Archive for the 'redes sociales' Category

23
Nov
11

Violencia en la Escuela (I): Aprendiendo a resolver conflictos

“La escuela sigue siendo un lugar de paz », fueron las palabras del Ministro de Educación de Francia que utilizó el diario Parisien como titular de un artículo del 25 de octubre. Luc Chatel ofreció al periódico su mejor versión de los resultados de las encuestas que el ministerio publicó en octubre acerca de la violencia en la Escuela.

El entrecruzamiento de resultados de la “Encuesta de Victimización” (18.000 estudiantes secundarios de 300 establecimientos) del último año y los datos administrativos evidencian que, en Francia:  

1. 10% de los 3.220.000 niños y adolescentes de 11 a 15 años escolarizados sufren acoso en la escuela. En términos absolutos, eso representa 322.000 personas.

2. Casi 200.000 alumnos sufren acosos graves. En las escuelas secundarias, se declararon 12,6 incidentes graves cada 1000 alumnos.

3. 200.000 alumnos sufren algún tipo de agresión por robo, a 150.000 les falta algún material escolar y a 600.000 les roban alguna pertenencia personal.

4. Las agresiones se instalan dentro de la escuela. El mito de la agresión “en la puerta”, al exterior de la esfera escolar, se desvanece. La amplísima mayoría de los hechos de agresión sucede puertas adentro.

5. La mayoría de las agresiones es producida por alumnos de mayor edad contra alumnos más jóvenes. En algunos segmentos de edad, eso produce que hasta 20% de los alumnos se sientan inseguros en la escuela.

6. Uno de cada dos establecimientos (52%) han declarado algún tipo de incidente.

7. El grado de exposición a la violencia es muy diferente entre establecimientos. Los incidentes graves han estado concentrados en un porcentaje reducido de escuelas : 10% de los establecimientos mas afectados concentran 58% de los actos violentos informados.

8. La porción de casos de violencia física representan grosso modo un tercio del total.

Después de leer estas cifras en el informe del Ministerio, es difícil concentrarse en los hechos positivos. Podríamos, por ejemplo, señalar que 9/10 alumnos afirma sentirse bien en la escuela y una cantidad próxima declara tener buenas o muy buenas relaciones con sus profesores. ¿Por qué afligirse entonces? No existe acaso una amplia mayoría opacada por hechos minoritarios que erosionan indebidamente la caracterización de la Escuela como “un lugar de paz”? Finalmente, ¿todo no es una cuestión de “grado” o nivel de violencia que la Sociedad admite como “aceptable”?

¿Cuál es su valor límite? ¿Cuál es nuestro valor límite? Las cifras anteriores tienen una envergadura difícil de asumir, sobre todo, para un país como Francia con un modelo propio de Escuela que ha servido como paradigmático para una buena parte de las naciones del mundo. Más allá de algunas mejoras puntuales de un año a otro y aun cuando se perciba en algunas dimensiones, una cierta estabilización, es difícil detenerse en lo positivo cuando lo negativo resalta en todas las pantallas, cuando la agenda mediática se nutre casi a diario de los incidentes mas recónditos, exacerbando el morbo y amplificando el fenómeno local de modo que se transforma en un hecho conmocionante a nivel global con la velocidad de Internet.

Francia ensaya algunas variantes. Desde abril de 2010, el Ministerio de Educación creó Les États Généraux de la Securité à l’École, una suerte de foro, punto de encuentro entre intelectuales y pragmáticos alineados en la búsqueda de nuevos dispositivos de prevención, cooperación y sanción escolar. Del foro, ya surgieron cinco prioridades:

1. Medir la violencia y el clima en los establecimientos escolares: potenciar el sistema SIVIS (Système d’information et de vigilance sur la sécurité scolaire) con nuevos indicadores y entrecruzar sistemáticamente los datos con una encuesta nacional de victimización realizada en partenariado con el Observatoire national de la délinquance.

