan son locales.

De las 120 aglomeraciones urbanas con mas cuentas, una de cada tres ciudades pertenece al continente africano o asiático. Ese tercio de ciudades representa casi un tercio del total de la población residente en el total de las 120 megalópolis. Las grandes aglomeraciones ciudadanas de Latinoamérica dentro de ese conjunto son 23 y representan 27% del total de las cuentas registradas. En otros términos, Latinoamérica está casi tan representada actualmente en FB como África y Asia juntas. India, con 23 aglomeraciones entre las primeras 120, es el país que más posiciones tiene en este universo. En su conjunto, las aglomeraciones indias reúnen 6% del total de los 208 millones representados en ese universo.

En los países emergentes, las capitales sobresalen porque concentran gran parte de la población. La dimensión de las grandes capitales de los países emergentes desplaza las ciudades con elevado porcentaje de penetración que no alcanzan las cifras en términos absolutos para estar en el top ten. Numerosas ciudades de EE.UU. y Europa tienen una elevada tasa de penetración pero son más pequeñas por lo que no se encuentran en el ranking de las más populosas en cantidad de usuarios de FB.[5]

Si lo que se considera es la tasa de penetración sobre el total de la población y no la cantidad de cuentas en términos absolutos, las posiciones de las grandes aglomeraciones latinoamericanas serían las siguientes: 

Posición

Aglomeración

 

Posición

Aglomeración

3

Caracas

 

58

Buenos Aires

12

Guayaquil

 

60

México

17

Santiago

 

67

Curitiba

23

Bogotá

 

68

Asunción

31

Río de Janeiro

 

69

Córdoba (Arg)

32

Cali

 

72

Lima

35

Montevideo

 

77

Maracaibo

39

Santo Domingo

 

83

Rosario (Arg)

49

Medellín

 

85

Sao Paulo

52

Quito

 

87

Goiânia

Posición en el ranking mundial de las 20 aglomeraciones de Latinoamérica con más elevada tasa de penetración. Madrid está en la 11ª posición y Barcelona en la 56ª. Elaboración propia sobre datos de Socialbakers.[6]

El crecimiento de la tasa de penetración en los países de América Latina sigue siendo sostenido. Por ejemplo, Argentina tenía al 5 de noviembre de 2010 11.825.140 usuarios, es decir 28% de tasa de penetración sobre la población total del país, 13.289.000 usuarios al 27 de marzo de 2011, es decir, 32% de penetración, al 30 de abril unos 14.500.000, casi 35%, y al 31 de mayo 15.292.000, es decir, 37% de penetración sobre la población total y 58% de penetración entre los internautas.[7] De noviembre de 2010 a abril de 2011, la tasa de penetración en Argentina habría crecido 7 puntos porcentuales, equivalentes a 2,7 millones de usuarios, un promedio de 450.000 usuarios mensuales y un máximo mensual (abril) de poco más de 1 millón. En Argentina, aproximadamente 13 millones de personas de 15 y más años de edad pasaron 27 horas en línea durante abril de 2011, de las cuales casi 9 horas las pasaron en Facebook. Nueve de cada diez internautas argentinos visitó Facebook.com durante ese mes, es decir, 11,5 millones de visitantes únicos. Los usuarios argentinos son los segundos a nivel mundial a pasar más tiempo en FB detrás de Israel, donde los usuarios pasan en promedio 10,6 horas mensuales.[8]

En la región, los usuarios de Chile lideran el ranking por tasa de penetración que desde noviembre de 2010 supera 40%. Entre los países emergentes, destaca la tasa de penetración en Turquía superior al 34%. Para un análisis comparado del nivel de estas tasas puede considerarse que en EE.UU. y Gran Bretaña se encuentra entorno al 50%.

Posición

País

Cuentas de FB

al 5/11/2010

Población TOTAL

% de usuarios de FB s/pob. total

al 5/11/2010

al 27/3/2011

1. Estados Unidos

152.189.880

311.733.000

46%

49.06%

2. Indonesia      

35.174.940

244.291.000

12%

14.48%

3. Reino Unido

28.940.400

62.523.000

45%

46.42%

4. Turquía      

26.417.820

78.295.000

30%

33.95%

6. Filipinas      

22.651.600

100.867.000

18%

22.67%

10. India      

22.057.280

1.181.141.000

1%

1.88%

9. México      

21.892.020

113.097.000

15%

19.47%

5. Francia      

21.037.340

64.936.000

30%

32.48%

7. Italia      

18.438.760

58.065.000

30%

31.74%

8. Canadá      

17.381.700

33.896.000

51%

51.49%

11. Alemania

16.215.380

82.256.000

15%

19.71%

12. Brasil

13.409.220

6.67%

13. Argentina

13.288.700

41.557.000

28%

32.14%

Clasificación de países por cantidad de cuentas en FB. Elaboración propia. Fuentes: Datos de usuarios de Facebook de CheckFacebook. Datos demográficos de Wikipedia. 5 de noviembre de 2010.

Por otra parte, si se considera que desde 2010 es mayoría la parte de la población mundial que habita en la urbanidad, que existen unas 800 ciudades de más de 500.000 habitantes y casi 500 de más de 1 millón, FB podría no ser un fenómeno de las megalópolis, aunque sí pueda estar caracterizado principalmente por el consumo urbano. En abril de 2011, las 120 aglomeraciones con más cuentas de FB representaban 31% del total de usuarios a nivel global.

Aunque las tasas de penetración ya son elevadas, el potencial de crecimiento de FB en una región donde las poblaciones se acumulan cada vez más en las grandes ciudades, sigue existiendo. La capacidad para atraer usuarios en masa es extraordinaria. Ninguna otra plataforma de medios sociales ni de medios tradicionales alcanza esas tasas de penetración. En países como Argentina, la audiencia de la TVabierta en el prime time del domingo ya no supera el 40%. Evidentemente, el tiempo de consumo en las redes sociales es mucho menor en promedio al consumo televisivo. Sin embargo, la forma de consumir FB a lo largo de todo el día, en múltiples pantallas y con diversas finalidades, le otorga un valor social, cultural y económico diferente y difícil de comparar fuera y también dentro de la esfera de los medios sociales.

