18
mar
12

“Los cuatro mandamientos del periodismo libre”

 El contexto

Hace pocos días, de entre infinidad de expedientes de la autoridad de la censura que regía durante la Segunda Guerra Mundial, fue exhumada una nota periodística datada de 1939 que permaneció inédita por la fuerza de la prohibición. Aunque en el artículo no constaba su firma, la autenticación de la autoría indicó que se trataba de una obra de Albert Camus. El artículo, publicado recientemente por Le Monde [1], fue escrito tres meses después del inicio de la Segunda Guerra Mundial y debió haber sido publicado el 25 de noviembre de 1939 en Le Soir Républicain, un diario de una sola hoja impresa de las dos caras, fundado por Camus el 15 de septiembre de ese mismo año, menos de tres semanas después del comienzo del régimen de censura. Le Soir Républicain tuvo un cofundador, su amigo Pascal Pia, con quien antes había compartido la redacción de Alger républicain dónde Camus había logrado cierta trascendencia pública por sus investigaciones poniendo en evidencia los males del regímen colonial. Para entonces, con 26 años cumplidos, ya había escrito L’Envers et l’Endroit (1937) y, poco antes, Noces (1939), y hacía tres años que había sido expulsado del Partido Comunista donde había militado sólo veinticuatro meses dedicados a la lucha por la igualdad entre europeos y magrebíes. Hombre de la Cultura, con cierto reconocimiento en su tierra natal, Argelia, ya había sufrido la censura colonial que prohibió la puesta en escena de su primera obra de teatro.

El 25 de octubre, un mes antes de la censura al artículo al que hago referencia, el siguiente pasaje de otro de sus artículos había sido enmudecido:“La gente cree que en ciertos momentos los acontecimientos políticos tienen un carácter fatal, y siguen un curso irresistible. Esta concepción del determinismo social es excesivo. Desconoce este punto esencial: los acontecimientos sociales son humanos, y como consecuencia de ello, no escapan al control humano.” A pesar de la censura reinante, los dos periodistas, Pia y Camus, siguieron con malicia enfrentando la censura, hasta que el 10 de enero de 1940, después de 117 números impresos, el periódico debió cerrar por orden del gobernador colonial. Mientras tanto, emplearon múltiples formas periodísticas y siempre hicieron evidente para el público el trabajo de la censura dejando los espacios en blanco en lugar de los textos censurados. Al finalizar la guerra, el mundo de las letras reconocería el valor de las obras de Camus, devenidas pronto en clásicos de la literatura, la filosofía y el teatro, como El Extranjero (1942), El Mito de Sísifo (1942), Cartas a un amigo alemán (1944) y Calígula(estrenada en 1945).

Acerca de la noble profesión

Genio de las letras francesas de envergadura internacional, Albert Camus vivió la Segunda Guerra Mundial volcando su compromiso político al periodismo y al ensayo. Alejado de las armas por la tuberculosis contraida en la adolescencia, a la literatura que siempre practicó le agregó un periodismo comprometido, una vocación que seguirá acompañando su producción novelística, ensayística y filosófica hasta mucho tiempo después de finalizada la Guerra.

El periodismo fue una obsesiva preocupación de Camus, al que contribuyó con su pluma, y con su clarividente visión acerca de sus tentaciones y riesgos. La “noble profesión”, según Camus, requiere una definición rigurosa de sus límites deontológicos. Acerca de éstos se expresó en reiteradas oportunidades. En el artículo censurado en 1939, del cual ofrezco una traducción personal más abajo, se refería ampliamente a esos límites. Pero no fue ni el primero ni el último.En Combat, a dónde llega en 1944, insistirá con su declaración del periodismo libre: “Informar bien en lugar de informar rápido, precisar el sentido de cada noticia mediante un comentario apropiado, instaurar un periodismo crítico y, en todas las cosas, no admitir que la política venza sobre la moral ni que ésta caiga en el moralismo.” En 1951, mucho antes de recibir el Nobel de Literatura de 1957, en una entrevista a la revista Caliban declaraba incisivamente sobre la práctica periodística: “Una Sociedad que soporta ser distraída por una prensa deshonrada y por un millar de bromistas cínicos, decorados del nombre de artistas, corre hacia la esclavitud a pesar de las protestas de aquellos que contribuyen a su degradación.”[2] Como afirma Macha Séry, quien descubrío los textos censurados, el periodismo fue para Camus “una comunidad humana donde desarrollarse plenamente, una escuela de vida y de moral.”[3

Muchos de sus textos censurados durante la Guerra nunca habían sido descubiertos por los historiadores y biógrafos del notable autor. Uno de ellos, el que traduje y expongo aquí debajo, es particularmente interesante porque trata específicamente de la condición humana del periodista, de la forma de hacer periodismo, de los limitaciones y responsabilidades de los medios, de la censura y de la autocensura. Habla también de los instrumentos que pueden contribuir a la construcción de un dispositivo deontológico del periodista: la lucidez, el rechazo, la ironía, la obstinación.

El documento, descubierto recientemente en los Archivos Nacionales de Ultramar en Aix-en-Provence dentro de los expedientes de la autoridad de la censura datados de ese período, fue publicado completo en francés, pero no encontré ninguna versión completa en español. Bajo la fuerza extractiva del periodismo actual, he visto cómo diversas notas periodísticas hablaron del texto en cuestión, citando partes de aquí o allí. Algunas traducciones que he detectado en español son incompletas, contienen grandes huecos que dejan resaltar parcialidades.

Me tomé el trabajo de hacer una traducción del artículo completo para que lo disfrutes. No tiene desperdicio. Pido disculpas a quienes, como profesionales de la traducción, pudiese resultarle equívoco tal o cual término o expresión. Mi bilinguismo tiene límites. Aun corriendo ese riesgo, preferí aportar una traducción sin recortes, resaltados o reiteraciones. Mi única intención, totalmente desterritorializada, es reconocer al texto su completitud, a su autor su coraje y el valor de su provocación intelectual, y a los lectores una visión alejada de las múltiples intenciones manipuladoras que he identificado desde que el artículo vio la luz.

En definitiva, el texto prueba que, testigo de un largo período de transiciones entre oscuridades, audaz humanista de posiciones contradictorias respecto del colonialismo, comunista contrario a las posturas de Stalin y manifiestamente antifranquista (la familia materna era de origen español), defensor de la rebeldía que da sentido al mundo como una manera de vivir «lo absurdo de la condición humana», el Camus difícil de clasificar políticamente fue, sobre todo, un intransigente periodista que se resistió al espíritu de los tiempos que le tocó vivir. Al ciudadano libre de un mundo cada día mas complejo en el que el rol de los medios y de los periodistas están en plena revisión, tal vez este artículo no le aporte nada nuevo, o quizás sí.

El artículo

Autor: Albert Camus. Escrito el 25 de noviembre de 1939.

Es difícil evocar hoy la libertad de prensa sin ser tachado de extravagante, acusado de ser Mata-Hari, de verse tratado como el sobrino de Stalin. Sin embargo, esta libertad es solo una cara entre otras de la libertad en sentido estricto y se comprenderá nuestra obstinación en defenderla si se admite que no hay otra forma de ganar realmente la guerra.

Es verdad, toda libertad tiene sus límites. Aunque tendrán que ser libremente reconocidas. Acerca de los obstáculos que son aportados hoy a la libertad de pensamiento, hemos dicho por otra parte todo lo que pudimos decir y diremos todavía, y hasta la saciedad, todo lo que será posible decir. En particular, no nos sorprenderá jamás lo suficiente, una vez impuesto el principio de la censura, que la reproducción de los textos publicados en Francia y apuntados por los censores metropolitanos sea prohibida al Soir Républicain, por ejemplo. El hecho de que a propósito un periódico dependa del humor o de la capacidad de un hombre demuestra mejor que cualquier otra cosa el grado de inconciencia al que hemos llegado.