2. Construir una nueva política de formación de docentes y del conjunto del personal del sistema escolar.

3. Reforzar el plan de seguridad de los establecimientos.

4. Responsabilizar los actores y dotar de sentido a las sanciones escolares.

5. Implementar acciones puntuales en los establecimientos más expuestos a la violencia.

¿Es un modelo a seguir? ¿Existe un modelo a seguir? El modelo francés de educación está en juego en medio de una crisis global que tiende a debilitar mas aun los “modelos conocidos” y los “paradigmas tradicionales”, acentuando la idea de que los sistemas de mediaciones de las democracias están fallando más frecuentemente de lo esperado, que sus errores impactan en poblaciones cada vez más extensas y que, esta vez, muchas de esas personas son quienes han aceptado esos sistemas a través del voto popular y democrático como lo hemos sabido concebir desde la Segunda Guerra. La situación requiere espíritu crítico y creativo, ambas cosas simultáneamente. Exige al mismo tiempo, una distancia prudencial frente a los hechos y a las prácticas consideradas muchas veces como “modélicas”, así como una rápida toma de conciencia general respecto del daño que produce la violencia escolar en la Sociedad. Es conveniente explicar, debatir y actuar sobre un fenómeno social y cultural que tiende a instalarse entre las muchas banalizaciones que la Sociedad mayoritaria pero silenciosa digiere diariamente como producto televisivo. ¿Cuánto las violencias repetitivas y concentradas sobre algunas víctimas determinan seriamente sus comportamientos futuros? ¿Cuánto es capaz de resistir la cohesión social fundada en las minorías convertidas en mayoría (suponiendo que no hay una mayoría absoluta entre todas las opiniones posibles en la democracia)? ¿Qué otra violencia produce tanto daño social como la que sucede en la escuela?

Restablecer una convivencia armoniosa entre adultos y niños y adolescentes, entre directivos y docentes, y entre éstos y las familias, es una prioridad entre las prioridades. La escuela es un sistema que replica insistentemente las tensiones aparentes y latentes de la Sociedad. La violencia envuelve hogar y escuela. No puede ser de otra manera.

Me encuentro entre los que descreen que la Escuela haya sido siempre privilegiada con un lugar cómodo entre todos los sistemas de mediación republicana. Mucho menos aun lo ha sido en períodos autocráticos. Por su carácter transformador, enfrenta las fuerzas de la violencia como nunca antes. Hablo, si se quiere, de manera descontextualizada. Hablo de la institución Escuela como institución global en un mundo sumido en una crisis global que la mayoría del 99% no desea y que lo afecta de modo directo o indirecto. Esto implica una incomodidad mayor por parte de la Escuela, responsable de formar ciudadanos en valores capaces de resolver los conflictos humanos en todas sus dimensiones de una manera, sino óptima, la mejor posible. Al fin y al cabo, es tal vez el sistema de mediación de la democracia sobre el cual pesan las mayores expectativas. Su rol transformador destacará en esta ocasión si logra recrear las bases de una convivencia pacífica. Para eso es necesario más que nunca aprender a resolver conflictos, una competencia de las menos divulgadas.

Aunque no haya una opinión fuerte acerca de qué hacer, mientras todas las minorías pretenden dominar las democracias, el resultado es la inacción. La minoría violenta queda sobreexpuesta. Representa un poder fáctico, no es solo una amenaza. Es tan real como el poder institucionalizado en la Escuela. Es verdad que existe esa minoría, tanto como existe una mayoría de minorías incapaz de activarse, de indignarse ante lo que ocurre, diría Stéphane Hessel.

Ante esta gravosa situación, ningún modelo está acabado, pero ninguno de ellos sobrevivirá a las nuevas condiciones sin un desgaste excesivo si no produce un cambio en sus métodos y en las formas que adoptan los intercambios de saberes y experiencias, intramuros y extramuros, así como las formas de cooperación entre los diferentes actores sociales, principalmente entre la escuela y la familia.

Como ninguna acción aislada será suficiente y que es necesario comenzar por algún lugar, son cuatro los emergentes en los que podríamos concentrar nuestra atención:

¿Cuál es el multireferencial teórico, social y cultural capaz de prrservar la reflexión y la acción acerca de la violencia escolar de toda tentación simplificadora?

¿Qué debe modificarse en los sistemas de mediaciones de la democracia ante la espiral de violencia escolar? Principalmente, ¿qué tipo de relación deben mantener el sistema escolar, el sistema político, el sistema jurídico y los medios de comunicación?

¿Cómo (re)construir el pacto educativo familia-escuela? ¿Qué intersección es capaz de contener, a su vez, las expectativas institucionales respecto de la colaboración familiar, y la demanda de la familia acerca del rol de la Escuela y del Estado ante la violencia escolar?