Las redes sociales activan el usuario en la intersección de la comunicación interpersonal y la comunicación social. Es una construcción simbólica que se adapta flexiblemente a la intención de los usuarios, que completa satisfactoriamente las prácticas sociales de una amplia mayoría de los internautas y, en muchos casos, hasta da sentido a la navegación en la red. La “autocomunicación de masas”, como la denomina Castells, es altamente eficaz porque tiene la posibilidad de alcanzar una audiencia globalmente distribuida al mismo tiempo que es el usuario quien produce y selecciona el mensaje a compartir, y define los posibles receptores.[9]  

Por este fenómeno y la evolución del consumo de tiempos, FB, Twitter, Taringa y otras redes sociales que aun no conocemos, pueden jugar un rol determinante en el futuro de la relación que mantiene la juventud y la Sociedad en general con los sistemas de mediaciones de las democracias en Latinoamérica.

Mientras que en América latina las redes sociales apenas han dejado de ser un fenómeno de minorías, los celulares ya están en los bolsillos y las carteras de una amplísima mayoría. En muchos países, existen tantas líneas de telefonía móvil como habitantes. En algunos casos, como Argentina, la tasa de penetración alcanza o supera la media europea. Aunque aun no alcanzan el 20% del total de los celulares activos, los teléfonos “inteligentes” son cada vez más numerosos. Es probable que con una tasa de renovación del orden del 29% anual promedio, en los próximos cuatro años veamos cómo esa mayoría populosa de usuarios de telefonía móvil comienza a usar dispositivos inteligentes. Internet es masivo en los sectores medios y altos, y el teléfono móvil en todos los niveles socioeconómicos. En otros términos, en un país como Argentina, mientras que casi 50% de quienes tienen acceso a Internet usan las redes sociales (el promedio mundial es inferior al 25%) y 40% en edad de votar tiene acceso a Internet, el teléfono móvil está al alcance de casi todos. Menos de un tercio de la población mundial accede a Internet y sólo una de cada trece usa FB. Dado que cinco de cada seis habitantes del mundo usa celular, es previsible que en menos de una década las redes sociales y otros medios que aun no conocemos se potencien correlacionadamente con el reemplazo masivo de los teléfonos móviles 2,5G por teléfonos “inteligentes”. Para entonces, algunos medios sociales serán tan populares como los son los dispositivos móviles en general, y los teléfonos móviles en particular.


[3] http://www.socialbakers.com/blog/143-facebook-gains-80-million-new-accounts-in-the-first-quarter-of-2011/.

[4] Ver en http://www.socialbakers.com/facebook-statistics/cities/.

[5] De las 205 áreas urbanas de más de dos millones de habitantes que existen, 41 pertenecen a China, 21 a EE.UU., 18 a Europa, 15 a la India, 12 a Brasil, 6 a Japón. Alemania, Indonesia, México, Nigeria, Pakistán y Sudáfrica tienen cuatro cada uno, Canadá, Taiwán, Colombia, Irán, Italia, Corea del Sur, Turquía y Gran Bretaña 3, Australia, Bangladesh, Egipto, Ghana, Polonia, Rusia, Arabia Saudita, España, Siria, Venezuela y Vietnam 2. Entre las 796 áreas metroplitanas con más de 500.000, 114 están en China, 79 en Europa, 73 en India, 66 en EE.UU., 38 en Rusia, 33 en Brasil, 27 en México, 23 en Japón, 16 en Nigeria, 15 en Alemania e Indonesia, 14 en Irán, 12 en Francia y Turquía, 11 en Pakistán y Corea del Sur, 10 en Gran Bretaña y Ucrania, 9 en España, 8 en Canadá, Colombia e Italia, 7 en Argentina, Marruecos, Polonia, Sudáfrica y Venezuela, 6 en el Congo, Irak y Arabia Saudita, 5 en Australia y Taiwán, 4 en Bangladesh, Egipto, Kazakhstán, Corea del Norte, Malasia, Perú, Filipinas, Vietnam y Yemen, 3 en Argelia, Bélgica, Bolivia, Chile, Israel, Costa de marfil, Myanmar, Holanda y Siria. Fuente: Wikipedia. Global cities.

[6] Ver en http://www.socialbakers.com/facebook-statistics/cities/.

[8] Fuente: Comscore. Ver en http://www.comscore.com/Press_Events/Press_Releases/2011/6/Facebook_Users_in_Argentina_Spend_9_Hours_a_Month_on_Site.

[9] Castells, Manuel. Castells, Manuel Comunicación y poder. Alianza Editorial.  Madrid, 2010. p.88.

14
Jun
11

El uso de los tiempos en la Sociedad de la atención escasa

Ellos no consumen el tiempo de la misma manera. Para las jóvenes generaciones, el tiempo no significa ni lo usan de la misma manera que las generaciones anteriores. Aunque en apariencia es la relación con la tecnología lo que los diferencia de las generaciones anteriores, lo que más afecta el pacto intergeneracional que cohesionó la relación en el pasado es el uso de los tiempos. Aun más que las formas que adopta la comunicación interpersonal o el consumo de contenidos. Es su relación con el tiempo lo que podría estar en el trasfondo de todos esos cambios, ser el substrato sobre el que germen todos las transformaciones que emergen con cierta estridencia.

La flexibilidad parece modelar gran parte de sus prácticas sociales. Parecería como si los tiempos se ajustaran a las condiciones de una vida sin relojes. Debe ser porque la hora ya no está presente como antes. Es en el bolsillo que se esconde la irreductible realidad temporal, la única verdad inexorable. La hora queda sometida a la invisibilidad, condenada a ser parte de un sistema de “aplicaciones” y “facilidades” que, aunque siempre disponibles, todas ellas compiten entre sí en la pantalla del móvil. El tiempo, el único de entre todos los bienes escasos que el hombre no supo replicar industrialmente, ya no representa lo que representó. Símbolo del único convenio universal que subsistió ala Guerra Fríay a las reglas implacables del mercado, el Tiempo juega a las escondidas.