Uno de los buenos preceptos de una filosofía digna de ese nombre es el de jamás caer en lamentaciones inútiles ante un estado de cosas que no puede ser evitado. La cuestión en Francia ya no es hoy saber cómo preservar la libertad de prensa. Es la de buscar cómo, ante la supresión de esas libertades, un periodista puede seguir siendo libre. El problema no concierne a la colectividad. Concierne al individuo.

Y justamente lo que nos agradaría definir aquí, son las condiciones y los medios a través de los cuales, en el seno mismo de la guerra y de sus servidumbres, la libertad puede ser, no solo preservada, sino también manifestada. Estos medios son cuatro: la lucidez, el rechazo, la ironía, la obstinación.

La lucidez supone la resistencia a las invitaciones al odio y al culto de la fatalidad. En el mundo de nuestra experiencia, todo puede ser evitado. La guerra misma, que es un fenómeno humano, puede ser en todo momento evitado o detenido por medios humanos. Es suficiente con conocer la historia de los últimos años de la política europea para estar seguros que la guerra, cualquiera sea, tiene causas evidentes.

Esta visión clara de las cosas excluye el odio ciego y la desesperanza que deja hacer. Un periodista libre, en 1939, no se desespera y lucha por lo que cree verdadero como si su acción pudiera influir en el curso de los acontecimientos. No publica nada que pueda excitar el odio o provocar la desesperanza. Todo eso está en su poder.

Frente a la marea creciente de imbecilidad, es necesario igualmente oponer algunos rechazos. Todas los condicionamientos del mundo no harán que un espíritu limpio acepte ser deshonesto. Ahora bien, y aun conociendo poco del mecanismo de las informaciones, es fácil asgurarse la autenticidad de una noticia. Es a ello que el periodista libre debe dedicar toda su atención. Si no puede decir todo lo que piensa, puede no decir lo que no piensa o lo que cree falso. Es así que un diario libre se mide tanto por lo que dice como por lo que no dice. Esta libertad completamente negativa es, de lejos, la mas importante de todas, si se la sabe mantener. Dado que prepara el advenimiento de la verdadera libertad. En consecuencia, un diario independiente ofrece el origen de sus informaciones, ayuda al público a evaluarlas, repudia el abarrotamiento de los cerebros, suprime las invectivas [Discurso o escrito agresivo contra personas o cosas. Fuente: Diccionario la lengua española. Espasa Calpe. 2005], mitiga mediante comentarios la uniformización de las informaciones, en breve, sirve a la verdad en la medida humana de sus fuerzas. Esta medida, tan relativa como puede serlo, le permite al menos rechazar lo que ninguna fuerza en el mundo podría hacérselo aceptar: servir a la mentira.

Llegamos así a la ironía. Podemos decir en principio que un espírtitu que tiene el gusto y los medios de imponer la coacción es impermeable a la ironía. No vemos a Hitler, por tomar un ejemplo entre otros, utilizar la ironía socrática. Lo que implica entonces que la ironía se vuelve un arma sin precedentes contra los demasiado poderosos. Completa la negativa en el sentido que permite, no solo rechazar lo que es falso, sino decir frecuentemente lo que es la verdad. Un verdadero periodista libre, en 1939, no hace demasiada ilusión sobre la inteligencia de aquellos que lo oprimen. Es pesimista respecto del hombre. Una verdad enunciada con un tono dogmático es censurada nueve veces sobre diez. La misma verdad dicha agradablemente no lo es mas que cinco veces sobre diez. Esta disposición describe de manera bastante exacta las posibilidades de la inteligencia humana. Ésta explica además que los diarios franceses como Le Merle o Le Canard Enchaîné puedan publicar regularmente los artículos de tanto coraje que conocemos. Un periodista, en 1939, es por lo tanto forzosamente irónico, aunque a menudo sea a riesgo de su propio cuerpo. Pero la verdad y la libertad son amantes poco exigentes dado que tienen pocos amantes.

Esta actitud del espíritu brevemente definida, es evidente que no podría sostenerse eficazmente sin un mínimo de obstinación. Hay suficientes obstáculos a la libertad de expresión. No son los mas severos los que pueden desalentar un espíriutu. Las amenazas, las suspensiones, las persecuciones producen generalmente en Francia el efecto contrario a lo que se proponen. Debe convenirse que hay obstáculos desalentadores: la constancia en la tontería, la apatía organizada, la ininteligencia agresiva, y detengámonos aquí. Allí está el gran obstáculo a vencer. La obstinación es una virtud cardinal. Por una paradoja curiosa pero evidente, se pone al servicio de la objetividad y de la tolerancia.

Éstas son un conjunto de reglas para preservar la libertad hasta el seno de la servidumbre. ¿Y después?, diríamos. ¿Después? No nos apuremos tanto. Si cada francés quisiera mantener en su esfera todo lo que cree verdadero y justo, si quisiera ayudar desde su condición débil a mantener la libertad, resistir el abandono y dar a conocer su voluntad, entonces y solo entonces esta guerra estará ganada, en el sentido profundo del término.

Sí, es frecuentemente a riesgo de su cuerpo que el espíritu libre de este siglo hace sentir su ironía. ¿Qué puede encontrarse de agradable en este mundo incendiado? Pero la virtud del hombre consiste en mantenerse enfrente de lo que lo niega. Nadie quiere recomenzar dentro de veinticinco años la doble experiencia 1914 y 1939. Entonces hay que ensayar un método todo novedoso que es la justicia y la generosidad. Pero éstas solo se expresan en los corazones libres y en los espíritus todavía clarividentes. Formar estos corazones y estos espíritus, despertarlos antes, es la verdadera tarea a la vez modesta y ambiciosa que le toca al hombre independiente. Hay que hacerlo sin pensar mas allá. La historia tendrá o no en cuenta esos esfuerzos. Pero habrán sido hechos.

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[1] Publicado en Le Monde el 18 de marzo de 2012 bajo el título “Le manifeste censuré de Camus”.Consultado en http://www.lemonde.fr/afrique/article/2012/03/18/le-manifeste-censure-de-camus_1669778_3212.html el 18 de marzo de 2012.

[2] Gay-Crosier, Raymond (comp.)Oeuvres complètes: 1949-1956.Bibliothèque de la Pléiade. Volumen 3. Gallimard. Paris, 2008.

[3] Séry, Macha. Les devoirs du journaliste selon Albert Camus.Le Monde. Sección Culture et Idées. Publicado el 18 de marzo de 2012. Consultado en http://www.lemonde.fr/afrique/article/2012/03/18/les-devoirs-du-journaliste-selon-albert-camus_1669779_3212.html el 18 de marzo de 2012.

23
nov
11

Violencia en la Escuela (I): Aprendiendo a resolver conflictos

“La escuela sigue siendo un lugar de paz », fueron las palabras del Ministro de Educación de Francia que utilizó el diario Parisien como titular de un artículo del 25 de octubre. Luc Chatel ofreció al periódico su mejor versión de los resultados de las encuestas que el ministerio publicó en octubre acerca de la violencia en la Escuela.

El entrecruzamiento de resultados de la “Encuesta de Victimización” (18.000 estudiantes secundarios de 300 establecimientos) del último año y los datos administrativos evidencian que, en Francia:  

1. 10% de los 3.220.000 niños y adolescentes de 11 a 15 años escolarizados sufren acoso en la escuela. En términos absolutos, eso representa 322.000 personas.

2. Casi 200.000 alumnos sufren acosos graves. En las escuelas secundarias, se declararon 12,6 incidentes graves cada 1000 alumnos.

3. 200.000 alumnos sufren algún tipo de agresión por robo, a 150.000 les falta algún material escolar y a 600.000 les roban alguna pertenencia personal.