¿Qué caminos adoptar para formar todos los integrantes de la comunidad escolar en la resolución pacífica de conflictos? ¿Qué dispositivos escolares de formación y apoyo a los alumnos y docentes pueden ser mas eficaces?

La primera más epistemológica, las restantes mas comprometedoras. Sin la primera, será dificil entreverarse en diálogos conducentes a detectar las sombras que todo argumento tiene y dar a luz consensos.

Próximo capítulo

Violencia en la escuela (II): El rol de las redes sociales en la espiral de la violencia escolar.

27
Jun
11

Transiciones-Los sistemas de mediaciones en las democracias

 

Siéntase incómodo

 

Las transiciones son procesos desestabilizadores y, a la vez, productores de nuevo sentido. Ambos componentes influyen alternadamente en nuestra visión de lo que sucede y de lo que vendrá. Nuestra capacidad de gestionar el cambio depende de cómo gestionamos esa alternancia. Con la transición del sistema cultural-mediático y de los sistemas de mediaciones, en general, está ocurriendo eso. Por momentos sentimos que el sistema cultural-mediático jamás volverá a ser lo que era, que las formas de producir y compartir saberes, de intercambiar conocimiento, de ponernos en relación con los demás, ya no serán dependientes de las mediatizaciones que consumimos cotidianamente durante las últimas décadas. Durante esos períodos, la visión está sesgada por el carácter desestabilizador de la transición. En otras oportunidades, sentimos la ansiedad de querer encontrar el modelo de reemplazo. Eso que, de un modo u otro, le dará un sentido nuevo a las mediaciones. Probablemente son los momentos en los que estamos apurados por la implacable lógica de la supervivencia humana. Queremos saber hacia dónde vamos.

 

La ansiedad se debe principalmente a que otorgamos a la transición la vocación de partera. Entendemos transición como proceso de cambio, como revolución o transformismo, pero cambio. En ese contexto, suponemos que la transición asistirá ala Sociedaden dar a luz nuevos paradigmas de los cuales suspender nuestros pensamientos. Buscamos la comodidad. Despejar las dudas y acabar con la incerteza que tanto carga el escenario actual, demasiado apresurados todos en encontrar nuevas estabilidades, un nuevo orden. Queremos anticipar el resultado de la metamorfosis.

 

Así como las mutaciones tomadas cuadro a cuadro pueden resultar insoportables a los ojos de muchos de nosotros por la violencia intrínseca que conlleva todo proceso de profundas transformaciones y por el aparente sin sentido de las etapas intermedias, las transiciones están sujetas a contradicciones, vaivenes propios de toda evolución dubitativa y situaciones verdaderamente paradojales. Vistos con detenimiento, los pasos intermedios nos dejan la inquietud que genera la monstruosidad de la transición, esos resultados que no transmiten seguridad sino por el contrario inquietud. Es natural. Cuando lo que se deja ver aparenta algo ajeno, alejado de lo que conocemos, unos u otros, el salto de información hace que categoricemos rápidamente lo que vemos como aberrante o sorprendente, dependiendo de nuestra distancia intelectual y experencial con lo que se nos propone. Algunas veces, los resultados intermedios representan lo extraño para algunos y lo admirable para otros. Algunas nuevas prácticas sociales pueden así ser absolutamente degenerativas para algunos y, para otros, ser síntomas de una evolución netamente positiva, un camino hacia el destino que ambiciona. Como todo diseño compartido, implica asumir la emergencia de los conflictos larvados y las tensiones entre los que pretenden liderar la transición, admitiendo que ni los primeros ni las segundas se resolverán del mismo modo que cuando el statu quo reinaba o, si se prefiere, cuando la transición tenía una orientación mucho más unívoca. Es evidente, por ejemplo, la puja redistributiva entre libertad y privacidad, entre cocreatividad e innovación, así como es evidente que la fractura social, cultural y económica ha quedado expuesta a los ojos de casi todos.

 

Lo que vemos durante la metamorfosis no es lo que deseamos ver. De ningún modo es lo que esperamos resulte del proceso de cambio. Esperamos un dibujo realizado con trazo nítido. Algo descriptible, definitivo. En lugar de eso, lo único que somos capaces de ver es la expresión de algo inacabado. Por ejemplo, intentamos categorías para desagregar el universo de los medios sociales buscando aumentar la capacidad de análisis, pero también porque desearíamos estar ya del otro lado, haber tocado la tierra prometida. Existen muchas diferencias en cómo asumimos lo que acontece si adoptamos una u otra forma de entender, pero mientras dura la transición, todos estamos insatisfechos. No estamos hechos para el limbo.