El Tiempo se ha vuelto una “aplicación” como otras. Es en la pantalla del móvil que, a voluntad, se visualiza numéricamente la hora. Los relojes de pulsera desaparecen. La hora se olvida con más facilidad en el bolsillo. Los relojes mueren de monovalencia, tienden a desestimarse por servir solo a ello. Su mayor debilidad es inaceptable en la actualidad, la de un objeto que solo provee una única información o servicio, en detrimento del cual nacen y florecen otros muchos objetos sin finalidad única, polivalentes, enriquecidos constantemente por funciones antes foráneas, ahora propias. Lo digital se empodera con facilidad de las funciones informativas del mundo analógico, incluyendo obviamente el sistema de información horaria. Como objeto de representación, el reloj desaparece. Protagonista del mínimo sistema de convivencia que le aseguró al Hombre vivir en sociedad con creciente “eficiencia” durante los últimos dos siglos, y objeto de la era industrial, el reloj marca su atardecer.

¡Qué hubiera sido de la revolución industrial sin su mejor aliado! Después de vaciarlo de otros sentidos y de secularizar su visión del pasado y del futuro, convirtió el sistema de tiempos en su más básico instrumento para medir el rendimiento de las máquinas, de las personas y de las organizaciones. Su maquinaria se debilita, su imagen pierde carácter, el poder del reloj languidece. Una lógica dalística lo deja blandengue. Incapaz de erguirse, ya no asusta a nadie. Devenido rastrero, se escapa rumbo al horizonte, símbolo de un régimen empecinado en desaparecer lo más tarde posible.

Cuestiones de (in)seguridad, practicidad y economía lo han condenado a un desplazamiento constante hacia el lugar de los recuerdos. Solo por motivos de moda puede aun observarse como se porta, ni siquiera como se usa. Las megalópolis se han encargado de amplificar el fenómeno y de instituir nuevas excusas bajo la forma de flexibilizaciones crecientes de modo que todos en la jerarquía, casi sin excepción, han adoptado el resultado sin pedir disculpas. El apuramiento de las grandes ciudades se ha encargado de estimular un enfoque por resultados y empujar el reloj, el uso de los tiempos y las mediciones regulares y sistemáticas, al cajón de las antigüedades. Ya no hay horario de entrada ni de salida, ni franjas horarias para almorzar. Importan menos las faltas. Lo verdaderamente importante son los resultados.

En ese contexto, la moneda de intercambio se llama “atención”. Nada es mas escaso que el tiempo. Insumo básico, recurso necesario aunque no suficiente de la “atención” al otro, a lo ajeno, a si mismo, el tiempo condiciona la atención. La atención es escasa porque la percepción que tenemos del tiempo nos apura. El tiempo es la variable crítica sobre la que se ajusta la atención. Siendo el recurso humano imposible de reproducir, toda transacción económica tiene la atención como prerrequisito.[1] Todo intercambio comunicativo tiene la atención como condición intencional y funcional. En eso se funda la interactividad. En un intercambio económico del insumo más humano, más fungible, limitado y temible que el Hombre sin creencias trascendentales tiene. Todas sus relaciones sociales, independientemente de su naturaleza física, presencial, material o virtual, todas se sustentan en la gestión del tiempo de los intercambios, en su duración, su frecuencia, sus interrupciones. Las relaciones entre máquinas no hacen mas que replicar a su semejanza la relación entre personas, un mero intercambio de tiempos. El tiempo que me escucha, el tiempo que lo escucho. La atención que le concedo y la que me retribuye.

La variable tiempo es la que cambia las reglas de juego. El tiempo que disponemos para una actividad en detrimento de otra, de un enunciador en reemplazo de otro, la atención a un mensaje que esconde el anterior, una imagen que opaca otra. La atención se regla al tiempo. Y el tiempo, bajo la ilusión de que la omnipotencia humana acabará superando los límites temporales que conocemos de la vida terrenal, se ha transformado en una construcción social y cultural, económica si se quiere, pero no natural. La pérdida de su caracterización como algo que nos es dado discurre bajo un pensamiento iluminista, que considera el tiempo un valor monetarizable, carente de significación si se le quitara el valor transaccional. Desprovisto de toda carga ideológica, él es la ideología. Si bien el tiempo siempre ha sido resultado de una convención, un mero acto simbólico, ahora se intercambia con la fluidez de los bits. En las intermitencias, el mensaje pierde eficacia por la no depuración. Por la falta de pensamiento distante, el intercambio de tiempos se vuelve acrítico tanto como puede ser carente de significación y pertinencia para las partes.

Sin atención no hay capacidad pragmática, interpretativa. No hay estrategia argumentativa que pueda superar la no atención. Tampoco la hay que pueda superar la atención mínima, la unidad de tiempo en la que puede intercambiarse pedagógicamente dos mensajes. La publicidad ya se encargó de demostrar que la hiperbrevedad tiene sus limitaciones, que la optimización de la eficiencia es posible hasta cierto punto, hasta donde lo inteligible se hace irreductible, aun para las audiencias más sofisticadas y mejor educadas y mejor provistas para la recepción mediatizada.   

El tiempo, prerrequisito de la vida en sociedad, tiende a incrementar su valor en la economía social a medida que se abandona la idea del pensamiento o del ocio vinculado a la contemplación como lugar de ser, sin tener, sin hacer, simplemente estando a la escucha del otro. El tiempo se ha vuelto la pieza de intercambio en toda economía. Más los intercambios se aceleran y se hacen fluidos, más se fragmenta, se valoriza, se intercambia.

Mas se prolonga la esperanza de vida, más vida de esa quiere el humano. Más la vida se prolonga, menos alcanza el tiempo. De nuevo la omnipotencia humana debilita la hipótesis de lo trascendente. Ningún tiempo es suficiente para deborar lo terrenal, para hacer un uso intensivo de lo que nos toca vivir aquí. Es lo único que parece hacernos finalmente iguales. Todos tememos el paso del tiempo por igual.