4. Las agresiones se instalan dentro de la escuela. El mito de la agresión “en la puerta”, al exterior de la esfera escolar, se desvanece. La amplísima mayoría de los hechos de agresión sucede puertas adentro.

5. La mayoría de las agresiones es producida por alumnos de mayor edad contra alumnos más jóvenes. En algunos segmentos de edad, eso produce que hasta 20% de los alumnos se sientan inseguros en la escuela.

6. Uno de cada dos establecimientos (52%) han declarado algún tipo de incidente.

7. El grado de exposición a la violencia es muy diferente entre establecimientos. Los incidentes graves han estado concentrados en un porcentaje reducido de escuelas : 10% de los establecimientos mas afectados concentran 58% de los actos violentos informados.

8. La porción de casos de violencia física representan grosso modo un tercio del total.

Después de leer estas cifras en el informe del Ministerio, es difícil concentrarse en los hechos positivos. Podríamos, por ejemplo, señalar que 9/10 alumnos afirma sentirse bien en la escuela y una cantidad próxima declara tener buenas o muy buenas relaciones con sus profesores. ¿Por qué afligirse entonces? No existe acaso una amplia mayoría opacada por hechos minoritarios que erosionan indebidamente la caracterización de la Escuela como “un lugar de paz”? Finalmente, ¿todo no es una cuestión de “grado” o nivel de violencia que la Sociedad admite como “aceptable”?

¿Cuál es su valor límite? ¿Cuál es nuestro valor límite? Las cifras anteriores tienen una envergadura difícil de asumir, sobre todo, para un país como Francia con un modelo propio de Escuela que ha servido como paradigmático para una buena parte de las naciones del mundo. Más allá de algunas mejoras puntuales de un año a otro y aun cuando se perciba en algunas dimensiones, una cierta estabilización, es difícil detenerse en lo positivo cuando lo negativo resalta en todas las pantallas, cuando la agenda mediática se nutre casi a diario de los incidentes mas recónditos, exacerbando el morbo y amplificando el fenómeno local de modo que se transforma en un hecho conmocionante a nivel global con la velocidad de Internet.

Francia ensaya algunas variantes. Desde abril de 2010, el Ministerio de Educación creó Les États Généraux de la Securité à l’École, una suerte de foro, punto de encuentro entre intelectuales y pragmáticos alineados en la búsqueda de nuevos dispositivos de prevención, cooperación y sanción escolar. Del foro, ya surgieron cinco prioridades:

1. Medir la violencia y el clima en los establecimientos escolares: potenciar el sistema SIVIS (Système d’information et de vigilance sur la sécurité scolaire) con nuevos indicadores y entrecruzar sistemáticamente los datos con una encuesta nacional de victimización realizada en partenariado con el Observatoire national de la délinquance.

2. Construir una nueva política de formación de docentes y del conjunto del personal del sistema escolar.

3. Reforzar el plan de seguridad de los establecimientos.

4. Responsabilizar los actores y dotar de sentido a las sanciones escolares.

5. Implementar acciones puntuales en los establecimientos más expuestos a la violencia.

¿Es un modelo a seguir? ¿Existe un modelo a seguir? El modelo francés de educación está en juego en medio de una crisis global que tiende a debilitar mas aun los “modelos conocidos” y los “paradigmas tradicionales”, acentuando la idea de que los sistemas de mediaciones de las democracias están fallando más frecuentemente de lo esperado, que sus errores impactan en poblaciones cada vez más extensas y que, esta vez, muchas de esas personas son quienes han aceptado esos sistemas a través del voto popular y democrático como lo hemos sabido concebir desde la Segunda Guerra. La situación requiere espíritu crítico y creativo, ambas cosas simultáneamente. Exige al mismo tiempo, una distancia prudencial frente a los hechos y a las prácticas consideradas muchas veces como “modélicas”, así como una rápida toma de conciencia general respecto del daño que produce la violencia escolar en la Sociedad. Es conveniente explicar, debatir y actuar sobre un fenómeno social y cultural que tiende a instalarse entre las muchas banalizaciones que la Sociedad mayoritaria pero silenciosa digiere diariamente como producto televisivo. ¿Cuánto las violencias repetitivas y concentradas sobre algunas víctimas determinan seriamente sus comportamientos futuros? ¿Cuánto es capaz de resistir la cohesión social fundada en las minorías convertidas en mayoría (suponiendo que no hay una mayoría absoluta entre todas las opiniones posibles en la democracia)? ¿Qué otra violencia produce tanto daño social como la que sucede en la escuela?

Restablecer una convivencia armoniosa entre adultos y niños y adolescentes, entre directivos y docentes, y entre éstos y las familias, es una prioridad entre las prioridades. La escuela es un sistema que replica insistentemente las tensiones aparentes y latentes de la Sociedad. La violencia envuelve hogar y escuela. No puede ser de otra manera.

Me encuentro entre los que descreen que la Escuela haya sido siempre privilegiada con un lugar cómodo entre todos los sistemas de mediación republicana. Mucho menos aun lo ha sido en períodos autocráticos. Por su carácter transformador, enfrenta las fuerzas de la violencia como nunca antes. Hablo, si se quiere, de manera descontextualizada. Hablo de la institución Escuela como institución global en un mundo sumido en una crisis global que la mayoría del 99% no desea y que lo afecta de modo directo o indirecto. Esto implica una incomodidad mayor por parte de la Escuela, responsable de formar ciudadanos en valores capaces de resolver los conflictos humanos en todas sus dimensiones de una manera, sino óptima, la mejor posible. Al fin y al cabo, es tal vez el sistema de mediación de la democracia sobre el cual pesan las mayores expectativas. Su rol transformador destacará en esta ocasión si logra recrear las bases de una convivencia pacífica. Para eso es necesario más que nunca aprender a resolver conflictos, una competencia de las menos divulgadas.

Aunque no haya una opinión fuerte acerca de qué hacer, mientras todas las minorías pretenden dominar las democracias, el resultado es la inacción. La minoría violenta queda sobreexpuesta. Representa un poder fáctico, no es solo una amenaza. Es tan real como el poder institucionalizado en la Escuela. Es verdad que existe esa minoría, tanto como existe una mayoría de minorías incapaz de activarse, de indignarse ante lo que ocurre, diría Stéphane Hessel.

Ante esta gravosa situación, ningún modelo está acabado, pero ninguno de ellos sobrevivirá a las nuevas condiciones sin un desgaste excesivo si no produce un cambio en sus métodos y en las formas que adoptan los intercambios de saberes y experiencias, intramuros y extramuros, así como las formas de cooperación entre los diferentes actores sociales, principalmente entre la escuela y la familia.

Como ninguna acción aislada será suficiente y que es necesario comenzar por algún lugar, son cuatro los emergentes en los que podríamos concentrar nuestra atención:

¿Cuál es el multireferencial teórico, social y cultural capaz de prrservar la reflexión y la acción acerca de la violencia escolar de toda tentación simplificadora?

¿Qué debe modificarse en los sistemas de mediaciones de la democracia ante la espiral de violencia escolar? Principalmente, ¿qué tipo de relación deben mantener el sistema escolar, el sistema político, el sistema jurídico y los medios de comunicación?

¿Cómo (re)construir el pacto educativo familia-escuela? ¿Qué intersección es capaz de contener, a su vez, las expectativas institucionales respecto de la colaboración familiar, y la demanda de la familia acerca del rol de la Escuela y del Estado ante la violencia escolar?

¿Qué caminos adoptar para formar todos los integrantes de la comunidad escolar en la resolución pacífica de conflictos? ¿Qué dispositivos escolares de formación y apoyo a los alumnos y docentes pueden ser mas eficaces?