 

Cuando le pedimos que nos deje entrever como será el sistema después de su metamorfosis estamos siendo injustos. Cuando queremos ver en los productos de la transición un modelo, nos volvemos fanáticos. Estamos buscando resultados intermedios e imponiéndole a esta transición tiempos similares a transiciones anteriores sin considerar que las condiciones actuales son más paradojales y que esconden contradicciones en mayor número de lo que los extremistas de un borde u otro desearían dejar emerger a la luz del día.

 

Las transiciones son incomodas por definición. Es natural sentirse incómodo en ellas. Dado que nadie desembarcó del otro lado, nadie atravesó las turbulentas aguas dela Convergenciade Medios con éxito, todos estamos navegando las incertezas con mapas provisionales. Y si nadie es nadie, es natural, entonces, que todos estemos incómodos.

 

Hacía falta incomodarse un poco, dejarse incomodar e incomodar a los demás. Problematizar más el campo profesional, auscultar más el devenir de los medios y de todos aquellos que pretenden ocupar un lugar en el metasistema de mediaciones que representan las democracias. Habrá que acostumbrarse a vivir en transición. A algunos les costará más que a otros. Para beneficio de las mayorías, las democracias se han vuelto dominios más incómodos para los predadores que las entienden como ecologías incapaces de autogobernanza o como cotos de caza.

 

Las mediaciones están en pleno proceso de transición. Serán otros los protagonistas, los protagonistas de hoy cambiarán, o ambas cosas simultáneamente. Al mismo tiempo que habrá más, esperemos muchos más, la calidad de sus mediaciones tendrá que incrementarse. Nacerán nuevas formas de mediación justificadas en y por otros criterios que aun no conocemos para valorizar su rendimiento social y cultural, tanto como el económico. Las mediaciones están más vivas de lo que puede verse. Las democracias se beneficiarán de ello.

 

La hora disruptiva

 

Instituciones heredadas de una era pasada, las formas conocidas de representación, de participación ciudadana y de construir consenso y una cultura común, atraviesan una zona de turbulencias. El entramado de mediaciones sobre el que se desarrollaron los sistemas democráticos de gobierno a partir dela Segunda GuerraMundial es desafiado por nuevas problemáticas, fenómenos sociales y culturales de naturaleza disruptiva. Como parte de ese tejido, nacido por entonces para responder a las necesidades de informar, al derecho de estar informado y al deseo de entretenerse de millones de personas, el sistema cultural-mediático no escapa a esa situación.

 

Durante cincuenta años, a medida que su oferta ocupaba cada vez más tiempo en la vida de las personas, más crecía su influencia en la construcción de una agenda de lo socialmente relevante. Al mismo tiempo que los medios se instalaban próximos al epicentro del sistema de representaciones y se ajustaban flexible y funcionalmente con los otros sistemas de mediación, llegaron nuevas generaciones y con ellas nuevos pactos de lectura se impusieron fundados en nuevos lenguajes, géneros y formatos. Los cambios fueron sustituidos por otros cambios. Algunos sistemas de mediación se dinamizaron y renovaron más que otros. La capacidad de mediación de los diferentes actores sociales empezó a jugar un rol protagónico. Fue entonces cuando “la democracia” se reconoció, principalmente, como un metasistema de mediaciones. En sentido amplio, el sistema escolar, en todos sus niveles, participa de ese metasistema, como participa el sistema de representación política, el sistema judicial o el sistema de representación gremial, entre otros. Todos ellos son sistemas de mediaciones. Por ejemplo, el sistema educativo, representación simbólica del saber acreditado y, a la vez, instrumento de conocimiento, ejerce la mediación entre quienes que saben más y otros que saben menos, entre un saber demandado porla Sociedadpara integrarse cultural, social y económicamente, y un saber dado, intuitivo, una carga genética de conocimiento. Por ejemplo, el sistema de representación política funciona como sistema de mediación entre minorías, entre una minoría y la mayoría, entre las minorías y el Estado. Estos sistemas de mediaciones son para el metasistema de las democracias, lo que los sistemas y órganos vitales son para el sistema biológico. Todos ellos en conjunto son responsables de la construcción y de la mejora continua del valor social y cultural que representa la democracia para los ciudadanos de a pie.