Lo único que realmente diferencian las generaciones entre sí es la relación que mantienen con el tiempo. Ni la relación con las máquinas, ni con el trabajo, ni con la ciudad o el arte estaría cambiando tanto si la variable tiempo no tuviese el peso relativo que ha alcanzado. Es la relación con el tiempo. Los tiempos sociales eran los principales estructurantes de la vida humana. La humanidad se reconocía en ello. Disponíamos de un orden cultural, un constructo que indicaba el orden de las cosas en una secuencia. Eso es lo que está cambiando. La variable tiempo es la regla que hace equitativo el juego. Cambiar la regla del tiempo, es trastocar las formas y el fondo.


[1] Falkinger, Josef. Limited Attention as a Scarce Resource in Information-Rich Economies. Economic Journal, Vol. 118, No. 532, pp. 1596-1620, October 2008. Disponible en SSRN: http://ssrn.com/abstract=1270303. Doi:10.1111/j.1468-0297.2008.02182.x.

25
Mar
11

[3] La influencia de 5 “grandes jugadores” no tan “nuevos”

Las entradas anteriores fueron dedicadas a analizar datos duros de naturaleza financiera de cinco compañías consideradas líderes entre los muchos jugadores del proceso de transición hacia la Convergencia, todas líderes en su dominio: Adobe, Google, Intel, Microsoft y Apple.

Utilizamos tres indicadores (facturación, inversión en I+D, beneficios netos) para analizar comparativamente los resultados de las cinco durante los últimos tres años y mostrar tendencias y exponer los cambios.

Ahora, el análisis que propongo pone énfasis en los resultados de un conjunto virtual, el conjunto equivalente a los resultados de las cinco organizaciones. Para comenzar propongo considerar, por un lado, la suma de los resultados, y por otro, el promedio de los mismos.

  Promedio de las 5 Suma de las 5
Ingresos totales       40.890.600   204.453.000
Costos indirectos       15.577.700     77.888.502
Beneficio bruto       25.312.900   126.564.498
Investigación y desarrollo (I+D)         4.302.866     21.514.332
Pérdidas/beneficios operativos       13.889.015     69.445.074
Beneficios netos       10.703.336     53.516.680
Beneficios netos/Ingresos 25%  
Beneficios operativos/Ingresos 33%  
Investigación/Ingresos 12%  
Investigación/Beneficios brutos 17%  
Investigación/Beneficios netos 50%  

Para analizarlos en forma comparativa, podría utilizarse otros conjuntos empresariales tan involucrados o comprometidos con la evolución de la Economía de la Convergencia que el conjunto mencionado. En esta ocasión, me utilizaré otras analogías, tomando conjuntos sociales y no empresariales. Me referiré a lo producido o invertido por los países, Producto Nacional Bruto y Tasa de inversión en Investigación y Desarrollo. Si se considera el conjunto, el resultado es tan instructivo como impactante.

En 2010, en promedio,

  • ingresaron 41.000 millones de dólares, aproximadamente 50% del PNB de un país como Argentina;
  • tuvieron un beneficio bruto de 25.312 millones y un beneficio neto de 10.700 millones, un 25% sobre los ingresos;
  • invirtieron 4.300 millones de dólares en I+D, 12% del total de la facturación, 17% en relación a los beneficios brutos y 50% en relación al beneficio neto.

En 2010, si se adicionan la facturación, beneficios e inversiones de las 5 compañías, se observa que

  • los ingresos fueron equivalentes a 25 veces el PNB de Uruguay, un volumen comparable con el de México y 44% del de Brasil, una de las 10 potencias económicas del mundo;
  • en I+D invirtieron (21.514 nM) lo mismo que Brasil y Argentina juntos, un volumen de la misma magnitud de la inversión rusa;
  • produjeron beneficios netos (53.517 mM) del mismo nivel que el total de las reservas del Banco Central de Argentina.

En la próxima entrada, la última sobre este tema, propondré una síntesis conjetural.

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Fuentes: Los datos financieros provienen de Yahoo!Finances, Bloomberg, Informes y Balances de las Cías. Los datos del PNB y de la inversión en I+D por país provienen de Wikipedia.

13
Dic
10

¿Qué “servicios” en el futuro de los medios?

Para una mayoría de los responsables de medios de comunicación el futuro de los medios dependerá cada vez más de la publicidad. Casi dos tercios opina que el modelo predominante de financiamiento será la publicidad.  Sólo uno de cada seis opina que el modelo freemium soportará el negocio.[1]

A poco más de diez años de que Google comenzó con su sistema de AdsWords, son una amplia mayoría los que consideran que la publicidad ocupará cada vez más espacio en los medios on line. Mientras crecen las voces que insisten en que la dependencia de la publicidad representa un gran riesgo para los medios en su traslación a la web,[2] en una encuesta reciente de Pew Project, los directivos de medios en EE.UU. respondieron que en el futuro siguen viendo que la publicidad jugará el rol principal entre todas las formas de ingresos: más de dos tercios de los ingresos provendrán de la publicidad, alrededor del 7% de suscripciones, 5% de aportes voluntarios de los usuarios y otro 5% de los agregadores, y menos del 10% de los servicios.[3]

Crecen los casos de las empresas de medios que incorporan servicios no informativos para compensar los déficits indisolubles. Daily Telegraph[4] y Le Figaro[5] podrían servir de ejemplos para visualizar cómo los medios están abandonando la idea de que es posible monetarizar sus contenidos en la web para financiar la transición. La información acabará siendo el faro que atraerá los navegantes y, una vez en la bahía, una web de servicios pertinentes, personalizados y contextualizados socialmente hará el resto. Para entonces, la información de acceso gratuito habrá sido determinante para que el usuario decida ingresar a este sitio y no a otro. La calidad de la información y del trabajo de puesta en escena de la información habrá sido la clave para que los navegantes decidan atracar en este puerto y no en otro.