La primera más epistemológica, las restantes mas comprometedoras. Sin la primera, será dificil entreverarse en diálogos conducentes a detectar las sombras que todo argumento tiene y dar a luz consensos.

Próximo capítulo

Violencia en la escuela (II): El rol de las redes sociales en la espiral de la violencia escolar.

04
jul
11

El potencial de las redes sociales en Latinoamérica

Las prácticas sociales en las redes son un fenómeno que comprende un creciente porcentaje de la población mundial. A principios de 2011, más del 10% de la población mundial contaba con un perfil en alguna red social. Pocos meses después de comenzar el año, Facebook superó los 700 millones de usuarios.[1] Mientras que durante 2010 FB creció a un ritmo de 7,9 nuevos registros por segundo,[2] durante el primer trimestre de 2011, incorporó 26 millones nuevos usuarios por mes, es decir, unos 10 registros nuevos por segundo.[3] No todos los países y continentes crecen en cantidad de usuarios de la misma manera. Aunque en Latinoamérica sigue teniendo un fuerte crecimiento, especialmente debido a Brasil, donde hasta ahora reinaba Orkut (Google), y de Argentina que crece a una tasa superior al 7% mensual, África y Asia proveen gran parte de los nuevos usuarios.

Suele decirse que las redes sociales son un fenómeno social estrechamente vinculado con la urbanidad y mas precisamente con las megalópolis. Más allá de las diferencias entre países y regiones, puede resultar de interés analizar la tasa de penetración en las grandes aglomeraciones a nivel internacional y comparar la situación de los países de Latinoamérica. Según un estudio realizado a principios de 2011, sobre los usuarios de los grandes conglomerados urbanos a partir de la localización que declaran al registrarse en FB, entre las veinte megalópolis con más cuentas registradas se encuentran seis latinoamericanas: México está 3º, Buenos Aires 6º, Bogotá 9º, Caracas 11º, Santiago 12º y San Pablo 15º. Por encima de Buenos Aires sólo se encuentran Yakarta, Estambul, México, Londres y Bangkok. Buenos Aires tendría más usuarios de FB que Roma (4,30 millones), Nueva York (4,29), San Pablo (4), París (4), Manchester (2,6) y Barcelona (2,18).

  Aglomeración urbana País Cuentas Penetración
Yakarta Indonesia 17.484.300 80,20%
Estambul Turquía 9.602.000 85,58%
México México 9.339.320 50,67%
London Reino Unido 7.645.680 91,90%
Bangkok Tailandia 7.419.340 89,50%
Buenos Aires Argentina 6.568.940 53,02%
Ankara Turquía 6.549.680 171,91%
Kuala Lumpur Malasia 6.514.780 119,10%
Bogotá Colombia 6.400.520 86,03%
10º Madrid España 5.951.500 116,01%
11º Caracas Venezuela 5.353.220 200,50%
12º Santiago Chile 5.229.400 92,88%
13º Roma Italia 4.306.600 157,18%
14º Nueva York EE.UU. 4.290.760 21,26%
15º San Pablo Brasil 4.068.940 21,26%
16º Paris Francia 4.019.360 38,54%
17º Los Angeles EE.UU. 3.956.560 26,85%
18º Mumbai India 3.672.500 18,80%
19º Chicago EE.UU. 3.056.280 33,85%
20ª Manchester Reino Unido 2.646.420 117,62%
83º Córdoba* Argentina 396.000 29,77%
86º Rosario* Argentina 333.000 27,75%
 *Según el Censo Nacional 2010, Rosario tiene 1.198.528 habitantes y Córdoba 1.330.000 habitantes. Cantidad de usuarios y penetración por ciudad. Top 20 mundial. Marzo de 2011. Elaboración propia sobre datos de Socialbakers.[4]

Los resultados muestran universos que pueden sorprender. En algunos casos, las cifras pueden superar la cantidad de habitantes (p.e., Madrid, Buenos Aires) y representar elevadísimas tasas de penetración (superiores al 100%), lo que podría deberse, según los casos, a uno de los siguientes factores: i) muchos usuarios residentes en los suburbios de las grandes ciudades, especialmente, de los países emergentes, suelen informar como localización el nombre de la gran ciudad próxima a la cual habitan, es decir, que se consideraron aglomeraciones y no ciudades (por ejemplo, en el caso de Buenos Aires, a los 2,9 millones de habitantes de la ciudad deben adicionarse los 9,9 millones de los 24 municipios del Gran Buenos Aires); ii) existe una cantidad creciente de usuarios que tienen más de una cuenta con perfiles diferentes para atender sus necesidades profesionales y privadas de manera diferencial; iii) se trata de cuentas y no de usuarios-personas, es decir, se contabilizan los registros de organizaciones de todo tipo, fuertemente representadas en las grandes ciudades donde suelen tener sus sedes institucionales. Puede llamar también la atención, la ausencia de China, Japón o Corea del Sur. En el primer caso, se debe a que está bloqueado el acceso a FB en ese país. En Japón y Corea, las redes sociales que dominan son locales.

De las 120 aglomeraciones urbanas con mas cuentas, una de cada tres ciudades pertenece al continente africano o asiático. Ese tercio de ciudades representa casi un tercio del total de la población residente en el total de las 120 megalópolis. Las grandes aglomeraciones ciudadanas de Latinoamérica dentro de ese conjunto son 23 y representan 27% del total de las cuentas registradas. En otros términos, Latinoamérica está casi tan representada actualmente en FB como África y Asia juntas. India, con 23 aglomeraciones entre las primeras 120, es el país que más posiciones tiene en este universo. En su conjunto, las aglomeraciones indias reúnen 6% del total de los 208 millones representados en ese universo.

En los países emergentes, las capitales sobresalen porque concentran gran parte de la población. La dimensión de las grandes capitales de los países emergentes desplaza las ciudades con elevado porcentaje de penetración que no alcanzan las cifras en términos absolutos para estar en el top ten. Numerosas ciudades de EE.UU. y Europa tienen una elevada tasa de penetración pero son más pequeñas por lo que no se encuentran en el ranking de las más populosas en cantidad de usuarios de FB.[5]

Si lo que se considera es la tasa de penetración sobre el total de la población y no la cantidad de cuentas en términos absolutos, las posiciones de las grandes aglomeraciones latinoamericanas serían las siguientes: 

Posición

Aglomeración

 

Posición

Aglomeración

3

Caracas

 

58

Buenos Aires

12

Guayaquil

 

60

México

17

Santiago

 

67

Curitiba

23

Bogotá

 

68

Asunción

31

Río de Janeiro

 

69

Córdoba (Arg)

32

Cali

 

72

Lima

35

Montevideo

 

77

Maracaibo

39

Santo Domingo

 

83

Rosario (Arg)

49

Medellín

 

85

Sao Paulo

52

Quito

 

87

Goiânia

Posición en el ranking mundial de las 20 aglomeraciones de Latinoamérica con más elevada tasa de penetración. Madrid está en la 11ª posición y Barcelona en la 56ª. Elaboración propia sobre datos de Socialbakers.[6]

El crecimiento de la tasa de penetración en los países de América Latina sigue siendo sostenido. Por ejemplo, Argentina tenía al 5 de noviembre de 2010 11.825.140 usuarios, es decir 28% de tasa de penetración sobre la población total del país, 13.289.000 usuarios al 27 de marzo de 2011, es decir, 32% de penetración, al 30 de abril unos 14.500.000, casi 35%, y al 31 de mayo 15.292.000, es decir, 37% de penetración sobre la población total y 58% de penetración entre los internautas.[7] De noviembre de 2010 a abril de 2011, la tasa de penetración en Argentina habría crecido 7 puntos porcentuales, equivalentes a 2,7 millones de usuarios, un promedio de 450.000 usuarios mensuales y un máximo mensual (abril) de poco más de 1 millón. En Argentina, aproximadamente 13 millones de personas de 15 y más años de edad pasaron 27 horas en línea durante abril de 2011, de las cuales casi 9 horas las pasaron en Facebook. Nueve de cada diez internautas argentinos visitó Facebook.com durante ese mes, es decir, 11,5 millones de visitantes únicos. Los usuarios argentinos son los segundos a nivel mundial a pasar más tiempo en FB detrás de Israel, donde los usuarios pasan en promedio 10,6 horas mensuales.[8]

En la región, los usuarios de Chile lideran el ranking por tasa de penetración que desde noviembre de 2010 supera 40%. Entre los países emergentes, destaca la tasa de penetración en Turquía superior al 34%. Para un análisis comparado del nivel de estas tasas puede considerarse que en EE.UU. y Gran Bretaña se encuentra entorno al 50%.