 

Si bien están lejos de agotarse, la capacidad de adaptación y pragmatismo de algunos de estos sistemas de mediaciones parecen no alcanzar los públicos que desearían del modo que lo desearían. Tal vez, han perdido la eficiencia que supieron tener. Los métodos para relevar hacia donde se dirigen los públicos detectan una cierta disociación entre la oferta y las nuevas demandas, ya sean contenidos, lenguajes, formas de representación o consumo. La relación de los medios con sus públicos es cada vez más precaria. La inestabilidad se ha instalado. Su vínculo con los otros sistemas de mediaciones se fragiliza. Los medios y las otras instituciones de la era anterior actúan menos solidariamente. La transición en las representaciones es más difícil de atravesar cuanto mas se hace sentir el efecto de los nuevos jugadores que trasladan los públicos hacia los espacios digitales.  

 

Lo cierto es que el pacto intergeneracional se ha debilitado. En algunos casos, ya no queda rastro de lo que fue. Los hijos ya no leen el mismo periódico que leían sus padres ni sus abuelos. Si lo leen, es de manera complementaria con otras fuentes de información bajo una modalidad híbrida digital-papel que tiende a inclinarse a favor de lo virtual. Hasta la función de mediación en la comunicación publicitaria ha ingresado en una zona de discontinuidades. Los consumidores confían más en la información provista por otros usuarios en Internet que en el folleto del fabricante, la publicidad televisiva o la palabra del vendedor en el puesto de venta. Ninguna de estas últimas representa la principal fuente de información cuando el usuario busca comprar un producto. La información obtenida en Internet puede ser más variada y contrastable. El histórico boca-a-oído, la información que circula entre pares, influye de modo creciente gracias a las vertiginosas corrientes virales que irrigan los medios sociales. Las últimas encuestas muestran que el usuario ya no solo consulta Internet antes de comprar un producto sofisticado, artefactos de avanzada electrónica o un automóvil, sino que también lo hace para productos de alta rotación y consumo masivo. Los medios sociales están allí para “desintermediar” o, si se lo prefiere, para “remediar”. Las nuevas generaciones solo pueden amplificar el fenómeno.

PARA LOS QUE DESEEN UNA VERSIÓN MÁS EXTENSA PUEDEN LEER EL CAPÍTULO EN EL LIBRO DEL 4º FORO DE PERIODISMO DE LA UNR/FUNDACION LA CAPITAL/FUNDACION OSDE. EN UNA POSTERIOR VERSIÓN DIGITAL ENRIQUECIDA PODRA LEERSE EL ARTÍCULO COMPLETO.

20
Feb
10

El consumo de tiempo en las redes sociales: el misterio continúa

¿Por qué los usuarios pasan cada vez más tiempo enredados? ¿Qué les atrae tanto? ¿Cuáles son las causas del crecimiento?

Si analizamos el fenómeno cruzando algunos de los últimos informes globales*, la novedad más significativa está relacionada con la magnitud del crecimiento: 1) el tiempo pasado en las redes sociales se ha incrementado 82% en un año, alcanzando un promedio mensual de 5,5 hs. por usuario y 2) la cantidad de usuarios ha crecido 50% en un año.

Estos resultados confirman que el crecimiento se acelera y que, además, la distancia que separa las redes del chat aumenta. En términos globales, las redes y los blogs son las categorías de actividades on line más populares, superando el chat e, incluso, los juegos. Partiendo de estos últimos resultados y con otros informes anteriores a la vista, pueden extraerse algunas consideraciones que, de naturaleza más conjetural que deductiva, pueden facilitar una puesta en perspectiva.

a) Los nuevos usuarios de redes no son usuarios (tan) frecuentes de chat. La edad promedio aumenta y, sobre el total de la población enredada, son una porción creciente los usuarios tardíos. Estos utilizan el c.e. para la comunicación interpersonal y las redes para estar en contacto. Si bien en términos generales las redes tienden a ocupar un espacio en la comunicación interpersonal cada vez más importante, entre los más jóvenes lo sincrónico sigue creciendo (chat) y, entre los usuarios tardíos, el c.e. sigue siendo irreemplazable porque “es lo mejor que les han aportado las tecnologías IP junto con los buscadores”.