Mientras los modelos de monetarización de los contenidos sigan sin mostrarse capaces de ingresar suficiente dinero, los medios tenderán a desviar su mirada sobre las posibilidades que ofrecen los servicios no informativos, ya sea la venta de libros, de viajes o de servicios financieros. ¿Qué quedará de los modelos de medios de comunicación que la era industrial supo construir a su semejanza? ¿Será acaso una muestra de su pérdida de confianza en la capacidad de ingresar dinero en compensación por una forma de influir en la agenda pública y en el imaginario colectivo? O, en otros términos, ¿estarán asumiendo que las formas tradicionales de influir en la construcción del imaginario ya no son capaces de encontrar suficientes sponsors?


[1] Fuente: Accenture. Global Content Study 2009. “This time, it’s personal: Engaging and interacting with consumers is the content industry’s new battleground.” Enero de 2010. Consultado en https://microsite.accenture.com/landing_pages/2009ContentStudy/Documents/Accenture_Global_Content_Study_2009_LP.pdf el 28 de marzo de 2010.

[2] Ver declaraciones de Maurice Levy, CEO de Publicis en el Abu Dhabi Media Summit. Consultado en http://www.guardian.co.uk/media/2010/mar/09/newspapers-advertising-publicis-maurice-levy el 23 de mayo de 2010. 

[3] Fuente: Pew Project for excellence in Journalism and Online News Assoc. 2009.

[4] Ver http://www.telegraph.co.uk/sponsored/offers/.

[5] Ver http://www.lefigaro.fr/services/

30
Jun
10

Las herramientas 2.0 de los diarios de mayor tirada de Argentina

Durante un año, trabajé en una investigación comparada acerca de las herramientas 2.0 que ofrecen las versiones on line de los medios impresos más populares de Iberoamérica y EE.UU. Primero, pensé que los resultados podían ser publicados en una revista, pero luego, en conjunto con los colegas de los otros países concernidos por la investigación, regresamos a la idea original de que se convierta en un libro. Y así será. Aquí debajo un anticipo.

Hacia una participación 2.0

Los medios en línea y el “mercado del tiempo”

Nunca antes como ahora el avenir de los medios de comunicación ha estado tan estrechamente vinculado con la gestión de la relación con sus usuarios. Durante décadas, los medios expandieron el pacto de lectura con sus seguidores hacia un alineamiento más amplio de intereses comunes que desbordaron los límites tradicionales de lo informativo o lo ocioso, y enriquecieron las fórmulas iniciales y el carácter ideológico con componentes prácticos, como beneficios, acciones promocionales y un amplitud de servicios de creciente valor agregado que, a su vez, expandieron las fronteras de la comunicación publicitaria hasta límites desconocidos. Pero aun a los más exitosos de todas las épocas, la situación actual les resulta disruptiva. En la web, los públicos escapan con mayor facilidad al entramado comunicativo que los medios les ofrecen y recurren con demasiada asiduidad a otros canales, fuentes e interlocutores de diverso calibre mediático y legitimidad profesional. El usuario en línea, crecientemente hiperconectado, se ha transformado en alguien difícil de retener.

Nunca los medios tuvieron tanta dificultad en adaptar sus capacidades de gestionar la relación con los usuarios como ahora. El rendimiento del negocio mediático cada vez depende mas de ello. Si bien siempre fue cuestión de establecer una relación duradera con el lector, el televidente y el oyente, en apenas una década, éstos se han transformado en “usuarios” de un ecosistema cultural-mediático de límites borrosos cuya dinámica evade casi todas las normas tradicionales del anterior sistema. Esa dinámica afecta en primer término a las lógicas mediáticas que sustentaron la relación de los usuarios con los medios, forzadamente convertidos en proveedores de contenidos entre muchos otros.[1]

Si en el proceso de profunda transformación que viven los medios hay algo verdaderamente difícil de cernir por quienes tienen la responsabilidad del timón en la tormenta, es el cambio de comportamiento de los usuarios. En términos de gestión, cómo ajustar las capacidades, los procedimientos y las herramientas que vertebran la relación con sus usuarios durante este proceso de profunda transformación en las prácticas de consumo cultural. Los comportamientos cambian tan rápidamente que el movimiento de los medios hacia la contenidización, el enriquecimiento multimediático de los contenidos (content enhanced) y la multiplicidad de dispositivos y ventanas de explotación de los contenidos en la creciente ubicuidad[2], todavía no alcanza al usuario promedio. Algunas medidas satisfacen a unos o a otros, pero parece que ninguna de ellas alcanza a la mayoría o a una masa crítica suficiente para hacer sustentable el sistema. Es como si los esfuerzos siempre estuviesen desajustados con las expectativas de los usuarios y de los anunciantes. Los cambios mediáticos van detrás de la dinámica del consumo de contenidos en la red.

La gestión de la relación con los usuarios se ha complejizado exponencialmente al mismo tiempo que el mercado de los contenidos se ha unificado. Los genes mediáticos de los diversos competidores se hacen borrosos a la vista del usuario mientras que sus marcas off line ya no pueden preservarlos de las deserciones masivas o de la promiscuidad del consumo (6/10 consultan entre 2 y 5 webs para informarse, 1/10 consultan más de 5 y 1/5 sólo consulta regularmente uno)[3]. El juego consiste ahora en obtener la mayor cuota de espacio-tiempo en las pantallas dónde todos compiten contra todos sin distinción por su naturaleza de origen (TV, radios, medios impresos, etc.).

Las nuevas formas de codificación (multiplexado) e hibridación técnica (mash-up) permiten la partición de cualquier pantalla en centenas de espacios y capas, dónde se mezclan contenidos propios y externos, información periodística y, simultáneamente, ficción publicitaria, promociones personalizadas y temporizadas, publicidad contextualizada y ventanas de contenido que los usuarios abren y cierran según la pertinencia del mensaje, su estado de ánimo y su disponibilidad temporal. Apariciones de publicidad en espacios que el medio vende en forma directa, al mismo tiempo que mensajes interruptivos provenientes de centrales de medios interactivos pueden emerger al instante sin la intervención directa del medio, irrumpiendo en el diálogo y cohabitando sincrónicamente con infinidad de otros mensajes mediáticos, ofertas de participación y comentarios de los propios usuarios. Terceros que pagan derechos de servidumbre para ofrecer servicios y contenidos a los usuarios y usuarios que se desplazan sin cesar entre mensajes y servicios mediáticos y complementarios. Todos procuran capturar la atención del lector que practica el multisharing, dividiendo su escaso tiempo en fracciones minimales de atención sobre n piezas de contenido. Desde la perspectiva de la recepción y de su explotación publicitaria, los medios informativos fueron y son, cada vez más, considerados como “bienes de atención”. Todos los medios compiten en el mercado del tiempo.[4] En estas circunstancias, como siempre ha sido y será cuando los ingresos por publicidad cargan con la mayor responsabilidad en el modelo del negocio, el tiempo de exposición al mensaje es la variable sobre la que pretenden actuar todas las tácticas, mientras que la gestión de la relación con los usuarios se vuelve cada vez más la prioridad estratégica en todos los paradigmas.