Posición

País

Cuentas de FB

al 5/11/2010

Población TOTAL

% de usuarios de FB s/pob. total

al 5/11/2010

al 27/3/2011

1. Estados Unidos

152.189.880

311.733.000

46%

49.06%

2. Indonesia      

35.174.940

244.291.000

12%

14.48%

3. Reino Unido

28.940.400

62.523.000

45%

46.42%

4. Turquía      

26.417.820

78.295.000

30%

33.95%

6. Filipinas      

22.651.600

100.867.000

18%

22.67%

10. India      

22.057.280

1.181.141.000

1%

1.88%

9. México      

21.892.020

113.097.000

15%

19.47%

5. Francia      

21.037.340

64.936.000

30%

32.48%

7. Italia      

18.438.760

58.065.000

30%

31.74%

8. Canadá      

17.381.700

33.896.000

51%

51.49%

11. Alemania

16.215.380

82.256.000

15%

19.71%

12. Brasil

13.409.220

6.67%

13. Argentina

13.288.700

41.557.000

28%

32.14%

Clasificación de países por cantidad de cuentas en FB. Elaboración propia. Fuentes: Datos de usuarios de Facebook de CheckFacebook. Datos demográficos de Wikipedia. 5 de noviembre de 2010.

Por otra parte, si se considera que desde 2010 es mayoría la parte de la población mundial que habita en la urbanidad, que existen unas 800 ciudades de más de 500.000 habitantes y casi 500 de más de 1 millón, FB podría no ser un fenómeno de las megalópolis, aunque sí pueda estar caracterizado principalmente por el consumo urbano. En abril de 2011, las 120 aglomeraciones con más cuentas de FB representaban 31% del total de usuarios a nivel global.

Aunque las tasas de penetración ya son elevadas, el potencial de crecimiento de FB en una región donde las poblaciones se acumulan cada vez más en las grandes ciudades, sigue existiendo. La capacidad para atraer usuarios en masa es extraordinaria. Ninguna otra plataforma de medios sociales ni de medios tradicionales alcanza esas tasas de penetración. En países como Argentina, la audiencia de la TVabierta en el prime time del domingo ya no supera el 40%. Evidentemente, el tiempo de consumo en las redes sociales es mucho menor en promedio al consumo televisivo. Sin embargo, la forma de consumir FB a lo largo de todo el día, en múltiples pantallas y con diversas finalidades, le otorga un valor social, cultural y económico diferente y difícil de comparar fuera y también dentro de la esfera de los medios sociales.

Las redes sociales activan el usuario en la intersección de la comunicación interpersonal y la comunicación social. Es una construcción simbólica que se adapta flexiblemente a la intención de los usuarios, que completa satisfactoriamente las prácticas sociales de una amplia mayoría de los internautas y, en muchos casos, hasta da sentido a la navegación en la red. La “autocomunicación de masas”, como la denomina Castells, es altamente eficaz porque tiene la posibilidad de alcanzar una audiencia globalmente distribuida al mismo tiempo que es el usuario quien produce y selecciona el mensaje a compartir, y define los posibles receptores.[9]  

Por este fenómeno y la evolución del consumo de tiempos, FB, Twitter, Taringa y otras redes sociales que aun no conocemos, pueden jugar un rol determinante en el futuro de la relación que mantiene la juventud y la Sociedad en general con los sistemas de mediaciones de las democracias en Latinoamérica.

Mientras que en América latina las redes sociales apenas han dejado de ser un fenómeno de minorías, los celulares ya están en los bolsillos y las carteras de una amplísima mayoría. En muchos países, existen tantas líneas de telefonía móvil como habitantes. En algunos casos, como Argentina, la tasa de penetración alcanza o supera la media europea. Aunque aun no alcanzan el 20% del total de los celulares activos, los teléfonos “inteligentes” son cada vez más numerosos. Es probable que con una tasa de renovación del orden del 29% anual promedio, en los próximos cuatro años veamos cómo esa mayoría populosa de usuarios de telefonía móvil comienza a usar dispositivos inteligentes. Internet es masivo en los sectores medios y altos, y el teléfono móvil en todos los niveles socioeconómicos. En otros términos, en un país como Argentina, mientras que casi 50% de quienes tienen acceso a Internet usan las redes sociales (el promedio mundial es inferior al 25%) y 40% en edad de votar tiene acceso a Internet, el teléfono móvil está al alcance de casi todos. Menos de un tercio de la población mundial accede a Internet y sólo una de cada trece usa FB. Dado que cinco de cada seis habitantes del mundo usa celular, es previsible que en menos de una década las redes sociales y otros medios que aun no conocemos se potencien correlacionadamente con el reemplazo masivo de los teléfonos móviles 2,5G por teléfonos “inteligentes”. Para entonces, algunos medios sociales serán tan populares como los son los dispositivos móviles en general, y los teléfonos móviles en particular.


[3] http://www.socialbakers.com/blog/143-facebook-gains-80-million-new-accounts-in-the-first-quarter-of-2011/.

[4] Ver en http://www.socialbakers.com/facebook-statistics/cities/.

[5] De las 205 áreas urbanas de más de dos millones de habitantes que existen, 41 pertenecen a China, 21 a EE.UU., 18 a Europa, 15 a la India, 12 a Brasil, 6 a Japón. Alemania, Indonesia, México, Nigeria, Pakistán y Sudáfrica tienen cuatro cada uno, Canadá, Taiwán, Colombia, Irán, Italia, Corea del Sur, Turquía y Gran Bretaña 3, Australia, Bangladesh, Egipto, Ghana, Polonia, Rusia, Arabia Saudita, España, Siria, Venezuela y Vietnam 2. Entre las 796 áreas metroplitanas con más de 500.000, 114 están en China, 79 en Europa, 73 en India, 66 en EE.UU., 38 en Rusia, 33 en Brasil, 27 en México, 23 en Japón, 16 en Nigeria, 15 en Alemania e Indonesia, 14 en Irán, 12 en Francia y Turquía, 11 en Pakistán y Corea del Sur, 10 en Gran Bretaña y Ucrania, 9 en España, 8 en Canadá, Colombia e Italia, 7 en Argentina, Marruecos, Polonia, Sudáfrica y Venezuela, 6 en el Congo, Irak y Arabia Saudita, 5 en Australia y Taiwán, 4 en Bangladesh, Egipto, Kazakhstán, Corea del Norte, Malasia, Perú, Filipinas, Vietnam y Yemen, 3 en Argelia, Bélgica, Bolivia, Chile, Israel, Costa de marfil, Myanmar, Holanda y Siria. Fuente: Wikipedia. Global cities.

[6] Ver en http://www.socialbakers.com/facebook-statistics/cities/.

[8] Fuente: Comscore. Ver en http://www.comscore.com/Press_Events/Press_Releases/2011/6/Facebook_Users_in_Argentina_Spend_9_Hours_a_Month_on_Site.

[9] Castells, Manuel. Castells, Manuel Comunicación y poder. Alianza Editorial.  Madrid, 2010. p.88.