b) La amplia mayoría husmean. No desean involucrarse en la dialógica que lo sincrónico impone, ni siquiera en la conversación colectiva de las redes. Solo son lectores que echan una mirada, flipan o simplemente hacen voyerismo mediatizado.

c) Las redes son socializadoras. En este sentido, siguen más de cerca la tradición de los medios masivos como vertebradores de una agenda compartida. Distribuyen el contenido del que “todos” hablan. Ese video, artículo o comentario que interesa concretamente al grupo, a la tribu. Esto distingue claramente las redes de otras propuestas. El fenómeno se acentúa por el uso de los mensajes breves. El share, que permite informar a un tercero acerca “del contenido que vale la pena ver”, es ofrecido por casi todas las plataformas de distribución de contenidos, desde YouTube hasta El Mercurio. Pero a esto, ahora se agregan los tweets, ese mensaje minimalista que expone públicamente lo que está haciendo o recomendando “el (per)seguido”. Las redes sociales cumplen una función socializadora analógica a la que la TV realiza en el viejo sistema mediático. Claro que con una pertinencia mayor debido a la segmentación de los públicos. Tal vez, eso sólo baste para explicar su éxito. Lo hacen desde otro espacio, de otra manera y mucho más segmentadamente que la TV de pago.

d) Las redes generalistas retienen más tiempo a los usuarios. Facebook, que en muchos países tiene la mayoría de los usuarios de redes y, en algunos, ya está en el top ten de las plataformas que distribuyen video, es capaz de retener a sus usuarios más tiempo que las redes profesionales, p.e. LinkedIn, y que las redes de seguimiento, como Twitter u otras. Los más de 200 millones de usuarios que ingresaron a Facebook en diciembre de 2009 estuvieron en promedio más de 6 horas enredados.

e) Los usuarios de las redes sociales “profesionales” dejan de crecer. Incluso, en algunos países, ya pierden terreno en términos absolutos, no solo relativos. En EE.UU., LinkedIn decreció en el último año, mientras que el tiempo promedio pasado en Facebook y Twitter se incrementó 200% y 368% respectivamente, muy por arriba del 143% que crecieron en promedio las redes. Esta distancia podría deberse principalmente a los siguientes factores:

i) Geolocalización. La posible saturación del mercado en las grandes ciudades sólo podría ser compensado con más localización, lo que LinkedIn y otras están buscando, sin conseguir, por el momento, los resultados esperados. La falta de geolocalización es evidente. La “publicidad contextualizada” de ofertas laborales, eventos y consultas profesionales funciona de manera pertinente para los perfiles globalizados, que siguen siendo una pequeña minoría muy concentrada en las grandes metrópolis y que, aunque es creciente, es demasiado pequeña aun para hacer crecer las redes profesionales al mismo ritmo que las redes todo terreno, como Facebook o Sonico.

ii) Audiovisualización. El plato fuerte, los grupos de adhesión son poco o mal gestionados por sus líderes y por los usuarios que, aunque más moderados que los fans de grupos o causas de Facebook, se inscriben a grupos que luego no siguen con frecuencia ni participan en los debates propuestos en decenas de mails diarios que terminan teniendo escasos comentarios. [Un análisis aparte merece GoogleBuzz, que haremos en otra ocasión.] Tener la iniciativa de crear un grupo puede estar al alcance de casi todos, hacer que el grupo tenga éxito es mucho más difícil. El perfil requerido se asemeja mucho al de los moderadores de foros, y eso está al alcance de unos pocos. Además, lo profesional es, evidentemente, mucho menos divertido que lo ocioso, lo socialmente o amicalmente relevante. LinkedIn no consigue absorber con la rapidez que demanda el caso la competencia audiovisual en la que Facebook introdujo a todas las redes, sin excepción, y eso requiere más involucramiento empresarial, mediático y universitario. En otros términos, más profesionalismo. Solo grandes usinas profesionales, empresas, medios y universidades, pueden hacer que el contenido y, sobre todo, el contenido audiovisual de las redes como LinkedIn resulten atractivas para sus usuarios individuales. Ellos buscan capacitarse, enterarse de las últimas novedades, estar actualizados profesionalmente. Con contenido UGC, en el que se sustenta el consumo crecientemente masivo de Facebook, las redes “profesionalizantes” no podrán retomar el camino del éxito. Facebook está más cerca de cubrir las expectativas del usuario promedio que se traslada del viejo sistema hacia los nuevos medios. A las profesionalizantes, siempre les quedarán los usuarios headhunter, aquellos que usan estas redes como la forma más eficiente de buscar profesionales, seleccionarlos y contactarlos. Los ingresos producidos por las agencias y consultoras de empleo pueden satisfacer las expectativas de los inversores, pero aun debe darse una condición: lograr que los usuarios individuales carguen y mantengan actualizado sus cv, se inscriban y participen en grupos, de modo que pueda revelarse su verdadera identidad.  