La gestión de la participación del usuario como componente del sistema de CRM

Gestionar la relación con los usuarios en el universo on line supo ser, en un principio, una cuestión reservada a las áreas de marketing. El concepto de Customer Relationship Management (CRM) orientó todas las prácticas del marketing interactivo desde que éste cobró vida a finales de la década pasada. Con el tiempo, y con una sofisticación creciente de las formas comunicativas debido al encuentro sincrónico y multimediático de muchos actores sociales en la misma pantalla, los sistemas se volvieron obsoletos e inadecuados para hacer frente a la complejización de datos que deben gestionar y a la potencial explotación de la información que registran.

Además, se descubrió que la cuestión merecía un tratamiento más amplio que el brindado por las esferas del marketing. La comunicación empezó a ganar centralidad en las estrategias y en el rediseño de los sistemas de gestión de la relación con los usuarios. Con mayor o menor desarrollo, esos sistemas siempre comprendieron al menos tres áreas:

a)     Identidades, perfiles y accesos. Responsable de administrar las condiciones de uso de manera individuada, el mantenimiento del perfil de los usuarios, las disposiciones tecnológicas para controlar el acceso.

b)     Medición de audiencias. Capaz de auditar permanentemente el consumo individual y de distribuir la información registrada a los derechohabientes (puede ser la plataforma de distribución de contenidos, los proveedores externos, etc.). 

c)      Distribución de ingresos.  Responsable de administrar los ingresos que producen los usuarios y distribuirlos en función de los múltiples criterios convenidos con los diversos proveedores de contenidos y servicios, resultando de mayor interés cuánto más flexibles son los ingresos, es decir, mayor peso tiene la publicidad, las ventas de bienes y servicios, y mayor es la cantidad de proveedores.  

Estos sistemas, fundados en la tradicional lógica del CRM y de las estrategias de “Inteligencia de Negocio” optimizadas con complejas técnicas de data mining, no son adecuados para analizar algunas de las prácticas más difundidas entre los usuarios de los medios on line, en especial, la creciente participación. Teniendo en cuenta que se trata de contenidos no estructurados, escasamente o mal etiquetados, carentes de metadatos, y de calidad de producción incierta, la explotación del “contenido de usuario”, considerado en su acepción más amplia, puede demandar recursos que desbordan las capacidades de inversión de los medios y, en todos los casos, alejarse de los primeros objetivos que gobiernan estas estrategias, como la retención de los usuarios y la reducción de costos, por citar solo algunas de ellas. El nivel de aprovechamiento de estos datos estará en función, por ejemplo, de la instrumentación de herramientas de análisis de contenidos y análisis del discurso. Si estas capacidades contaran con un elevado nivel de desarrollo, las inserciones de publicidad contextualizada podrían ser tan eficientes como pueden serlo en el chat.   

La participación, vector de la innovación

Ante al retorno de las estrategias “freemium” sustentadas en la intuición del sector de que el estado de ánimo de los consumidores frente a las opciones de pago por los contenidos podría variar positivamente en el futuro próximo, parece adjudicarse a los espacios “participativos” una relevancia determinante en los nuevos modelos de consumo.

Es difícil lograr que los consumidores ingresen al contenido que está detrás de la página de “último momento” o la página principal de la sección preferida. Si bien en países como EE.UU. alrededor de seis de cada diez internautas acceden a la versión web de los periódicos tradicionales, su consumo de contenidos es muy limitado: en promedio, consumen 43 páginas de periódicos por usuario al mes, lo que representa menos de 1,5 páginas al día. En el caso de los líderes en el posicionamiento web, como el New York Times, el consumo de páginas por mes puede ser la mitad del promedio del sistema (22 págs./mes cuando el promedio es de 43).[5] En este contexto, es  natural que los modelos de negocio procuren innovar, aun cuando esto signifique “innovar en la tradición”, es decir, modificando suavemente ciertas variables, reinventándose a medida que se aproximan lentamente al modelo de “plataforma de servicios y de comunicación horizontal”. En esta reconceptualización, la mirada está puesta en la participación como un factor que podría ser clave para mejorar el interés y la retención de sus usuarios. Los usuarios, jugando un rol más protagónico, podrían hacer que el consumo de contenido se incremente y los ingresos por publicidad o por pago lo hagan en análoga medida.

En el contexto actual, los nuevos jugadores no dejan de influir hacia dónde los periódicos deben orientar sus propias estrategias participativas. El fenómeno denominado SocialNews[6] y las estrategias de Google respecto del acceso gratuito para el usuario a los contenidos[7] y a los servicios (cloud computing) de la web 2.0[8], han modelado un nuevo horizonte para los medios tradicionales en el que los usuarios tienen un rol protagónico. Las nuevas prácticas sociales se imponen a las fórmulas conocidas del negocio de la prensa informativa. Los modelos de negocio que se ensayan actualmente muestran, como nunca antes, una atención privilegiada a la segmentación de los públicos[9], a la perspectiva de los usuarios[10] y a la relación con los anunciantes a través de las agencias de publicidad, con la finalidad de llegar con discursos más apropiados a los lectores[11], mientras que las simulaciones demuestran las dificultades en mantener y aumentar el rendimiento económico de las versiones en línea cuando se incorporan zonas cerradas y pagas. La reflexión acerca de cómo optimizar las estrategias de relacionamiento con los usuarios de los periódicos[12] data de varias décadas atrás, pero se ha acentuado en los últimos años.[13] En términos generales, al igual que para cualquier organización de cualquier sector industrial, las preocupaciones están cada vez más centradas en “valorizar” la relación con los usuarios, en cómo el resultado puede variar en los diferentes ciclos de vida de esa relación, y en identificar las estrategias de maximización de su rendimiento de acuerdo a la evolución del comportamiento de cada usuario.[14] En la era de la participación, pronto será inevitable incorporar en el cálculo económico del rendimiento de los usuarios, el valor de lo que genera, introduce y comparte como contenido o fruición[15]. En otros términos, qué capacidad de construir y generar comunidad tiene, cuánta audiencia genera o retiene, cuánto costo reduce. 