27
jun
11

Transiciones-Los sistemas de mediaciones en las democracias

 

Siéntase incómodo

 

Las transiciones son procesos desestabilizadores y, a la vez, productores de nuevo sentido. Ambos componentes influyen alternadamente en nuestra visión de lo que sucede y de lo que vendrá. Nuestra capacidad de gestionar el cambio depende de cómo gestionamos esa alternancia. Con la transición del sistema cultural-mediático y de los sistemas de mediaciones, en general, está ocurriendo eso. Por momentos sentimos que el sistema cultural-mediático jamás volverá a ser lo que era, que las formas de producir y compartir saberes, de intercambiar conocimiento, de ponernos en relación con los demás, ya no serán dependientes de las mediatizaciones que consumimos cotidianamente durante las últimas décadas. Durante esos períodos, la visión está sesgada por el carácter desestabilizador de la transición. En otras oportunidades, sentimos la ansiedad de querer encontrar el modelo de reemplazo. Eso que, de un modo u otro, le dará un sentido nuevo a las mediaciones. Probablemente son los momentos en los que estamos apurados por la implacable lógica de la supervivencia humana. Queremos saber hacia dónde vamos.

 

La ansiedad se debe principalmente a que otorgamos a la transición la vocación de partera. Entendemos transición como proceso de cambio, como revolución o transformismo, pero cambio. En ese contexto, suponemos que la transición asistirá ala Sociedaden dar a luz nuevos paradigmas de los cuales suspender nuestros pensamientos. Buscamos la comodidad. Despejar las dudas y acabar con la incerteza que tanto carga el escenario actual, demasiado apresurados todos en encontrar nuevas estabilidades, un nuevo orden. Queremos anticipar el resultado de la metamorfosis.

 

Así como las mutaciones tomadas cuadro a cuadro pueden resultar insoportables a los ojos de muchos de nosotros por la violencia intrínseca que conlleva todo proceso de profundas transformaciones y por el aparente sin sentido de las etapas intermedias, las transiciones están sujetas a contradicciones, vaivenes propios de toda evolución dubitativa y situaciones verdaderamente paradojales. Vistos con detenimiento, los pasos intermedios nos dejan la inquietud que genera la monstruosidad de la transición, esos resultados que no transmiten seguridad sino por el contrario inquietud. Es natural. Cuando lo que se deja ver aparenta algo ajeno, alejado de lo que conocemos, unos u otros, el salto de información hace que categoricemos rápidamente lo que vemos como aberrante o sorprendente, dependiendo de nuestra distancia intelectual y experencial con lo que se nos propone. Algunas veces, los resultados intermedios representan lo extraño para algunos y lo admirable para otros. Algunas nuevas prácticas sociales pueden así ser absolutamente degenerativas para algunos y, para otros, ser síntomas de una evolución netamente positiva, un camino hacia el destino que ambiciona. Como todo diseño compartido, implica asumir la emergencia de los conflictos larvados y las tensiones entre los que pretenden liderar la transición, admitiendo que ni los primeros ni las segundas se resolverán del mismo modo que cuando el statu quo reinaba o, si se prefiere, cuando la transición tenía una orientación mucho más unívoca. Es evidente, por ejemplo, la puja redistributiva entre libertad y privacidad, entre cocreatividad e innovación, así como es evidente que la fractura social, cultural y económica ha quedado expuesta a los ojos de casi todos.

 

Lo que vemos durante la metamorfosis no es lo que deseamos ver. De ningún modo es lo que esperamos resulte del proceso de cambio. Esperamos un dibujo realizado con trazo nítido. Algo descriptible, definitivo. En lugar de eso, lo único que somos capaces de ver es la expresión de algo inacabado. Por ejemplo, intentamos categorías para desagregar el universo de los medios sociales buscando aumentar la capacidad de análisis, pero también porque desearíamos estar ya del otro lado, haber tocado la tierra prometida. Existen muchas diferencias en cómo asumimos lo que acontece si adoptamos una u otra forma de entender, pero mientras dura la transición, todos estamos insatisfechos. No estamos hechos para el limbo.

 

Cuando le pedimos que nos deje entrever como será el sistema después de su metamorfosis estamos siendo injustos. Cuando queremos ver en los productos de la transición un modelo, nos volvemos fanáticos. Estamos buscando resultados intermedios e imponiéndole a esta transición tiempos similares a transiciones anteriores sin considerar que las condiciones actuales son más paradojales y que esconden contradicciones en mayor número de lo que los extremistas de un borde u otro desearían dejar emerger a la luz del día.

 

Las transiciones son incomodas por definición. Es natural sentirse incómodo en ellas. Dado que nadie desembarcó del otro lado, nadie atravesó las turbulentas aguas dela Convergenciade Medios con éxito, todos estamos navegando las incertezas con mapas provisionales. Y si nadie es nadie, es natural, entonces, que todos estemos incómodos.

 

Hacía falta incomodarse un poco, dejarse incomodar e incomodar a los demás. Problematizar más el campo profesional, auscultar más el devenir de los medios y de todos aquellos que pretenden ocupar un lugar en el metasistema de mediaciones que representan las democracias. Habrá que acostumbrarse a vivir en transición. A algunos les costará más que a otros. Para beneficio de las mayorías, las democracias se han vuelto dominios más incómodos para los predadores que las entienden como ecologías incapaces de autogobernanza o como cotos de caza.

 

Las mediaciones están en pleno proceso de transición. Serán otros los protagonistas, los protagonistas de hoy cambiarán, o ambas cosas simultáneamente. Al mismo tiempo que habrá más, esperemos muchos más, la calidad de sus mediaciones tendrá que incrementarse. Nacerán nuevas formas de mediación justificadas en y por otros criterios que aun no conocemos para valorizar su rendimiento social y cultural, tanto como el económico. Las mediaciones están más vivas de lo que puede verse. Las democracias se beneficiarán de ello.

 

La hora disruptiva

 

Instituciones heredadas de una era pasada, las formas conocidas de representación, de participación ciudadana y de construir consenso y una cultura común, atraviesan una zona de turbulencias. El entramado de mediaciones sobre el que se desarrollaron los sistemas democráticos de gobierno a partir dela Segunda GuerraMundial es desafiado por nuevas problemáticas, fenómenos sociales y culturales de naturaleza disruptiva. Como parte de ese tejido, nacido por entonces para responder a las necesidades de informar, al derecho de estar informado y al deseo de entretenerse de millones de personas, el sistema cultural-mediático no escapa a esa situación.

 

Durante cincuenta años, a medida que su oferta ocupaba cada vez más tiempo en la vida de las personas, más crecía su influencia en la construcción de una agenda de lo socialmente relevante. Al mismo tiempo que los medios se instalaban próximos al epicentro del sistema de representaciones y se ajustaban flexible y funcionalmente con los otros sistemas de mediación, llegaron nuevas generaciones y con ellas nuevos pactos de lectura se impusieron fundados en nuevos lenguajes, géneros y formatos. Los cambios fueron sustituidos por otros cambios. Algunos sistemas de mediación se dinamizaron y renovaron más que otros. La capacidad de mediación de los diferentes actores sociales empezó a jugar un rol protagónico. Fue entonces cuando “la democracia” se reconoció, principalmente, como un metasistema de mediaciones. En sentido amplio, el sistema escolar, en todos sus niveles, participa de ese metasistema, como participa el sistema de representación política, el sistema judicial o el sistema de representación gremial, entre otros. Todos ellos son sistemas de mediaciones. Por ejemplo, el sistema educativo, representación simbólica del saber acreditado y, a la vez, instrumento de conocimiento, ejerce la mediación entre quienes que saben más y otros que saben menos, entre un saber demandado porla Sociedadpara integrarse cultural, social y económicamente, y un saber dado, intuitivo, una carga genética de conocimiento. Por ejemplo, el sistema de representación política funciona como sistema de mediación entre minorías, entre una minoría y la mayoría, entre las minorías y el Estado. Estos sistemas de mediaciones son para el metasistema de las democracias, lo que los sistemas y órganos vitales son para el sistema biológico. Todos ellos en conjunto son responsables de la construcción y de la mejora continua del valor social y cultural que representa la democracia para los ciudadanos de a pie.