f) El tiempo de consumo de redes se globaliza. La diferencia entre países disminuye. Ya sabíamos el entusiasmo de los australianos por los medios sociales. Siempre lideraron el fenómeno blog. Ahora también sabemos que están entre los más consumidores de redes sociales: casi 7 hs. mensuales. En Brasil, el consumidor de medios sociales estuvo enredado 4,5 hs. en diciembre pasado, una hora menos que los usuarios españoles (5:30), que tienen un comportamiento más próximo al de los ingleses (6:07) e italianos (6:00), que a los franceses (4:04) y alemanes (4:11). La rareza aparece en una primera lectura de los datos provenientes de Japón dónde el usuario consume en promedio menos de 3 hs. mensuales.** Si se observa con detalle el caso de Facebook, se verá que sus usuarios estadounidenses ya (enero 2010) consumen más de 7 hs/mes, lo que representa un 10% de crecimiento en el último mes y convierte a Facebook en la única entre las top ten Internet brand que incrementa los tiempos de consumo. Todas las demás decrecen, desde Google (-12%, poco más de 2 hs/mes) hasta Microsoft (-4,1%, poco menos de 2 hs/mes). En EE.UU., Facebook más que triplica el tiempo de consumo de Yahoo!, el mejor de los tres primeros de la lista en cuanto a tiempo de consumo de usuarios.

g) El porcentaje de usuarios de redes no se globaliza tan rápidamente. Poco menos del 50% de la población total (142 millones) de EE.UU. y el 43% de los españoles consumieron medios sociales durante el mes de diciembre de 2009, mientras que sólo el 16% de la población brasilera hizo lo mismo. Es verdad también que, teniendo en total 31 millones de usuarios, Brasil sigue mostrándose como un mercado muy atractivo.

h) La diferencia de consumo entre segmentos geodemográficos persiste. Existe una brecha en el uso de las redes entre los usuarios de las grandes metrópolis y los de las zonas de baja densidad poblacional. La penetración que tienen las plataformas de blogging (Blogger, WordPress) en las zonas urbanas es muy superior a la de las zonas rurales. Además, los “urbanos” superan (+18%) a los usuarios de pequeñas ciudades y zonas rurales en el uso de Facebook y muy ampliamente (+140%) en el uso de LinkedIn.

Finalmente, desde una perspectiva más integradora, podemos retener que:

1)                 La magnitud del crecimiento del nuevo sistema esconde la desproporcionada relación que aun mantiene con el consumo de los medios tradicionales y el efecto “tirón” de uno sobre otro. En los países de mayor consumo, el tiempo pasado mensualmente en las redes sociales equivale a poco más de dos días de consumo de TV. Esto explica, en gran parte, por qué los medios tradicionales siguen siendo un factor determinante para el consumo de contenidos en la web. Por ejemplo, cuatro de las cinco canciones más descargadas de las plataformas musicales en Gran Bretaña pertenecen a personas que han participado de concursos, realities y otros programas televisivos, personas desconocidas antes de su promoción en la segunda pantalla. Una visión más integradora en la que el viejo y el nuevo sistema se interseccionan mutuamente, permite no perder de vista el carácter mestizo del modelo de consumo actual.