En la práctica, más temprano que tarde, la disciplina tenderá a reconocer el valor económico de estos espacios, donde los autores, periodistas, editores, pero también marcas y empresas, entran en diálogo (“mercado de conversaciones”[16]) abierto con los usuarios. No existe, sin embargo, una única tendencia en herramientas de participación ni una forma cierta de obtener un rendimiento monetario de esas actividades. Los medios se hacen más participativos, es verdad. Pero no emerge un concepto o un paradigma único que indique el camino a seguir en la materia.

Los intercambios abundan entre el medio y los usuarios, pero aun no existe una fórmula matemática que exprese el impacto de la implementación de herramientas 2.0, la dimensión del esfuerzo participativo y el rendimiento económico resultante. Tampoco existe un cálculo que relacione el costo de las herramientas, de las intervenciones automatizadas y no automatizadas del medio, incluyendo la moderación, y la pérdida de atención del usuario en los contenidos y servicios monetarizables, con la disminución de costos al aumentar la dosis de contenidos generados por usuarios[17]. Tampoco lo hay que relacione esa suma de costos y ahorros con otros factores de fidelización más tradicionales, como la calidad, el precio o la disponibilidad. Al mismo tiempo, es rigurosamente cierto que la fidelización, en todas sus modalidades y expresiones, es un factor clave en el devenir de las industrias de contenidos cuando se trata de jugar en un universo de comportamientos tan promiscuos.

En un marco de creciente resignificación social de los medios, innovar es ya una necesidad para todos, independientemente del posicionamiento, share o valor de la marca. En los procesos de innovación, es difícil detectar organizaciones que no contemplen la “participación” de los usuarios como uno de los principales vectores para explorar nuevos modelos de negocio. Por eso, los sistemas de gestión de la relación con los usuarios tienden a rediseñarse con espacios participativos que abandonan progresivamente la periferia, despojándose de lo que supo ser en una primera instancia su principal característica, el ser espacios “no monetarios”, para ser crecientemente sometidos a las reglas de la publicidad “de acompañamiento” al igual que los demás espacios informativos. En esta traslación de la periferia a la centralidad, la “participación” como fenómeno cultural, social y económico, presiona los sistemas CRM para encontrar un lugar propio que le adjudique, al menos, el mismo peso relativo que a las otras variables, el valor de una cuarta dimensión, aquella encargada de gestionar la participación de los usuarios en la plataforma, convertida así en un sistema de conversaciones en comunidades[18].


[1] Igarza, R. Nuevos Modelos de Negocio. Workshop “La gestión de contenidos en la Sociedad Globalizada”. Universidad Austral. Buenos Aires, 6 de noviembre de 2009. Puede consultarse en http://www.youtube.com/user/UniversidadAustral.

[2] En función de su situación de partida (liderazgos, capacidades de inversión y de innovación, flexibilidad y capital de talentos, entre otros muy diversos factores), cada organización está obligada a diseñar su propio plan de transición en la Convergencia. Por razones de economía de esfuerzo y de planificación, los paradigmas de transición suelen poner más énfasis en alguno de los siguientes cuatros cuadrantes: multimediatización, contenidización (fragmentación, unidades de distribución y comercialización desagregadas, conversión de formatos, etc.), conversación (participación) y ubicuidad (múltiples ventanas de explotación o dispositivos). Por analogía, puede analizarse el caso de los medios gráficos con la industria editorial. Igarza, R. eBooks. Hacia una estrategia digital del sector editorial. CAL. Buenos Aires, marzo 2010. pp. 145 y ss. Consultado en http://www.librosargentinos.org.ar/Ebook/informe-cal-preliminar.pdf 19 de junio de 2010.

[3] Fuente: Pew. Encuesta realizada en EE.UU. en mayo de 2010. Pew. Understanding the Participatory News Consumer. How internet and cell phone users have turned news into a social experience. Pew Research Center’s Project for Excellence in Journalism. Publicado el 1º de marzo de 2010. Consultado en http://www.journalism.org/analysis_report/understanding_participatory_news_consumer el 19 de abril de 2010.

[4] Nieto, A. Time and the Information Market. The Case of Spain. Media Markets Monographs. Pamplona, 2000. pp. 119-155. Citado en “Algunas consideraciones sobre la gestión de productos y contenidos de los medios”. En Comunicación y Sociedad, vol. XVII, n. 2, 2004, pp. 9-44.

[5] Fuente: Comscore. Consultado en http://www.comscore.com/Press_Events/Press_Releases/2010/6/The_New_York_Times_Ranks_as_Top_Online_Newspaper_According_to_May_2010_U.S._comScore_Media_Metrix_Data el 3 de junio de 2010.

[6] Goode, Luke. Social news, citizen journalism and democracy. En New Media & Society, Vol. 11, No. 8, pp. 1287-1305 (2009). DOI: 10.1177/1461444809341393. Consultado en http://nms.sagepub.com/cgi/rapidpdf/1461444809341393v1.pdf el 9 de enero de 2010.

[7] Ver GoogleNews y su aplicación en ventanas con iGoogle. Además, Google ensaya una fórmula de pago con ingresos compartidos denominada FastFlip que puede verse en fastflip.googlelabs.com.