 

Si bien están lejos de agotarse, la capacidad de adaptación y pragmatismo de algunos de estos sistemas de mediaciones parecen no alcanzar los públicos que desearían del modo que lo desearían. Tal vez, han perdido la eficiencia que supieron tener. Los métodos para relevar hacia donde se dirigen los públicos detectan una cierta disociación entre la oferta y las nuevas demandas, ya sean contenidos, lenguajes, formas de representación o consumo. La relación de los medios con sus públicos es cada vez más precaria. La inestabilidad se ha instalado. Su vínculo con los otros sistemas de mediaciones se fragiliza. Los medios y las otras instituciones de la era anterior actúan menos solidariamente. La transición en las representaciones es más difícil de atravesar cuanto mas se hace sentir el efecto de los nuevos jugadores que trasladan los públicos hacia los espacios digitales.  

 

Lo cierto es que el pacto intergeneracional se ha debilitado. En algunos casos, ya no queda rastro de lo que fue. Los hijos ya no leen el mismo periódico que leían sus padres ni sus abuelos. Si lo leen, es de manera complementaria con otras fuentes de información bajo una modalidad híbrida digital-papel que tiende a inclinarse a favor de lo virtual. Hasta la función de mediación en la comunicación publicitaria ha ingresado en una zona de discontinuidades. Los consumidores confían más en la información provista por otros usuarios en Internet que en el folleto del fabricante, la publicidad televisiva o la palabra del vendedor en el puesto de venta. Ninguna de estas últimas representa la principal fuente de información cuando el usuario busca comprar un producto. La información obtenida en Internet puede ser más variada y contrastable. El histórico boca-a-oído, la información que circula entre pares, influye de modo creciente gracias a las vertiginosas corrientes virales que irrigan los medios sociales. Las últimas encuestas muestran que el usuario ya no solo consulta Internet antes de comprar un producto sofisticado, artefactos de avanzada electrónica o un automóvil, sino que también lo hace para productos de alta rotación y consumo masivo. Los medios sociales están allí para “desintermediar” o, si se lo prefiere, para “remediar”. Las nuevas generaciones solo pueden amplificar el fenómeno.

PARA LOS QUE DESEEN UNA VERSIÓN MÁS EXTENSA PUEDEN LEER EL CAPÍTULO EN EL LIBRO DEL 4º FORO DE PERIODISMO DE LA UNR/FUNDACION LA CAPITAL/FUNDACION OSDE. EN UNA POSTERIOR VERSIÓN DIGITAL ENRIQUECIDA PODRA LEERSE EL ARTÍCULO COMPLETO.

14
jun
11

El uso de los tiempos en la Sociedad de la atención escasa

Ellos no consumen el tiempo de la misma manera. Para las jóvenes generaciones, el tiempo no significa ni lo usan de la misma manera que las generaciones anteriores. Aunque en apariencia es la relación con la tecnología lo que los diferencia de las generaciones anteriores, lo que más afecta el pacto intergeneracional que cohesionó la relación en el pasado es el uso de los tiempos. Aun más que las formas que adopta la comunicación interpersonal o el consumo de contenidos. Es su relación con el tiempo lo que podría estar en el trasfondo de todos esos cambios, ser el substrato sobre el que germen todos las transformaciones que emergen con cierta estridencia.

La flexibilidad parece modelar gran parte de sus prácticas sociales. Parecería como si los tiempos se ajustaran a las condiciones de una vida sin relojes. Debe ser porque la hora ya no está presente como antes. Es en el bolsillo que se esconde la irreductible realidad temporal, la única verdad inexorable. La hora queda sometida a la invisibilidad, condenada a ser parte de un sistema de “aplicaciones” y “facilidades” que, aunque siempre disponibles, todas ellas compiten entre sí en la pantalla del móvil. El tiempo, el único de entre todos los bienes escasos que el hombre no supo replicar industrialmente, ya no representa lo que representó. Símbolo del único convenio universal que subsistió ala Guerra Fríay a las reglas implacables del mercado, el Tiempo juega a las escondidas.

El Tiempo se ha vuelto una “aplicación” como otras. Es en la pantalla del móvil que, a voluntad, se visualiza numéricamente la hora. Los relojes de pulsera desaparecen. La hora se olvida con más facilidad en el bolsillo. Los relojes mueren de monovalencia, tienden a desestimarse por servir solo a ello. Su mayor debilidad es inaceptable en la actualidad, la de un objeto que solo provee una única información o servicio, en detrimento del cual nacen y florecen otros muchos objetos sin finalidad única, polivalentes, enriquecidos constantemente por funciones antes foráneas, ahora propias. Lo digital se empodera con facilidad de las funciones informativas del mundo analógico, incluyendo obviamente el sistema de información horaria. Como objeto de representación, el reloj desaparece. Protagonista del mínimo sistema de convivencia que le aseguró al Hombre vivir en sociedad con creciente “eficiencia” durante los últimos dos siglos, y objeto de la era industrial, el reloj marca su atardecer.

¡Qué hubiera sido de la revolución industrial sin su mejor aliado! Después de vaciarlo de otros sentidos y de secularizar su visión del pasado y del futuro, convirtió el sistema de tiempos en su más básico instrumento para medir el rendimiento de las máquinas, de las personas y de las organizaciones. Su maquinaria se debilita, su imagen pierde carácter, el poder del reloj languidece. Una lógica dalística lo deja blandengue. Incapaz de erguirse, ya no asusta a nadie. Devenido rastrero, se escapa rumbo al horizonte, símbolo de un régimen empecinado en desaparecer lo más tarde posible.

Cuestiones de (in)seguridad, practicidad y economía lo han condenado a un desplazamiento constante hacia el lugar de los recuerdos. Solo por motivos de moda puede aun observarse como se porta, ni siquiera como se usa. Las megalópolis se han encargado de amplificar el fenómeno y de instituir nuevas excusas bajo la forma de flexibilizaciones crecientes de modo que todos en la jerarquía, casi sin excepción, han adoptado el resultado sin pedir disculpas. El apuramiento de las grandes ciudades se ha encargado de estimular un enfoque por resultados y empujar el reloj, el uso de los tiempos y las mediciones regulares y sistemáticas, al cajón de las antigüedades. Ya no hay horario de entrada ni de salida, ni franjas horarias para almorzar. Importan menos las faltas. Lo verdaderamente importante son los resultados.

En ese contexto, la moneda de intercambio se llama “atención”. Nada es mas escaso que el tiempo. Insumo básico, recurso necesario aunque no suficiente de la “atención” al otro, a lo ajeno, a si mismo, el tiempo condiciona la atención. La atención es escasa porque la percepción que tenemos del tiempo nos apura. El tiempo es la variable crítica sobre la que se ajusta la atención. Siendo el recurso humano imposible de reproducir, toda transacción económica tiene la atención como prerrequisito.[1] Todo intercambio comunicativo tiene la atención como condición intencional y funcional. En eso se funda la interactividad. En un intercambio económico del insumo más humano, más fungible, limitado y temible que el Hombre sin creencias trascendentales tiene. Todas sus relaciones sociales, independientemente de su naturaleza física, presencial, material o virtual, todas se sustentan en la gestión del tiempo de los intercambios, en su duración, su frecuencia, sus interrupciones. Las relaciones entre máquinas no hacen mas que replicar a su semejanza la relación entre personas, un mero intercambio de tiempos. El tiempo que me escucha, el tiempo que lo escucho. La atención que le concedo y la que me retribuye.