2)                 El microblogging, cuando se limita a la publicación y lectura de tweets (140 caracteres), amplifica la percepción de “inmediatez” en la comunicación interpersonal y grupal. Pero aunque esto está alineado con el paradigma de comunicación interactiva y significa una profundización del modelo de hiperconectividad que promueven los nuevos medios, no encuentra un perfil de usuario realmente popular. Fuera de los especialistas, los tecnófilos y los comunicadores, y salvo el caso de Japón que no se extiende a los países de Asia continental, ese tipo de inmediatez no parece cumplir una función social requerida. Sin despojarse de lo asincrónico de su naturaleza, aumenta la sensación de inmediatez en las comunicaciones interpersonales. Sobre todo, los dispositivos móviles de origen computacional, como las netbooks, las TabletPCs y los ereaders, sin ser predominantes, jugarán un rol protagónico en la producción de esta sensación microbloggera, tanto porque puede emitirse un mensaje desde cualquier lugar y en cualquier momento como por las disposiciones de la recepción. El tweet apunta a un contenido que debe ser consultado en toda su dimensión, visualizado, redistribuido, etc. Y estos dispositivos lo permiten con cierto confort. Los tweets reclaman un espacio entre los SMS (próximos por la longitud) y el correo electrónico (próximos por la asincronía). Introducen una variante a la inmediatez de los primeros y a lo sincrónico del segundo.

 

  pull push personales colectivos TM IP
tweets *     *   *
sms   * * * *  
c.e.   * * *   *

Puede ser que sea demasiado temprano para interrogarse acerca del por qué no son tan populares como los sms y los c.e. Pero, de hecho, empiezan a aparecer algunos indicios de que la “novedad” no es suficiente para que los usuarios decidan reemplazar otros modos anteriores o contemporáneos de comunicación interpersonal por los tweets. Además de haber sido probado que es el medio social que más dificultades tiene en retener a sus nuevos usuarios (3/4 usuarios sólo pasan, apenas el 27% son usuarios regulares y sólo el 1% de los usuarios representa el 35% de las visitas), un estudio reciente evidenció que abundan los mensajes que están compuestos de “palabras sin sentido” (4/10), que se difunden excesivos retweets o tweets repetidos (9%), tweets de autopromoción (6%) y contenido basura (4%). A tomar nota, además, de que 4% son noticias de medios de comunicación y que sólo 1/3 mensajes es un mensaje conversacional.**** Publicitado como un medio de comunicación en tiempo real, está aún lejos de satisfacer plenamente las expectativas de una mayoría de los usuarios acerca de la web como medio de comunicación interpersonal. Además, los feeds, la categoría conceptual a la que puede adscribirse con facilidad, así como los widgets, son herramientas prácticas pero utilizadas por una minoría con competencias digitales desarrolladas muy superiores a las que posee el usuario promedio.   

3)                 El social news es una práctica creciente. Las redes sociales generalistas son más eficaces para la producción de una agenda común que muchas otras prácticas sociales en la web y, en términos globales, empiezan a competir de igual a igual con las versiones on line de los medios tradicionales. Si uno de cada dos usuarios de Facebook considera que “hay demasiada información en la web”, ¿qué mejor que la tribu para conocer la solución a un problema? ¿qué hay mejor para informarse de lo que está sucediendo y es socialmente relevante? Las únicas noticias que les interesan son las que otros miembros del mismo grupo, fans o seguidores como ellos, han seleccionado. Además, las redes son conceptualmente tan sincrónicas o asincrónicas como el usuario lo desee, lo que introduce una nueva categoría de práctica funcionalmente dual de difícil mejoramiento en el corto plazo, sobre todo, si a) se extiende rápidamente el acceso masivo a la web desde los teléfonos móviles, b) las redes continúan a audiovisualizarse, c) se incrementa la transmisión on live de eventos a través de las redes y d) esta audiovisualización incluye funciones de comunicación interpersonal.

Pronto, la pregunta ¿cuánto tiempo pasa el usuario fuera de las redes? reemplazará la que hoy tan insistentemente tratamos de responder cuando investigamos cuánto tiempo pasan en las redes. La pregunta es ¿qué vida existirá fuera de las redes sociales?

* Datos de Alemania, Australia, Brasil, Francia, España, EE.UU., Gran Bretaña, Italia, Japón, Suiza. Fuente: Nielsen. Diciembre 2009.

** La diferencia ameritaría un análisis detallado de la encuesta, sobre todo, respecto de las preguntas por categoría y dispositivo.

*** Pear Analytics analizó 2.000 tweets procedentes de EE.UU. en agosto de 2009. Consultado en http://www.pearanalytics.com/wp-content/uploads/2009/08/Twitter-Study-August-2009.pdf el 4 de septiembre de 2009.

**** Fuente: Nielsen Claritas. Consultado en http://blog.nielsen.com/nielsenwire/online_mobile/the-more-affluent-and-more-urban-are-more-likely-to-use-social-networks/ el 9 de diciembre de 2009.




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