[8] Ver, por ejemplo, MacKinnon, Rebecca (Center for Information Technology Policy, Princeton University Co-Founder, Global Voices Online). Testimonio. En “The Google Predicament: Transforming U.S. Cyberspace Policy to Advance Democracy, Security, and Trade”. Committee on Foreign Affairs, United States House of Representatives. Washington, 10 de marzo de 2010. Consultado en http://www.internationalrelations.house.gov/111/mac031010.pdf el 18 de marzo de 2010.

[9] WAN-IFRA. Publishing to targeted audiences. Vol. 9, report N° 1. World Association of Newspapers. 2009. Consultado en http://www.sfnblog.com/industry_trends/Publishing%20to%20Targeted%20Audiences.pdf el 18 de noviembre de 2009.

[10] PWC. “Consumers’ Perspective”. En Moving into multiple business models. Outlook for Newspaper Publishing in the Digital Age. PWC. 2009. pp. 14-23.

[11] WAN. Building relationshipx with advertising agencies. Vol. 8, report N° 2. World Association of Newspapers. Publicado en enero de 2009. Consultado en  http://www.sfnblog.com/industry_trends/Building%20Relationships%20with%20Advertising%20Agencies.pdf el 5 de mayo de 2009.

[12] Jornet, Carlos. Gestión Periodística. Heramientas para lograr un periodismo efectivo y de calidad. Prometeo. Buenos Aires, 2006. Cap. IV. La administración de las relaciones. Pp. 124- 142.

[13] Ver por ejemplo el informe de la World Association of Newspapers. WAN. Successful Customer Relationship Management. Shaping the future of newspaper. World Association of Newspapers. WAN. 2001. Consultado en http://www.wan-press.org/article660.html el 8 de octubre de 2008.

[14] Villanueva, J. y Hanssens, D.M. “Customer Equity: Measurement, Management and Research Opportunities.” En Foundations and Trends in Marketing. Vol. 1, No 1, 2007, pp. 1–95. DOI: 10.1561/1700000002. Consultado en http://www.eticayempresa.com/archives2/customer_equity.pdf el 4 de enero de 2009.

[15] La información como la fruición es cada vez mas compartida virtualmente. “[…] se produce una transformación en profundidad del sistema de referencias para el consumo sustentado en una participación mucho mayor del propio usuario en el sistema referencial, en las recomendaciones y en la calificación.” Igarza, R. “La fruición participativa.” En Burbujas de ocio. Nuevas formas de consumo cultural. Ed. La Crujía. Buenos Aires, 2009. pp. 177-181.

[16] Van Peborgh, Ernesto. Odisea 2.0. Las marcas en la web 2.0. Futuribles. La Crujía. Buenos Aires, 2010.

[17] Algunos análisis indican que pronto los contenidos de toda naturaleza (texto, imagen y sonido), género y finalidad (ocio, profesional), producidos por los usuarios tendrían un volumen superior al 25% del circulante total por las redes.

[18] Briggs, Mark. Periodismo 2.0. Una guía de alfabetización digital para sobrevivir y prosperar en la era de la información. J-Lab. Instituto de Periodismo interactivo. University of Maryland. p.34. Consultado en http://issuu.com/coberturadigital/docs/guiadeperiodismoonline el 2 de mayo de 2009.

30
Oct
09

Los usuarios (estadounidenses) consumen cada vez más tiempo en las redes sociales

El último informe de Nielsen acerca de las Top 10 Web Brands muestra un nuevo incremento en el tiempo que los usuarios de EE.UU. pasan en las redes sociales. Google sigue siendo el número 1 en audiencia, seguido de Yahoo!, MSN/WindowsLive/Bing y… Facebook! Sí Facebook, que es seguido de… YouTube, al que lo separa un 15% más de audiencia. Wikipedia está en la 9º posición. Señalemos al pasar que Google continua a peder audiencia, en gran parte, gracias al buen resultado de Bing, el nuevo buscador de Microsoft.

Pero lo más interesante reside en el tiempo que los usuarios pasan relacionándose con cada una de esas grandes web Brands. Si ordenamos los resultados comunicados por Nielsen en función del tiempo consumido por marca y en orden descendente, vemos que hay diferencias importantes en la clasificación. Los usuarios estadounidenses pasaron 1h53minutos en Google, lo que posiciona el nº 1 en tráfico, en el 5º puesto por tiempo consumido.

Facebook se consolida en el 1º lugar (5h24m) tendiendo a obtener un promedio por usuario tres veces mayor al de Google. YouTube se encuentra según este ranking en la 8º posición con 1h12m y Wikipedia en la 10º con apenas 17 minutos mensuales.   

Top 10 Web Brands     Septiembre de 2009 (EE.UU., hogar+trabajo)
Rank por tiempo consumido Rank de audiencia Marca Visitantes únicos (000) Tiempo/persona (hh:mm:ss)
1 4 Facebook 105,449 5:24:38
2 2 Yahoo! 133,425 3:08:49
3 7 AOL Media Network 89,302 2:40:19
4 3 MSN/WindowsLive/Bing 110,778 2:01:03
5 1 Google 144,049 1:53:10
6 8 Fox Interactive Media 66,756 1:45:50
7 10 Apple 58,940 1:17:55
8 5 YouTube 92,812 1:12:51
9 6 Microsoft 92,122 0:45:02
10 9 Wikipedia 61,080 0:17:26
Fuente: Nielsen. Adaptación del autor.

Más notable aun es la diferencia en la evolución durante los últimos meses. Mientras Google ha logrado un pequeño incremento en los últimos seis meses (+15m), Facebook, con 40 millones de usuarios menos, logra incrementar significativamente la performance por consumidor. En junio, los usuarios pasaban en Facebook un promedio de 4h39m y, en septiembre, pasaron 5h24, es decir, 45 minutos más por mes. En otros términos, en 90 días, creció 16% el consumo por persona. Desde una perspectiva sociocultural más amplia, los usuarios de Facebook ya consumen el 1,13% de su vida despierto (16 h/día) en la red social.   

Finalmente, si retomamos el análisis desde la perspectiva de la cantidad de usuarios, Facebook se consolida entre los primeros 5 y está a menos del 5% de MSN/Windows Live/Bing.




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