La variable tiempo es la que cambia las reglas de juego. El tiempo que disponemos para una actividad en detrimento de otra, de un enunciador en reemplazo de otro, la atención a un mensaje que esconde el anterior, una imagen que opaca otra. La atención se regla al tiempo. Y el tiempo, bajo la ilusión de que la omnipotencia humana acabará superando los límites temporales que conocemos de la vida terrenal, se ha transformado en una construcción social y cultural, económica si se quiere, pero no natural. La pérdida de su caracterización como algo que nos es dado discurre bajo un pensamiento iluminista, que considera el tiempo un valor monetarizable, carente de significación si se le quitara el valor transaccional. Desprovisto de toda carga ideológica, él es la ideología. Si bien el tiempo siempre ha sido resultado de una convención, un mero acto simbólico, ahora se intercambia con la fluidez de los bits. En las intermitencias, el mensaje pierde eficacia por la no depuración. Por la falta de pensamiento distante, el intercambio de tiempos se vuelve acrítico tanto como puede ser carente de significación y pertinencia para las partes.

Sin atención no hay capacidad pragmática, interpretativa. No hay estrategia argumentativa que pueda superar la no atención. Tampoco la hay que pueda superar la atención mínima, la unidad de tiempo en la que puede intercambiarse pedagógicamente dos mensajes. La publicidad ya se encargó de demostrar que la hiperbrevedad tiene sus limitaciones, que la optimización de la eficiencia es posible hasta cierto punto, hasta donde lo inteligible se hace irreductible, aun para las audiencias más sofisticadas y mejor educadas y mejor provistas para la recepción mediatizada.   

El tiempo, prerrequisito de la vida en sociedad, tiende a incrementar su valor en la economía social a medida que se abandona la idea del pensamiento o del ocio vinculado a la contemplación como lugar de ser, sin tener, sin hacer, simplemente estando a la escucha del otro. El tiempo se ha vuelto la pieza de intercambio en toda economía. Más los intercambios se aceleran y se hacen fluidos, más se fragmenta, se valoriza, se intercambia.

Mas se prolonga la esperanza de vida, más vida de esa quiere el humano. Más la vida se prolonga, menos alcanza el tiempo. De nuevo la omnipotencia humana debilita la hipótesis de lo trascendente. Ningún tiempo es suficiente para deborar lo terrenal, para hacer un uso intensivo de lo que nos toca vivir aquí. Es lo único que parece hacernos finalmente iguales. Todos tememos el paso del tiempo por igual.

Lo único que realmente diferencian las generaciones entre sí es la relación que mantienen con el tiempo. Ni la relación con las máquinas, ni con el trabajo, ni con la ciudad o el arte estaría cambiando tanto si la variable tiempo no tuviese el peso relativo que ha alcanzado. Es la relación con el tiempo. Los tiempos sociales eran los principales estructurantes de la vida humana. La humanidad se reconocía en ello. Disponíamos de un orden cultural, un constructo que indicaba el orden de las cosas en una secuencia. Eso es lo que está cambiando. La variable tiempo es la regla que hace equitativo el juego. Cambiar la regla del tiempo, es trastocar las formas y el fondo.


[1] Falkinger, Josef. Limited Attention as a Scarce Resource in Information-Rich Economies. Economic Journal, Vol. 118, No. 532, pp. 1596-1620, October 2008. Disponible en SSRN: http://ssrn.com/abstract=1270303. Doi:10.1111/j.1468-0297.2008.02182.x.

29
mar
11

¿Quién recuerda a Alan Kay?

Después de visitar en 1969 el laboratorio de Seymour Papert en el MIT y de hablar con algunos alumnos de una escuela que experimentaba con el lenguaje LOGO que Paper había inventado, se convenció. Era hora de pensar en una computadora para niños de todas las edades (A Personal Computer for Children of All Ages).

Alan Kay siempre pensó que había que cambiar el modo de relacionar las personas con el contenido. Las interfaces eran un medio. Había que cambiar el lenguaje o metalenguaje e invisibilizar la tecnología. Desde entonces, Kay nunca dejó de enseñarnos sobre las TICs en Educación.

Hace años que nos mostró un prototipo a mitad de camino entre el Kindle y la iPad. Nadie supo qué hacer con su propuesta. La industria demasiado inflexible y el sistema educativo impermeable hicieron que las preguntas de Alan Kay siguieran esperando una respuesta durante largo tiempo. Tal vez llegó la hora de ensayar alguna, antes de seguir perdiendo públicos.

¿Quién recuerda a Alan Kay?

25
mar
11

[3] La influencia de 5 “grandes jugadores” no tan “nuevos”

Las entradas anteriores fueron dedicadas a analizar datos duros de naturaleza financiera de cinco compañías consideradas líderes entre los muchos jugadores del proceso de transición hacia la Convergencia, todas líderes en su dominio: Adobe, Google, Intel, Microsoft y Apple.

Utilizamos tres indicadores (facturación, inversión en I+D, beneficios netos) para analizar comparativamente los resultados de las cinco durante los últimos tres años y mostrar tendencias y exponer los cambios.

Ahora, el análisis que propongo pone énfasis en los resultados de un conjunto virtual, el conjunto equivalente a los resultados de las cinco organizaciones. Para comenzar propongo considerar, por un lado, la suma de los resultados, y por otro, el promedio de los mismos.

  Promedio de las 5 Suma de las 5
Ingresos totales       40.890.600   204.453.000
Costos indirectos       15.577.700     77.888.502
Beneficio bruto       25.312.900   126.564.498
Investigación y desarrollo (I+D)         4.302.866     21.514.332
Pérdidas/beneficios operativos       13.889.015     69.445.074
Beneficios netos       10.703.336     53.516.680
Beneficios netos/Ingresos 25%  
Beneficios operativos/Ingresos 33%  
Investigación/Ingresos 12%  
Investigación/Beneficios brutos 17%  
Investigación/Beneficios netos 50%  

Para analizarlos en forma comparativa, podría utilizarse otros conjuntos empresariales tan involucrados o comprometidos con la evolución de la Economía de la Convergencia que el conjunto mencionado. En esta ocasión, me utilizaré otras analogías, tomando conjuntos sociales y no empresariales. Me referiré a lo producido o invertido por los países, Producto Nacional Bruto y Tasa de inversión en Investigación y Desarrollo. Si se considera el conjunto, el resultado es tan instructivo como impactante.

En 2010, en promedio,

  • ingresaron 41.000 millones de dólares, aproximadamente 50% del PNB de un país como Argentina;
  • tuvieron un beneficio bruto de 25.312 millones y un beneficio neto de 10.700 millones, un 25% sobre los ingresos;
  • invirtieron 4.300 millones de dólares en I+D, 12% del total de la facturación, 17% en relación a los beneficios brutos y 50% en relación al beneficio neto.

En 2010, si se adicionan la facturación, beneficios e inversiones de las 5 compañías, se observa que

  • los ingresos fueron equivalentes a 25 veces el PNB de Uruguay, un volumen comparable con el de México y 44% del de Brasil, una de las 10 potencias económicas del mundo;
  • en I+D invirtieron (21.514 nM) lo mismo que Brasil y Argentina juntos, un volumen de la misma magnitud de la inversión rusa;
  • produjeron beneficios netos (53.517 mM) del mismo nivel que el total de las reservas del Banco Central de Argentina.

En la próxima entrada, la última sobre este tema, propondré una síntesis conjetural.

—————————————————————————————-

Fuentes: Los datos financieros provienen de Yahoo!Finances, Bloomberg, Informes y Balances de las Cías. Los datos del PNB y de la inversión en I+D por país provienen de Wikipedia.




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